Economía

¿Acabará la IA con nuestro estado de bienestar?

¿Acabará la IA con nuestro estado de bienestar?

¿Acabará la IA con nuestro estado de bienestar?

Armand Bogaarts
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La IA amenaza el modelo de bienestar que tenemos. A medida que la automatización y la inteligencia artificial (IA) transforman las industrias, los sistemas de bienestar tradicionales de Europa se enfrentan a una creciente presión. La IA y los robots ejecutarán muchas tareas, sobre todo las rutinarias. Muchos empleos van a desaparecer.

Con una fuerza laboral en disminución y una población envejecida, mantener los programas sociales como la atención médica y las pensiones se vuelve cada vez más desafiante. El sistema actual se nutre del mercado laboral. Hay que contemplar alternativas que pueden sustituir el modelo antiguo basado en los salarios de las personas.

Dos soluciones innovadoras para proporcionar una alternativa podrían ser: un gravamen a las transacciones y un fondo universal para los recién nacidos.

El gravamen a las transacciones consistiría en aplicar un pequeño gravamen a casi todas las transacciones financieras, incluidas las compras de los consumidores, los intercambios comerciales y las inversiones. Al gravar la amplia base de actividad económica en lugar de solo los ingresos, este impuesto generaría un flujo estable de ingresos para los sistemas de bienestar. Por ejemplo, si el volumen total de transacciones anuales en Europa es de 20 billones de euros, un impuesto del 2% podría generar alrededor de 400 mil millones de euros, lo que equivaldría (o equivale) a los ingresos de un impuesto sobre las ventas del 10%. Este sistema tiene varias ventajas: es más estable que los impuestos basados en ingresos, es más difícil de evadir y asegura que todos, empleados o no, contribuyan al sistema. Las empresas de fuera de la Unión también lo pagarían para poder vender aquí. Al reducir o eliminar las contribuciones sociales por empleado y sustituirlas por un impuesto de transacciones, las pymes ganarían competitividad. Sin embargo, requeriría un diseño cuidadoso para evitar que afectara desproporcionadamente a las personas de bajos ingresos.

Otra idea complementaria es crear un fondo universal para cada recién nacido, con una única contribución inicial (por ejemplo, 3,000 euros) que se invertiría en el mercado de valores. Suponiendo un rendimiento anual del 7%, esta inversión crecería a aproximadamente 243.818 euros cuando el niño llegue a la edad de jubilación.

Este plan de ahorro a largo plazo ayudaría a garantizar la seguridad financiera en la vejez sin depender de pensiones financiadas por el gobierno. Con el tiempo, el crecimiento compuesto de estas cuentas podría reducir la dependencia de las contribuciones tradicionales al sistema de seguridad social.

Juntas, estas soluciones podrían proporcionar una forma sostenible de financiar los sistemas de bienestar de Europa. Un impuesto a las transacciones asegura ingresos estables e inclusivos, mientras que un fondo universal para los recién nacidos aborda las necesidades de pensión a largo plazo. Al combinar estos enfoques, Europa puede adaptarse a una sociedad automatizada y envejecida, y garantizar su red de seguridad social para las generaciones futuras.

Armand Bogaarts

Emprendedor

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