Internacional

Guerra Comercial

Europa planta cara a Trump

La coordinación europea y la firmeza diplomática logran que Estados Unidos retire su amenaza de aranceles tras el despliegue militar conjunto en Groenlandia

El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en Bruselas.

El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en Bruselas.EFE / OLIVIER HOSLET

Alexandre Nadal

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La amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles a varios países europeos por su apoyo a Dinamarca en Groenlandia provocó la primera respuesta coordinada y firme de la Unión Europea desde su regreso al poder. La reacción conjunta de los Veintisiete, con una actividad diplomática frenética entre Davos y Bruselas, junto con la posibilidad real de represalias comerciales, contribuyó a que la Casa Blanca diera marcha atrás y se encarrilara una crisis que llegó a tensionar seriamente las relaciones transatlánticas.

El conflicto estalló tras el envío de tropas europeas a Groenlandia en el marco de una misión de refuerzo de la seguridad del territorio. Días después, Trump anunció que impondría aranceles del 10% —que podrían elevarse hasta el 25%— a productos procedentes de Dinamarca, Francia, Alemania, Suecia, Finlandia, Países Bajos, Noruega y Reino Unido, países implicados en el despliegue militar en la isla.

El mandatario justificó su decisión alegando que la isla ártica era estratégica para la seguridad global y reiteró su deseo de hacerse con el control del territorio, al tiempo que vinculó la retirada de las sanciones comerciales a una eventual cesión danesa.

La respuesta europea no se hizo esperar. La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, fue una de las primeras en reaccionar al asegurar que Europa no se dejaría «chantajear». A partir de ese momento, los gobiernos afectados intensificaron los contactos diplomáticos y trasladaron a Washington su disposición al diálogo, pero dejando claro que la soberanía y la integridad territorial no eran negociables.

El «bazuca comercial»

Paralelamente, Francia impulsó dentro de la Unión Europea la posibilidad de activar el Instrumento Anticoerción, también conocida como «bazuca comercial» una herramienta aprobada en 2023 que permite imponer represalias comerciales, restricciones a la inversión y limitaciones al acceso a contratos públicos. Bruselas empezó a estudiar un paquete de contramedidas valorado en hasta 93.000 millones de euros que incluso podría haber supuesto restricciones de acceso al mercado para empresas estadounidenses que operan en Europa.

Fuentes comunitarias reconocieron posteriormente que la Unión estaba preparada para utilizar por primera vez este mecanismo si Trump cumplía sus amenazas. La coordinación entre los Estados miembros y el respaldo público a Dinamarca enviaron una señal clara a Washington.

La presión europea tuvo también efectos en los mercados, que reaccionaron con inquietud ante la posibilidad de una nueva guerra comercial, lo que contribuyó a modificar la estrategia de la Casa Blanca.

El giro se produjo tras varios días de escalada, en la que el nombre de Groenlandia apareció a diario en los medios. En el Foro Económico Mundial de Davos, Trump reiteró inicialmente su interés por Groenlandia, pero acabó anunciando que no recurriría a la fuerza. Horas después, anunció el «marco de un futuro acuerdo» con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, cuyos detalles aún no se conocen, pero que previsiblemente preserva la soberanía danesa de la isla ártica.

Como consecuencia, el presidente estadounidense retiró su amenaza arancelaria contra los países europeos implicados. La UE interpretó este paso atrás como una prueba de que la respuesta conjunta había surtido efecto.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, explicó tras una cumbre de emergencia en Bruselas que los contactos con Washington se habían mantenido «de manera firme, pero sin escaladas» y «unidos».

En la misma línea, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, defendió una relación basada en el respeto mutuo, mientras que el canciller alemán, Friedrich Merz, recordó el valor histórico de la alianza transatlántica.

La crisis de Groenlandia marca un punto de inflexión en la relación entre la UE y la administración Trump. Tras un año de intentos de apaciguamiento y concesiones, los europeos optaron esta vez por mostrar unidad y capacidad de respuesta. La combinación de presión diplomática, respaldo político a Dinamarca y preparación de represalias comerciales logró frenar una escalada que amenazaba con deteriorar aún más el vínculo entre ambos lados del Atlántico.

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