Tarragona

Movilidad

El Pla de Millora Urbana Sostenible de Tarragona suma más de tres años de retraso

La ciudadanía aboga por mejorar el espacio para viandantes y atribuye a la falta de infraestructura el bajo uso de la bici

El último carril bici que se habilitó es el de la Avinguda d’AndorraANGEL ULLATE

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El 15 de noviembre de 2022, el Ajuntament de Tarragona adjudicó los trabajos para la redacción del Pla de Millora Urbana Sostenible (PMUS). Este instrumento, que debe dibujar el futuro de la movilidad en la ciudad, tenía un plazo de ejecución de doce meses, después de los cuales debía llevarse a cabo su aprobación. Más de tres años más tarde, el plan todavía no está ni se ha dado a conocer una fecha para que pueda ser refrendado en el pleno.

Fuentes municipales aseguran que la tramitación ha sufrido una demora «a causa de la puesta en marcha de la Zona de Bajas Emisiones» lo que, según manifiestan, «ha supuesto un reto para la ciudad». Ahora que los vehículos más contaminantes ya tienen claras las reglas del juego para su circulación por el centro, se afirma que «se seguirá con su tramitación», sin concretar cuándo se llevará a cabo esta aprobación.

Más allá de la redacción de los estudios técnicos, el plan incluía un proceso participativo que pretendía «favorecer el diálogo y el consenso» con la ciudadanía, implicándola, junto con los agentes sociales, a reflexionar sobre el modelo de movilidad futura del municipio. De forma similar a como se hizo tras la aprobación del avance del POUM, en este caso también consistió en una encuesta abierta a la ciudadanía y unas sesiones de trabajo para conocer la opinión de los agentes. Pese a ello, si en el primero de los casos hubo hasta dieciséis talleres, tres itinerarios y una participación de casi 440 personas, con el Pla de Mobilitat Sostenible se resolvió con dos sesiones del Consell de la Mobilitat y una encuesta, con una participación irrisoria, con tan solo 59 personas.

El plan sigue adelante tras un irrisorio proceso participativo

Según el documento que se redactó a partir de este proceso de consulta, casi seis de cada diez residentes en Tarragona no se desplaza nunca en bicicleta, mientras el 16,4% la utiliza cada día y un 12,7%, varias veces a la semana. El escaso hábito de uso de este modo de transporte está relacionado, principalmente, con las distancias y la oferta de una red ciclable. Así, la población de los barrios más periféricos tiene unos niveles de utilización inferiores por la mayor distancia con el centro y la menor oferta de infraestructura.

En el caso del patinete eléctrico, el porcentaje de los que no lo utilizan nunca se incrementa hasta un 88,7% y los principales motivos que se exponen son los mismos, ya que este no se percibe como «una alternativa viable», por la «falta de infraestructura y seguridad viaria».

El 42% de los participantes indica que es la red en la que deben priorizarse las actuaciones, mientras que tan solo un 3% considera que debe ponerse en el foco el vehículo privado, que constituye el modo de transporte habitual para casi cuatro de cada diez tarraconenses.

Entre las actuaciones que se priorizan para favorecer la movilidad sostenible está la necesidad de apostar por una infraestructura a nivel interurbano, mejorando la oferta de bicicletas eléctricas. El carril bici de Llevant, el enlace de la red existente con la N-340 y la Imperial Tarraco y el incremento de aparcabicicletas son algunas de las actuaciones que se incluye.

Finalmente, la encuesta pone de manifiesto que el 88% de los participantes se desplaza a pie en su día a día. Esto se traduce en que se solicite ejecutar mejoras para ensanchar aceras y crear zonas para viandantes.