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Tarragona ENTREVISTA

Joan-Vianney Maria Arbeloa: "Será más difícil que caiga un trozo de Muralla si se cuida"

En el año de su 175 aniversario, la Reial Societat Arqueològica Tarraconense insiste en que hay que establecer unos criterios y marcar unas prioridades que permitan la recuperación del patrimonio de la ciudad

Núria Riu

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El nuevo presidente de la RSAT, Joan-Vianney Maria Arbeloa. FOTO: Pere Ferré

El nuevo presidente de la RSAT, Joan-Vianney Maria Arbeloa. FOTO: Pere Ferré

Joan-Vianney Maria Arbeloa fue elegido nuevo presidente de la Reial Societat Arqueològica Tarraconense (RSAT) el viernes 28 de junio, en sustitución de Pilar Alió. Arbeloa ya era vicepresidente y ha estado durante diez años en la junta. Este arqueólogo es socio de la entidad desde los 19, por tanto, hace 40 años.

Coincidiendo con su 175 aniversario, la Reial Societat Arqueològica arranca ahora una nueva etapa con usted como presidente. ¿Podemos afirmarlo así? ¿Es una nueva etapa?
En realidad es una continuación, ya que la mayoría de los miembros de la junta ya estábamos en la anterior junta.

¿Qué prioridades se ha fijado?
Ahora estamos de pleno en los actos del 175 aniversario y queremos hacer un acto de reconocimiento a los grupos de investigación de hace muchos años. También el Butlletí Arqueològic del 175 aniversario y algún acto entre institucional y académico.

¿La Arqueològica se ha abierto suficiente a la ciudad?
Uno de los retos es el de incorporar a nueva gente. De hecho, en la etapa de Pilar Alió ya se organizaron nuevas actividades, que queremos seguir fomentando con el objetivo de enganchar a más gente. La Arqueològica en sus inicios venía a hacer un papel de sustitución de administración. Estamos hablando de mediados del siglo XIX, cuando la administración tenía los recursos que tenía y la preocupación para el patrimonio también era la que era.

También les ha tocado irse adaptando.
Sí. Ahora, con la digitalización y las autopistas de comunicación ha habido un cambio muy sustancial en la sociedad. A lo mejor nos cuesta más este proceso, pero es que detrás tan solo hay el esfuerzo y las posibilidades de una gente que trabaja de forma voluntaria. El reto está en que me gustaría poder incorporar más gente y más joven. Cuando estudiaba en la facultad, prácticamente todos veníamos aquí de forma casi natural.

¿Ahora no pasa?
Ha cambiado. Debes ofrecer un producto más atractivo para este público. A las conferencias viene gente, lo que pasa es que hoy en día no hay jóvenes. A lo mejor hay que cambiar el tipo de actividad o incentivar y que se vea que estas conferencias son interesantes. A lo mejor no estamos llegando a los yacimientos o potenciales socios. Debemos hacer más cosas e incorporar a más gente. Para ello haremos contactos en diferentes ámbitos porque mucha gente no conoce la Arqueològica.

¿Cuántos socios tiene ahora la entidad?
Unos 450. Aparte, hacemos intercambio con muchas instituciones de América e incluso Australia. Son una de las fuentes que alimentan la biblioteca, que ahora tiene unos 44.000 volúmenes y esto es una fuente de información potentísima de cara a los investigadores.

Los expertos en patrimonio de la Unesco daban un toque de atención sobre el estado del mantenimiento de los monumentos. ¿Cree que se han abandonado?
Más que abandonado, se ha ido dejando. El nombramiento como Patrimoni Mundial de la Humanitat se enfocó como un hito y, a lo mejor, nos hemos dormido un poco. A partir de ahí, hay que mantenerlo y hacerlo crecer. Realmente hay deficiencias. Falta un mantenimiento para no bajar el listón inicial. Esto tiene un coste y la crisis se nota. Lo que pasa es que es muy difícil porque intervienen diferentes administraciones y particulares. Hay una falta de establecer criterios y definir qué hay que hacer, con unas prioridades.

¿Una hoja de ruta del patrimonio?
En cierto modo, sí.

¿Qué prioridades establecería?
Hemos empezado a establecer unos criterios en los que queremos poner por escrito primero el cómo debería actuarse. Es difícil de coordinar. Se ha hablado de establecer una especie de consorcio, en el que estaríamos encantados de colaborar, para unificar los criterios de las actuaciones. Así no nos encontraremos con que de repente sale un bolet, que no tiene que ver con lo que se había hecho.

¿La actuación de la Plaça Sedassos es un ‘bolet’?
Tuvimos conocimiento de la actuación cuando el proyecto ya estaba hecho. Lo que queríamos es que antes de elaborar el proyecto pudiéramos tener un intercambio de impresiones para fijar criterios y contextualizar la intervención. ¿Lo de Sedassos es un proyecto solo o que forma parte de un conjunto? Se trata de un trozo de la cavea del Circ, que forma parte de este yacimiento que es Tarraco. Debemos plantearnos si la actuación es coherente con el resto de actuaciones.

¿Lo es?
Diría que básicamente, no. ¿Era necesario? Hay unas prioridades en las que debió decidirse que sí. En patrimonio todo son opiniones y las hay de todo tipo. Hay quien lo encuentra desastroso y otros están satisfechos, porque habrá un pequeño espacio para hacer alguna actuación. Lo que me pregunto es qué estamos explicando: el Circ o el yacimiento.

¿Tarraco se explica bien?
Lo que se hará en el museo de la Plaça del Rei rehace el relato de la historia de Tarraco que va de la Part Alta a la Necròpolis, pasando por el Teatre Romà. Pero es que hay muchos espacios que aún no se han excavado. En el tramo del Eixample, en la calle Unió, aún hay muchas islas intactas que deberían protegerse. Sin olvidarnos del Amfiteatre, donde nos falta por descubrir la otra puerta, que debe estar junto la Escola del Miracle.

¿Cómo hay que afrontarlo si no se puede mantener lo que hay?
Evidentemente no puede hacerse. Pero si uno se marca unos criterios sabe hacia dónde quiere ir.

El patrimonio es como un pozo sin salida.
Hay que buscar los recursos e implicar a todas las administraciones, particulares, empresas y fundaciones. Con un ente gestor podría aprovecharse. El principal objetivo es el mantenimiento y a partir de ahí crecer, pero sin proyecto ni criterios será muy difícil hacerlo.

El patrimonio nunca es prioritario en unos presupuestos.
Pensamos que si un monumento ha aguantado 2.000 años, también podrá hacerlo otros 15, pero no es por siempre.

¿Qué monumento pondría en la lista prioritarios?
Hay la grieta del Amfiteatre, que no es preocupante pero debemos estar alerta. Después tengo entendido que va a continuarse con las excavaciones del Teatre Romà y esto será importante.

¿Está bien explicado este recinto?
Hay voces de todo tipo. A lo mejor no se me hubiera ocurrido, pero cada técnico hace la intervención que cree más adecuada. Lo ideal sería que diferentes sensibilidades se reunieran antes de hacer un proyecto así.

No hay unos criterios en cuanto al mantenimiento y el modelo de gestión tiene un largo recorrido de mejora.
Es que algunos monumentos dependen de la Generalitat y otros del Ayuntamiento. Pero sin un ente autónomo que lo coordine todo es muy difícil poder avanzar.

¿Es partidario de privatizar la gestión y buscar una rentabilidad económica que garantice unos fondos para el mantenimiento?
A día de hoy siempre se busca la rentabilidad económica, pero hay otras rentabilidades sociales difíciles de demostrar. Soy partidario de un control público en la gestión para no ponerlo todo en la lista de beneficios y que si estos no existen no pueda hacerse una determinada cosa. Cierto criterio empresarial siempre es útil, pero no todo es el negocio.

La Catedral ha pasado de 40.000 visitantes en 2012 a 130.000 el año pasado con una gestión privada.
Y es el monumento de Tarragona más visitado. Pero de qué estamos hablando. Es más complejo porque se incluirían tan solo los elementos Patrimonio de la Humanitat o sumaríamos también las casas Canals y Castellarnau. ¿Se integrarían también los museos, el Arc de Berà y Centcelles?

