Vivienda, fútbol y mantras

Hace tres años la Comisión Europea decidió financiarnos el proyecto Housing+, liderado por nuestra Cátedra de vivienda, cuya finalidad es la formación integral a nivel europeo de los profesionales inmobiliarios en materia de vivienda a través del European Housing Studies. Pensarían, como nosotros, que es necesario. Y lo es.

Porque, a menudo, uno tiene la sensación de que la vivienda es como el fútbol: un tema sobre el que todo el mundo sabe y opina; no como la física cuántica o el fideicomiso de residuo.

Por ello se generan una serie de cómodos mantras que en el fútbol hacen perder partidos («con 10 se juega mejor que con 11»), pero que en vivienda dificultan el acceso o la permanencia de las personas en ella, al tiempo que adornan el postureo de los que los pronuncian machaconamente en los bares, en las alcaldías, en los parlamentos o, incluso, en algunos eventos pretendidamente científicos.

Mantra 1. Otros países ya han resuelto el problema de la vivienda. No conozco ningún país ni ninguna ciudad que no tenga problemas de vivienda. Hasta pequeños municipios de cuatrocientos habitantes se quejan de lo caro que es vivir allí. Sí existen buenas prácticas, que pueden servirnos de inspiración, aunque solo tras conocerlas en profundidad.

Si Finlandia está haciendo un buen trabajo con el sinhogarismo o el País Vasco con la vivienda social hay que saber también la cantidad ingente de recursos que están dedicando; pero también por qué los pueden dedicar...

Mantra 2. Los países nórdicos lo hacen mejor que nosotros y hay que fijarse en ellos. No es cierto; no lo hagan. En Dinamarca, sus ciudadanos están el doble de sobreendeudados que nosotros a causa de la vivienda y en Suiza, 1,5 veces. También nos superan Noruega, Bélgica, Alemania, los Países Bajos y Austria. Sus políticas de vivienda estas últimas décadas les han llevado a estos resultados. Y nos llamaban PIGS en 2008, si se acuerdan.

Mantra 3. Subiendo los impuestos, poniendo multas y más obligaciones y expropiando se consigue algo. No. Los resultados de hacerlo en otros países y en determinadas ciudades cercanas son muy cuestionables e, incluso, contraproducentes para conseguir resultados a través de la colaboración público-privada.

Miren los resultados de estos últimos años en la ciudad de Barcelona: una reducción del 50% de la oferta de vivienda en alquiler y del 40% de los permisos de construcción, provocando un incremento de la renta de los alquileres del 20%; peores resultados que Madrid y que la media nacional. Lamentablemente, no parece que vaya a haber muchos cambios tras las municipales del 28M...

Mantra 4. Es mejor alquilar que comprar. No lo es. Los países centroeuropeos y del norte han creado sociedades donde, a través de sibilinos mecanismos, solo los ricos pueden ser propietarios de sus viviendas y los menos pudientes deben conformarse con ser inquilinos de los primeros (les va muy bien a los ingenieros jubilados de la BMW, por ejemplo).

Los países mediterráneos llevan décadas apostando por una propiedad muy distribuida, evitando su concentración en manos de caseros privados o alcaldes-caseros. Entre 1950 y 2011 se construyeron 6,8 millones de viviendas públicas, ayudando a millones de personas a ser propietarias con el dinero de todos y a no depender de nadie. Gracias a ello, hoy el 44,8% de los españoles son propietarios de sus casas sin hipoteca alguna, mientras solo lo son el 19% de los alemanes, el 8,4% de los holandeses, el 14,1% de los daneses o el 4,1% de los suizos.

Ahora entienden por qué están más sobreendeudados que nosotros (a pesar de su cansina propaganda de los balcones floridos) y por qué una política errática en España en materia de vivienda estos últimos 15 años nos está separando de nuestro modelo tradicional de propiedad distribuida, que bien podría conseguirse a través de tenencias intermedias como la propiedad compartida y la propiedad temporal. Los fondos de inversión/buitre son fruto de esta desacertada política inspirada por los gurús de la tribu de turno.

Mantra 5. Los okupas deben poder quedarse en las viviendas okupadas. No. La propiedad privada es un derecho natural y la okupación está considerada internacionalmente como una situación de sinhogarismo, indeseada tanto por el propietario como por el okupa. Es inmoral e injusto para todos que la reciente Ley de vivienda, como lo lleva haciendo Cataluña desde 2019, facilite esta situación.

La Administración, estatal o autonómica, no debe amparar un delito para tapar su propia incompetencia a la hora de facilitar el acceso a la vivienda de sus ciudadanos. Es lo que tiene legislar desde la ideología.

Ven, como les decía, la formación académica en vivienda de los agentes públicos y privados es necesaria. Por todo ello, en el marco de dicho proyecto Housing+, hace unos días un equipo de investigadores seniors, juniors y estudiantes de la URV nos montamos en el AVE hacia Madrid, donde organizamos un seminario en el que sentamos alrededor de una mesa ovalada a la Comunidad y al Ayuntamiento de Madrid, a los registradores de la propiedad (que amablemente nos acogieron), a los administradores de fincas, a los agentes inmobiliarios, a diversas entidades del tercer sector como Cáritas, Faciam o Provivienda y, entre todos, intentamos comprender con honestidad la poliédrica realidad de la vivienda en Madrid y en España en el contexto europeo, aportar soluciones funcionales y con bases científicas, huyendo de esos mantras que no llevan a ninguna parte. Hay más, pero no queda espacio. Hasta la próxima.

Temas: