TGN: Cuestión de confianza

Ricomà afronta el final de curso con la opción de forzar un nuevo presupuesto y los retos de peatonalizar el entorno del Mercat y abrir el Palau. La debilidad será tejer puentes con ECP y PSC para negociar el POUM y «resucitar» los Consells  

| Actualizado a 20 abril 2022 05:40
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El tramo final del curso político será toda una cuestión de confianza para Pau Ricomà (ERC). El alcalde inicia ahora –tras Setmana Santa y hasta el pleno ordinario del mes de julio– los cien últimos días de su tercer ejercicio al frente del Ayuntamiento de la Plaça de la Font, en los que también se cumplirán doce meses del pacto de gobierno con Junts per Tarragona y la CUP que dinamitó el equilibrio inestable de los dos primeros años con En Comú Podem. 

Con un ejecutivo en minoría en el Saló de Plens, sin POUM y sin presupuesto actualizado para 2022, el gran dilema que Ricomà tiene sobre la mesa a corto plazo es si fuerza, o no, la aprobación de unas nuevas cuentas mediante una cuestión de confianza. ¿Qué oportunidad permitiría esta vía? Tener un nuevo presupuesto a principios de verano y evitar llegar al año electoral (2023) con unas previsiones de 2021. ¿Y qué amenaza comportaría? Que abriría la puerta a una moción de censura. Forzar o no forzar la confianza, esta es la cuestión... 

Hasta verano, varias serán las piezas que se moverán en el tablero del día a día de la Plaça de la Font. Durante los últimos días, el protagonismo se lo ha llevado la Feria de Abril, que todo parece indicar que no se celebrará pese a que ayer el presidente de Espimsa –Dídac Nadal (Junts per Tarragona)– aún no lo descartó durante una tertulia en Tarragona Ràdio en la que protagonizó un uno contra uno con Berni Álvarez (PSC). Paralelamente, en las próximas semanas hay muchas expectativas en la apertura del Palau d’Esports. Cerrado ya el traspaso con la Generalitat, el reto será culminar su puesta a punto –con una inversión de 315.000 euros– para que el recinto pueda abrirse a los clubes.  

Prueba de fuego en Turisme
Otro de los focos es el de empezar a dar forma a la peatonalización del entorno del Mercat Central, convirtiendo el eje de la Plaça Corsini en una zona de bajas emisiones. Las obras en Canyelles son un primer paso para convertir el centro neurálgico en una Superilla, y también una nueva fase de la transición de la movilidad que se empezó con los carriles bici y los patinetes eléctricos en lo que, según Lorena de la Fuente (Cs), ha sido un «nyap». 

Tras dos años de pandemia, la reactivación turística que se ha experimentado durante los últimos días hace prever un verano como el de antes de la Covid. Será una primera piedra de fuego para la nueva estructura de un Patronat de Turisme que, tras congelar el Tarragona Convention Bureau, ha sido blanco de las críticas de una oposición que pide «apostar por la reactivación económica» y «no subir más los tributos», según indican Cs, PP y PSC.  

ERC: «Valores republicanos»
Entre las amenazas que afronta el gobierno está la necesidad de limar asperezas con ECP y PSC. La relación está muy tocada tras el divorcio con los primeros y el caso Inipro con los segundos. Recuperar el consenso será básico, por ejemplo, para impulsar el nuevo POUM. « Escucharemos a todo el mundo en el proceso participativo para dibujar la ciudad entre todos y dejar atrás una etapa sombría y gris para fortalecer un proyecto impregnado de honestidad, trabajo y valores republicanos», afirma el portavoz de ERC, Xavier Puig, en lo que es un dardo al anterior gabinete sociopopular liderado por Josep Fèlix Ballesteros. Encontrar financiación para el Banco de España –mediante los Fondos Next Generation tras perder los Feder–, ultimar el nuevo contrato de la basura –que acaba en un año– y «resucitar» los Consells de Districte serán otras de las «patatas calientes» de los próximos meses. 

A día de hoy, el equilibrio en el Saló de Plens es cada vez más débil. «Que la CUP marque la línea política a Ricomà le aleja de la centralidad y convierte al gobierno municipal en antipático y sin modelo de ciudad», afirma Sandra Ramos (PSC), mientras que Eva Miguel (CUP) insiste en la «dimisión de Ballesteros y Floria» tras la apertura de juicio oral por Inipro. Ambas verbalizan lo que ya no es ningún secreto: la suerte de lo queda de mandato será cuestión de una confianza que, a 13 meses para las Municipales, ya parece inexistente. 

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