¿La divulgación de este patrimonio está bien resuelta con Tarraco Viva?
De alguna forma está dando a conocer el mundo romano y está teniendo mucho éxito. Cómo deberíamos rentabilizarlo en el patrimonio, lo desconozco. Es cierto que hay una difusión, pero nosotros pensamos más en una difusión más relacionada con el conocimiento científico.

Si se mantiene el patrimonio tan solo para el ámbito científico, y el resto de la ciudadanía no comprende la importancia de estos monumentos, será muy difícil que lleguen los recursos.
Evidentemente, para ello es bueno que haya festivales como Tarraco Viva, que se dirigen a otro tipo de público, muy diferente al que puede mover el mundo científico.

¿Deberían trabajar más de la mano?
Hemos colaborado en algunos de los actos, pero nosotros hacemos otro tipo de difusión más especializada.

¿Se han reunido con el concejal de Patrimoni, Hermán Pinedo?
Sí, y fue a iniciativa suya, después de una conferencia el día antes de la asamblea general en la que fui elegido presidente. Fue una toma de contacto informal con mucha gente de la junta.

Un concejal de Patrimoni que es del gremio.
Sí, está claro que ahora lo verá desde otra perspectiva, pero tuvimos buenas sensaciones, siendo conscientes de las limitaciones.

¿En qué debería prestar especial atención?
En el mantenimiento. Si se mantiene será más difícil que caiga un trozo de muralla.

¿Qué opina de la polémica del Museu Nacional Arqueològic de Catalunya?
Creo que fue un malentendido. Hace años ya se habló de unificar el Museu Arqueològic de Catalunya con el Museu d’Història y en ningún momento pensé que el Museu Nacional Arqueològic de Tarragona estuviera en peligro. La propiedad es estatal y la Generalitat lo gestiona. Aquí tenemos el gran museo romano nacional de Catalunya y de más allá. Es un museo de primera categoría.

¿Que haya dos museos nacionales arqueológicos tiene importancia?
La arqueología no es tan solo Roma. Tenemos la prehistoria, los neolíticos, la edad de bronce, los griegos de Empúries, los visigodos... Es amplísimo. Que Tarragona se focalice en el mundo romano es lo que le toca, pero todos los otros materiales, que también tienen su categoría y su nivel, pueden muy bien estar en otro museo. La arqueología comprende hasta antesdeayer.

¿No cree que se esté queriendo quitar protagonismo a Tarragona?
En absoluto, es dar énfasis a otra realidad arqueológica muy rica que a lo mejor ahora no tiene suficiente visibilidad.

Que haya dos museos nacionales arqueológicos no es muy habitual.
El nuestro es muy específico, pero si realmente se consigue el otro será muy positivo. Y seguramente habrá elementos romanos, pero el gran museo romano estará en Tarragona y ojalá podamos verlo.

Su destino final es Tabacalera. ¿Qué opina del plan funcional?
Me preocuparía que quisieran meter muchas cosas y al final no nos quepa el Museu Arqueològic. Los museos no tan solo tienen las salas de exposiciones, sino que hay una colección de epigrafías y se siguen haciendo excavaciones que se van incorporando. El museo debe ser grande y con gran capacidad de crecer.

¿Debe ser el ‘hub’ del mundo romano?
Es una cuestión que se planteó, la de trasladar allí el ICAC, e incluso se habló de unificar sus fondos bibliográficos con los de la RSAT. Esto nos permitiría hacer este polo de conocimiento.

Son 112 millones que requieren el consenso de tres administraciones. ¿Se están construyendo castillos en el aire?
Si tenemos las ideas claras y nos esforzamos todos, poco a poco podrá hacerse.

Se habló de diez años, ¿lo ve viable?
Con los recursos financieros garantizados podría hacerse, si no, dependerá de que haya voluntad y de que todo el mundo reme en una misma dirección.

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