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EEUU reacciona a la ofensiva comercial europea: entrar en la India son palabras mayores

El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea e India empuja a Estados Unidos a moderar su unilateralismo y echar atrás aranceles para no quedar aislado en el mundo

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Luis Santos da Costa, posan con el primer ministro indio (centro), Narendra Modi.EFE

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Entrar en India son palabras mayores. El 27 de enero, la Unión Europea cerraba un acuerdo de libre comercio con India (aún por ratificar) que le concede un acceso privilegiado al país más poblado del mundo (1.450 millones de personas) y a la gran economía de crecimiento más rápido, con un PIB anual que asciende a 3,4 billones de euros.

Las consecuencias han sido inmediatas. El compromiso declarado por las partes respecto a «la apertura económica y el comercio basado en normas» empieza a mover el marco global. En concreto, la vía unilateralista basada en la fuerza que trata de imponer desde hace un año la administración Trump.

Apenas diez días después de este acuerdo entre India y la UE, los Estados Unidos cambiaban de tercio. El sábado 7 de febrero anunciaban la firma de un acuerdo interino para un futuro pacto comercial con India, que fija un arancel recíproco rebajado al 18% y elimina de forma inmediata de los gravámenes punitivos que Washington aplicaba a los productos indios. Es decir, otro repliegue en toda regla de Donald Trump, haciendo honor al mote TACO (Trump Always Chickens Out, ‘Trump siempre se echa atrás’) que circula en las redes sociales. EEUU toma consciencia del riesgo de convertirse en un paria comercial global.

El incentivo de EEUU para reabrir puentes es alto: el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea e India no tiene hoy rival. La India concederá a la UE unas reducciones arancelarias que ninguno de sus demás socios comerciales ha recibido. Por ejemplo, los aranceles sobre los automóviles se reducirán gradualmente del 110% al 10%, y se eliminarán por completo para las piezas de automóviles al cabo de un período de entre cinco y diez años.

También se eliminarán en su mayor parte los aranceles de hasta el 44% para la maquinaria, del 22% para los productos químicos y del 11% para los productos farmacéuticos. Todo esto, sin ‘abrir el melón’ (valga la redundancia) del sector agrícola. A diferencia del contestado acuerdo UE-Mercosur, este acuerdo comercial con el país asiático esquiva los sectores agrícolas europeos más sensibles (como la carne de vacuno, la carne de pollo, el arroz y el azúcar), que quedan excluidos de la liberalización. Si la UE logra entrar en India antes que nadie y afianzarse, cambia el juego.

Volver al lugar natural

¿Por qué entrar antes y mejor que nadie en India son palabras mayores? Un poco de historia para empezar. Rubén Campos, investigador sénior no residente del Real Instituto Elcano, recuerda que «las dos civilizaciones que han estado liderando el mundo históricamente son India y China, con un nivel de desarrollo cultural y científico que siempre ha estado a la vanguardia de la humanidad».

«China e India regresan al lugar en el que siempre estuvieron»
Rubén Campos
(Real Instituto Elcano)

En este sentido, el dominio de Occidente desde el siglo XIX (primero Europa y, desde la postguerra de la Segunda Guerra Mundial, los EEUU), es apenas un paréntesis. «Los chinos se refieren al periodo entre el siglo XIX y mediados del XX como ‘el siglo de la humillación’, pero eso no había sido así nunca, y ahora están regresando al lugar en el que siempre estuvieron», destaca Campos.

Más despacio, India regresa también a ese lugar de liderazgo global. «Todo apunta a que va a ser un proceso que va a ir creciendo. India va a establecer oportunidades para que la UE se beneficie de esta dinámica, y pronto vamos a estar en posiciones iguales, cuando no de vanguardia en el caso de India. En la revolución digital, por ejemplo, India es un país que está totalmente enganchado a ella, y respecto a Europa mi impresión es que están por delante o al mismo nivel de capacidad».

Respecto al anuncio de acuerdo con los EEUU, «la política exterior de India es intentar llevarse bien con todo el mundo y mal con nadie. Trump se da cuenta de que [con el acuerdo UE-India} algo no está funcionando, y hace un acercamiento. Para India, este acuerdo con la UE no es un ‘ganar-ganar’ absoluto, pero le viene bien [porque provoca la marcha atrás arancelaria de EEUU}».

