¿Qué es ser latina? reafirmación cultural, rebeldía y glamour
Este concepto narra una historia de resistencia cultural desde los años 20 hasta hoy, cuando las divas han tomado el control de sus carreras

La popular cantante cubana Celia Cruz.
El término latina se ha transformado en un concepto casi universal. Sin embargo, detrás de esta palabra hay una profunda historia de lucha y reivindicación que se explora en detalle en la exposición Latina: mujer, música y glamour de Gladys Palmera y abierta al público hasta el 5 de julio en la Casa América de Madrid.
La muestra recoge un relato de resistencia, transformación y afirmación cultural que comienza en los años veinte, cuando la naciente industria del entretenimiento llevó al estrellato a grandes artistas, y se extiende hasta las décadas de los setenta y ochenta, época en la que las divas latinas comenzaron a tomar el control de sus carreras, en paralelo al auge de los movimientos de liberación femenina y el cambio social.

El grito ¡Azúcar! de Celia Cruz se ha convertido en un emblema de este movimiento. La carismática cantante cubana, fallecida en 2003 a los 77 años, no solo deslumbró con su potente voz y sus espectaculares atuendos, sino que también se consolidó como un símbolo global de resistencia y alegría afrocaribeña. Su éxito, mantenido durante más de cinco décadas, se convirtió en una afirmación de los derechos humanos y la libertad, especialmente tras largos periodos de discriminación racial y de género.
Celia Cruz derrumbó barreras hasta el punto que se erigió como la primera mujer afroamericana en aparecer en una moneda estadounidense.

Sin embargo, sus inicios no fueron fáciles: una discográfica la rechazó por no ajustarse a los estándares de belleza establecidos para las estrellas latinas de la época.
La exposición de la Casa América recalca la importancia de voces, que como Celia, no figuraban en esos moldes de imagen; Violeta Parra, Mercedes Sosa, Chavela Vargas o Chabuca Granda.
Latina se ha organizado en cinco capítulos que siguen un orden cronológico y donde se encuentran piezas tan especiales como la falda de plátanos de Joséphine Baker, símbolo del surgimiento y del éxito de lo afrotropical en la escena mundial; un cartel de La Pasionaria con María Félix ilustrado por el cotizado Anselmo Ballester; fotografías de Ava Gardner, Rita Hayworth o Marilyn Monroe vestidas a la moda latina o un vestido de Celia Cruz.
Estrellas icónicas
La industria del espectáculo refleja un cambio social sustancial en la actualidad. Eso sí, por ejemplo hasta 1975, tal y como explica Lourdes Moreno en The Conversation, los prestigiosos Premios Grammy no dispusieron de una categoría para la música latina. Hoy ejerce como única categoría que cuenta con sus propios galardones.

El «mi gente latino», de Jennifer López, neoyorquina con descendientes puerrtoriqueños, se ve como icono del movimiento. Si alguien conoce y refrenda la Latin Explosion desde los años 90 es ella.
Por otro lado, pocas han defendido su condición de latina como la estrella del pop Shakira. La colombiana presume de registros récord en Spotify y en Youtube. Ha vendido casi 100 millones de discos, pero ha conservado una identidad cultural incuestionable, a pesar de conquistar mercados como el anglosajón.
Probablemente, la estrella que marca la escena actual de la música latina y urbana también disfruta de raíces en Colombia y se llama Karol G, la bichota para sus seguidores. Si en el reguetón había reinado el sector masculino con autoridad, Karol G ha destruido estigmas con su ya hiperconocido Mamiii, por no decir que ha pulverizado registros de audiencia. Figura como la primera mujer en encabezar la lista Billboard 200l,
Todas estas generaciones de mujeres artistas utilizan el concepto como herramienta de expresión y no de rendición. Se confirman como símbolos de progreso. Latina es una actitud de lucha y rebeldía.