Meteorología
¿Por qué hay tanta ‘niebla’ y vuelve a hacer calor en Tarragona?
A las puertas del invierno, Tarragona registra temperaturas más propias de octubre debido a esta masa de aire cálido que ha sido desplazada hacia el Mediterráneo por la acción indirecta de la borrasca Claudia
Imagen de archivo de un temporal de calima
Tarragona vuelve a amanecer este viernes envuelta en una niebla densa y con unas temperaturas inusualmente altas para mediados de noviembre. Lejos de ser un fenómeno aislado, la explicación está a cientos de kilómetros al sur: la borrasca Claudia, que estos días sacude el oeste peninsular, está impulsando aire cálido y cargado de polvo sahariano hacia todo el litoral mediterráneo.
Según explica el catedrático Jorge Olcina, responsable del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, este episodio está generando una calima “bastante espesa”, perceptible desde Catalunya hasta la Comunitat Valenciana. Este aire procedente del norte de África arrastra partículas en suspensión que empeoran la calidad del aire, especialmente en ciudades costeras como Tarragona, donde la atmósfera amaneció más turbia de lo habitual.
Más calima, más calor
La entrada de aire sahariano no solo ensucia el cielo: también eleva los termómetros. A las puertas del invierno, Tarragona registra temperaturas más propias de octubre debido a esta masa de aire cálido que ha sido desplazada hacia el Mediterráneo por la acción indirecta de la borrasca.
Los expertos advierten de que esta situación puede afectar a las personas más sensibles, ya que la presencia de polvo en el aire complica la respiración y reduce la visibilidad.
La niebla, un efecto secundario
Pese a que el ambiente cálido podría parecer incompatible con la niebla densa que se observa por las mañanas, ambos fenómenos están relacionados. Olcina señala que la masa de aire sahariana, más cálida que el Mediterráneo en esta época del año, se posa sobre la superficie del mar, que ya se ha enfriado ligeramente en noviembre.
El contraste provoca condensación y la formación de bancos de niebla matinal, que se deshacen conforme avanza el día.
¿Hasta cuándo durará?
La previsión apunta a que la calima seguirá presente hasta el sábado, cuando perderá intensidad conforme la borrasca Claudia vaya desplazándose. Aun así, no se descartan nuevas irrupciones de polvo africano este otoño, un fenómeno cada vez más frecuente en la fachada mediterránea.