Oportunidades

Las oportunidades para las empresas de la UE, entre ellas las catalanas, son múltiples. Cristina Serradell, directora de la unidad de negocio internacional de Acció, organismo dependiente de la Generalitat de Catalunya, sostiene que «para nuestras empresas es una oportunidad para la exportación, porque era un mercado bastante hermético, con aranceles altísimos, y facilita el acceso a uno de los mercados que más están creciendo».

«Se facilita acceder a un mercado muy hermético»
Cristina Serradell
(Acció)

«Estamos en un momento -prosigue Serradell- en el que se están reconfigurando las cadenas globales de valor, y las empresas que tenían manufactura en China están buscando mercados alternativos. Esto hace más atractiva a la India, que cada vez captará más inversión extranjera».

Automoción, maquinaria y equipos eléctricos, equipamientos médicos, productos químicos, vino y cava serán los sectores que, en opinión de Acció, saldrán más beneficiados con este acuerdo.

Contraofensiva europea

«Este acuerdo traería ingenieros y pensadores a Europa»
Xavier Ferrer
(Col·legi d’Economistes)

Para Xavier Ferrer, presidente de la Comissió d’Economia Internacional i Unió Europea del Col·legi d’Economistes de Catalunya (CEC), el acuerdo UE-India «se estaba negociando desde hace muchos años y se precipita con la irrupción de Trump en la presidencia de EEUU, que rompe el orden mundial. Finalmente, los gobiernos de la UE y buena parte de la ciudadanía europea se hacen a la idea de que el mundo ha cambiado y ya no volverá, y la respuesta pasa por cambiar las estrategias y abrir nuevos mercados».

«Se crea -prosigue Ferrer- un mercado importantísimo de 2.000 millones de personas, y con ello Trump ve que este paso incipiente de India para acercarse a la UE puede traerle problemas, porque las empresas estadounidenses le dicen que ha de reaccionar».

Ferrer coincide en que la revolución digital es, quizás, la mayor oportunidad de este acuerdo UE-India: «No debemos mirar solo este acuerdo desde un punto de vista de comercio clásico, sino en clave de gestión del talento. Los EEUU se nutren del talento tecnológico de India, y la ventaja para la UE es que este acuerdo haría venir ingenieros y pensadores hacia Europa. Así que el hecho de que EEUU rebaje ahora los aranceles con India es la forma que tienen de torpedearlo».

Desde Pimec, Jacint Soler, director de relaciones internacionales de esta asociación de pequeñas y medianas empresas, coincide en que «India era uno de los más perjudicados por los aranceles de EEUU. Si ahora han decidido rebajarlos es porque claramente los empresarios estadounidenses le habrán hecho ver a Donald Trump la ofensiva en acuerdos comerciales por parte de Europa».

«En diez años, India puede ser la nueva China»
(Jacint Soler
Pimec)

Sobre estos acuerdos, «la industria de automoción alemana ha apostado mucho por el acuerdo con Mercosur, pero para sectores como el químico o la maquinaria, puede ser más interesante Indonesia e India, que en diez años puede ser la nueva China».

La contraofensiva europea, pese a contradicciones internas como la paralización del acuerdo con Mercosur en el Parlamento Europeo, está empezando a dar frutos. Se empieza a entrever el nuevo orden, y EEUU queda fuera de él. «La suma de India, la UE, Mercosur y las relaciones que se van potenciando con China -resume Xavier Ferrer, del Col·legi d’Economistes de Catalunya- alcanzan un mercado de entre 3.500 y 3.700 millones de personas, más del 50% de la población mundial».

«Esta apuesta por alcanzar acuerdos, forzada por la ruptura del orden mundial por parte de EEUU, puede abrir un mercado importantísimo, y EEUU ha de estar atento a ello, porque los perjudicados [por sus políticas unilaterales e impredecibles] no se quedan de brazos cruzados. La disfunción interna que observamos en EEUU es el miedo a que el imperio vaya cayendo», concluye.