Gemma Sala: «Escribir tres cosas positivas al día aumenta el nivel de felicidad»

La psicóloga y coach Gemma Sala, coautora de ‘Secretos de tu cerebro’, aporta claves para un mejor equilibrio y bienestar

09 agosto 2020 13:43 | Actualizado a 09 agosto 2020 13:49
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Tiempo para dormir, para jugar y también para no hacer absolutamente nada. Para reflexionar, conectar con los demás, para hacer ejercicio físico y para mantener una atención plena. Gemma Sala Grau y Alexia de la Morena apuntan estas siete actividades neurocognitivas como indicadoras de un cerebro sano.

Y así lo explican en Secretos de tu cerebro. Claves para la neurofelicidad y el neurocoaching (Editorial Kairós). «Es un  modelo de una dieta mental sana porque cuerpo y mente son indisociables», dice Gemma, psicóloga y coach.

«Por ejemplo, si nos centramos en el sueño, ahora sabemos que cuando dormimos, el cerebro elimina toxinas y mucha información de aprendizaje, de cosas que nos han pasado durante el día. Elimina lo que no es importante. Sería como borrar correos electrónicos que no necesitamos y la información relevante se dirige al almacén de la memoria a largo plazo». Por ello, la psicóloga y coach recomienda dormir entre 7 y 9 horas diarias, «un tiempo y un sueño de calidad».

En este sentido, la profesional apunta al insomnio como uno de los males de la sociedad moderna. «Y no solo a causa de la Covid-19». Sin embargo, ¿cómo ha afectado la pandemia a este órgano tan desconocido a veces? «Ha sido una experiencia diferente, intensa, que nos ha sacado de nuestra zona de confort para enfrentarnos a un escenario desconocido». A raíz de esto, -continúa- «hay personas que se han quedado con un estrés cronificado, que puede afectar en muchos sentidos».

Y justamente la manera de contrarrestarlo es volver a esa dieta sana, «activar la resiliencia y el equilibrio de los ritos del bienestar, que tienen que ver con ese ejercicio físico del que hablábamos, con la nutrición y con el ciclo de sueño y vigilia adecuado». 

Asimismo, otras cuestiones clave son las relaciones, el tiempo que se pasa con los demás «porque somos seres sociales. También es bueno reflexionar, aunque los que huyan de la meditación pueden escribir. Es un espacio de reflexión interna, de relación interpersonal, de autodescubrimiento. En estos momentos en los que se han vivido emociones intensas y difíciles muchas veces, va muy bien expresarlas escribiéndolas. Es una manera de que fluyan, de que las liberemos y dejemos lugar a otras más positivas». Y esta escritura está ligada a la felicidad, «porque ser feliz no significa estar riendo todo el día. Hay que dar espacio a la tristeza o a la angustia. Escribir ayuda». 

Escribir y ritualizar porque como señala Gemma, «se ha demostrado científicamente que escribir tres cosas de las que estás agradecido en esta vida cada día en tu diario incrementa al nivel de felicidad de las personas. Es decir, no es suficiente que yo lo sepa. Sino que yo lo haga, que lo repita. De alguna manera lo ritualizo. A base de ritualizar cosas tendremos más bienestar, más equilibrio, más felicidad y al final es lo que deberíamos incluir en nuestro día a día. Esos automatismos que conforman un estilo de vida».

Dormir, jugar, descansar, reflexionar y hacer ejercicio físico ayudan a tener un cerebro sano

Por lo que respecta a las relaciones sociales, efectivamente somos animales gregarios. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando una persona prefiere estar sola? «Somos sociales de una manera innata y una de las cosas que dice la psicología positiva es que el contacto con los demás nos hace más felices. Así que vale la pena hacer el esfuerzo de cuidar las relaciones, aunque sean pocas, de ser parte de grupos con los que se tengan los mismos intereses ya sean familia o amigos de diferentes actividades».

Psicología y coaching. ¿Qué papel juega cada cuál? y sobre todo, ¿en qué momento acaba una disciplina para empezar la otra? «A veces es confuso», reconoce Gemma, que practica las dos. Pero especifica que «la psicología tradicional tiene un enfoque más hacia el pasado, hacia resolver conflictos, traumas o cuestiones enquistadas del pasado. Por contra, el coaching trabaja mucho desde el presente hacia el futuro. Esto no quiere decir que a veces no se tenga que tirar de algún hilo del pasado para comprender dónde estamos y hacia dónde queremos ir. Pero el enfoque siempre es más hacia adelante. Por supuesto, si existe un trastorno mental serio, el coaching no lo trabaja. El paciente se debe redirigir al profesional apropiado».

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