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Joaquim Galià: "La devoción a Sant Magí me la inculcó mi madre cuando tenía tres años"
Presidente de la Confraria de Sant Magí de Tarragona y un apasionado del patrón de la ciudad

Joaquim Galià es, desde hace cinco años, presidente de la Confraria de Sant Magí. Habla del patrón con pasión y devoción. Se encarga de dar a conocer su figura.
Joaquim Galià Romaní es hijo del Cós del Bou. Nació en el año 1944 y ha trabajado toda la vida por su cuenta. Dirigía, junto con su hermano, una conocida empresa de papel en Tarragona que fue pionera en el sector y en la ciudad. Galià es lo que se conoce como un tarraconense de pura cepa. Siempre dispuesto a colaborar en cualquier iniciativa que tenga el ADN de su ciudad. Desde hace cinco años es el presidente de la Confraria de Sant Magí. Un cargo que aprecia y que defiende por encima de todo. Galià se apasiona cuando habla de Sant Magí y de todo lo que lo rodea.
¿Quién es Sant Magí para usted?
Es una devoción que me inculcó mi madre desde pequeño. Con tres años, ya me llevaba a la ermita y, a medida que me he ido haciendo mayor, he sabido valorar más el Portal del Carro y todo aquello que envuelve a Sant Magí. Mi objetivo como presidente de la Confraria es que todo el mundo sepa que nuestro patrón fue una persona muy importante en el siglo III.
¿Y, para quien no conozca su historia, quién era Sant Magí?
Nació en la Part Alta con vocación de ermitaño. Salió del Portal del Carro dirección a la Brufaganya (Conca de Barberà). Al llegar allí, se afincó en una cueva, donde la gente lo visitaba. Tenía fama de curar enfermedades y de conseguir milagros. Al gobernador no le gustaba esta fama y decidió detenerlo y encarcelarlo en Tarragona. Pero Sant Magí se escapó de nuevo a la Brufaganya. Mirar si era buena persona que, cuando los soldados, muertos de sed, estaban a punto de matarle, picó con su bastón a la roca y les permitió beber agua de las fuentes.
La realidad es que cada vez hay más jóvenes devotos a Sant Magí.
Sí, es cierto. Pensar que hay gente que nunca va a misa, pero sí a la ermita del patrón. Para que se hagan una idea: entre los días 18 y 19 de agosto, festividad de Sant Magí, por el Portal del Carro pasan cerca de 9.000 personas. Es una locura. Sant Magí es de los tarraconenses.
La ermita y el Portal del Carro son símbolos de la ciudad.
Del todo. Incluso los pescadores que antes de formarse El Serrallo vivían a la Part Alta, pasaban cada día por la ermita a pedir al santo que les diera buena jornada y que no hubiera temporales.
¿El Serrallo siempre ha estado muy vinculado con Sant Magí?
Prueba de ello es que la ermita está llena de reproducciones en miniatura de embarcaciones. Los pescadores las entregaban en motivo de agradecimiento por la protección. Si se fijan, la misa de cinco del día de Sant Magí está llena de serrallencs...
La Confraria ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos.
Por supuesto. No siempre hacemos las cosas perfectas, pero tenemos claro que la juventud es clave. Esto se ve con la sección de Portants de l’Aigua de Sant Magí. Son nuevas generaciones con ganas de tirar el proyecto para adelante.
Hacen una función tan importante como llevar el agua milagrosa hasta la ciudad.
Recorremos 68 kilómetros, desde la Brufaganya hasta Tarragona, entre el 16 y 18 de agosto. Es un peregrinaje con un final muy bonito.