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EEUU y Rusia, sin límites a sus arsenales nucleares tras el fin del tratado ‘Nuevo START’

La expiración del último gran tratado de control de armas nucleares deja sin restricciones a las dos mayores potencias atómicas y reaviva el temor a una nueva carrera armamentística

Putin y Trump caminan por la base militar a su llegada en la cumbre celebrada hace unos meses en Alaska.White House

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El último tratado de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia, conocido como Nuevo START, expiró oficialmente el pasado jueves 5 de febrero de 2026, marcando el fin de una era en la gestión de los arsenales estratégicos desde la Guerra Fría. Con su caducidad, Moscú y Washington dejan de estar obligados a cumplir las restricciones sobre sus arsenales nucleares, lo que plantea un escenario de incertidumbre y aumenta la preocupación por una posible escalada nuclear.

El Nuevo START, firmado en 2010 en Praga, establecía límites verificables a las fuerzas nucleares estratégicas de ambos países. Cada parte estaba limitada a 1.550 ojivas nucleares desplegadas, con un máximo de 800 lanzaderas para estas armas así como la limitación de 700 misiles y bombarderos estratégicos, con inspecciones in situ y medidas de transparencia diseñadas para reducir riesgos de malentendidos o errores de cálculo. Su objetivo era proporcionar una estructura de control y verificación confiable, manteniendo la flexibilidad para que cada país determinara la configuración de sus fuerzas nucleares.

Sin embargo, la expiración del tratado ha dejado a la comunidad internacional sin límites vinculantes sobre los arsenales nucleares de los dos estados que poseen más del 80% de las armas nucleares del planeta. El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó este momento como «grave para la paz y la seguridad internacional» y subrayó que el riesgo de un uso nuclear es «el más alto en décadas». Guterres instó a Estados Unidos y Rusia a regresar a la mesa de negociaciones sin demora para acordar un marco sucesor que evite una escalada armamentística.

Rusia ha declarado que ya no se siente vinculada por las obligaciones del tratado, aunque asegura que actuará con «prudencia y responsabilidad». Estados Unidos, por su parte, insiste en que cualquier futuro acuerdo debe incluir a China, cuya rápida expansión nuclear podría alterar el equilibrio global. La comunidad internacional, incluyendo la OTAN, Francia y organismos como ICAN, ha instado a los dos países a renovar el control de armas y negociar un marco sucesor.

El fin del Nuevo START se suma al colapso de otros tratados históricos de control armamentístico, debilitando décadas de normas que mantenían la estabilidad estratégica. La modernización de arsenales nucleares en EEUU, Rusia y China, incluyendo misiles hipersónicos, torpedos nucleares autónomos y sistemas de crucero, aumenta la preocupación por una posible nueva carrera armamentística.

El tratado limitaba a cada parte a 1.550 ojivas nucleares y 800 lanzaderas

La expiración del Nuevo START representa un punto de inflexión histórico: por primera vez en más de medio siglo, los dos mayores arsenales nucleares del mundo quedan sin límites verificables, y la comunidad internacional enfrenta el desafío de construir un marco de control que garantice estabilidad en un contexto global más inestable.

Las dos potencias nucleares

Más allá del marco político y diplomático, la expiración del Nuevo START pone el foco en la magnitud real de los arsenales nucleares de ambas potencias. Estados Unidos y Rusia mantienen, con diferencia, los mayores stocks de armas atómicas del mundo, resultado de décadas de acumulación durante la Guerra Fría y han sido históricamente las dos grandes potencias nucleares.

Estados Unidos dispone de una fuerza nuclear compuesta por misiles balísticos intercontinentales (ICBM) desplegados en silos terrestres, submarinos nucleares equipados con misiles balísticos (SLBM) y bombarderos estratégicos capaces de transportar armamento nuclear. Este sistema le permite garantizar una capacidad de respuesta en cualquier escenario.

Rusia, por su parte, mantiene arsenal que incluye misiles intercontinentales desplegados en tierra, submarinos nucleares estratégicos y bombarderos de largo alcance. En los últimos años, Moscú ha apostado además por el desarrollo de nuevos sistemas diseñados para superar las defensas antimisiles estadounidenses, como el misil hipersónico Avangard, el misil balístico Sarmat o el torpedo nuclear autónomo Poseidon.

El buque de guerra Almirante Gorshkov lanzando un misil Tsirkon contra un objetivo.mil.ru