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Crisol de Frutos Secos, con sede en Riudoms, presenta concurso voluntario de acreedores

En junio de 2025, el Juzgado Mercantil de Tarragona había aprobado un plan de reestructuración para esta y otras tres sociedades vinculadas, que finalmente no ha prosperado

Imagen de archivo de una campaña de la avellana en el Baix Camp.Alba Mariné

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Crisol de Frutos Secos SAT, con sede en Riudoms, ha presentado concurso voluntario de acreedores (junto a las sociedades vinculadas Crisolar Nuts SL, Llanos del Almendro SAT y Diamante SAT) ante el Juzgado Mercantil número 1 de Tarragona, designando al despacho AC Reestructura como Administrador Concursal. Estas sociedades habían conseguido la homologación de un plan de reestructuración por parte del mismo Juzgado en fecha 4 de junio de 2025, que finalmente no ha prosperado.

Fuentes de la empresa señalan que a pesar de que estas sociedades ya habían realizado un primer pago el pasado 30 de septiembre de 2025 a sus acreedores en cumplimiento del plan de reestructuración homologado, se han visto obligadas a solicitar el concurso voluntario por la desconfianza que había generado en el sector las impugnaciones presentadas por diversas entidades financieras a estos planes de reestructuración. A esta circunstancia se le añade el hecho de que en la última campaña de recolección de almendra (de agosto a octubre de 2025) sus afiliados no suministraron un volumen de almendras mínimo que garantizase la actividad de las empresas.

Durante estos meses, los directivos de Crisol también han explorado otras alternativas como la firma de acuerdos accionariales y comerciales con nuevos socios, pero finalmente no ha sido posible llegar a un acuerdo, señalan desde el entorno de esta empresa. Ante esta situación de baja actividad, y pese a que desde la empresa se asegura que las sociedades estaban al corriente de sus obligaciones con empleados, Agencia Tributaria y Seguridad Social, se ha optado por presentar la solicitud de concurso con el objetivo de evitar un deterioro aún mayor de su situación financiera en perjuicio de sus acreedores.

La situación de insolvencia que atraviesan las sociedades tuvo su origen -aseguran las mismas fuentes- en la volatilidad del mercado internacional de la almendra,  afectado por variables externas. A ello se sumó una limitada capacidad de procesamiento de almendra en cáscara, que ralentizaba su entrada en el mercado y elevaba significativamente los costes operativos, a lo que se le añadía una estructura laboral en su opinión sobredimensionada. Adicionalmente, la reducción de los límites de financiación que las entidades financieras aplicaron durante el año 2024 impidieron a estas empresas, aseguran, poder operar con normalidad en el mercado.

A partir de ahora, Crisol afirma que intentará negociar con sus acreedores para poder aprobar un convenio que garantice la continuidad de la sociedad.