«Ya de pequeña, me llamaban la atención el cielo y las nubes»

Sarai Sarroca, directora del Meteocat

19 febrero 2022 18:51 | Actualizado a 20 febrero 2022 07:43
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Sarai Sarroca (Flix, 1982) se convirtió hace pocas semanas en la primera mujer directora del Servei Meteorològic de Catalunya. 

Para la flixanca, el nombramiento significa todo un honor, pero también una gran responsabilidad. «Se trata de una institución con más de 100 años de historia, con grandes profesionales detrás. En tiempos de cambio climático y emergencia climática debemos seguir trabajando para ofrecer el máximo conocimiento y rigor. En ocasiones, cuando lo pienso fríamente, me da vértigo y todo, pero las mujeres no podemos dar la espalda cuando nos ofrecen altos cargos, ¡que ya bastante complicado es que se nos ofrezcan!», valora.

Sarroca se fue de Flix a los 18 años para estudiar en Barcelona la licenciatura de Geografía, en la Universidad de Barcelona, y después hizo el máster de Meteorología de la Facultad de Física de la UB. Mientras estudiaba el máster trabajaba los fines de semana. Estuvo en el 3/24 y después en SER Barcelona. Un verano también trabajó en el área de Predicción y Vigilancia del Servei Meteorològic de Catalunya. Cuando ya había terminado su formación, empezó a trabajar en Betevé, en 2006, y ya se quedó hasta enero de 2022. «La mía es una profesión totalmente vocacional. De muy pequeña tuve una época que quería ser astronauta, pero duró poco. El cielo y las nubes me llamaban mucho más la atención y ya en el instituto empecé a centrar mi currículum en este sentido. Hice el bachillerato científico y por casa empezaron a aparecer mis primeros termómetros y pluviómetros. Mi padre, muy mañoso con el hierro, incluso hizo la típica veleta con forma de gallo», explica.

 Actualmente, el Servei Meteorològic de Catalunya está formado por un 30% de mujeres, aproximadamente. «A lo largo de mi trayectoria universitaria ya tuve a grandes profesoras mujeres y después también he tenido compañeras muy cualificadas. Estamos menos visibilizadas, ¡pero estamos!», considera.

A lo largo de su trayectoria, la flixanca se considera afortunada, puesto que siempre ha podido trabajar de lo que le gusta. «Pero también es cierto que trabajé muchos años durante el fin de semana o haciendo turnos. La predicción meteorológica siempre es noticia y el tiempo no se detiene. Por suerte, he tenido grandes compañeros de trabajo en todos los sitios donde he estado y eso ayuda mucho, sobre todo cuando tienes hijos y la conciliación familiar se complica», detalla.

En estos años, la tecnología por lo general ha evolucionado mucho, especialmente en el campo meteorológico. Sarroca recuerda que cuando estudiaba, por ejemplo, había mayoría de estaciones meteorológicas manuales, mientras que ahora hay muchas más automáticas. «La actualización de los modelos meteorológicos tardaba mucho más tiempo que ahora y la calidad de las imágenes del satélite Meteosat no tenía nada que ver. Hace pocos días el SMC, mediante el Departament d’Acció Climàtica, anunciamos una inversión de 5,7 millones de euros para la modernización de los cuatro radares meteorológicos que tenemos en Catalunya. Esto supondrá una mejora muy notable de las imágenes de evolución de lluvia y facilitarán la alerta y la acción temprana frente a temporales repentinos como, por ejemplo, el que afectó a les Cases d’Alcanar», apunta. 
La científica recuerda que el cambio climático es una realidad que ya nos afecta y que todavía estamos a tiempo de reducir sus efectos, pero no de revertirlo. «Para ello será imprescindible reducir las emisiones de carbono antes del 2050».

Sarroca tiene gran parte de su familia en Flix, y procura ir a menudo, aunque reconoce que no va tanto como le gustaría. Fuera del trabajo, le gusta leer y realizar actividades con amigos o familia. Últimamente, acompañar a sus hijas a los partidos de fútbol sala es una de las rutinas de los fines de semana. «También tengo un niño de siete meses y pasar ratos juntos es lo único que ahora mismo me permite desconectar del trabajo, que a la vez es un poco mi pasatiempo. ¡Mirar el cielo es fácil y para mí es muy difícil no hacerlo!», concluye.

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