Memoria Democrática
El secreto del hospital psiquiátrico de Reus: el hambre mató a sus internos durante la Guerra Civil
La Generalitat está impulsando diversos estudios para descubrir cuantas personas podrían haber perdido la vida a causa de la dejadez que sufrieron estos centros, pues en la época los ciudadanos internos eran considerados "de segunda"
Imagen de archivo de la fachada del Pavelló dels Distingits de l'Institut Pere Mata, que antes albergaba internos.
Cuando estalló la Guerra Civil Española, en el verano de 1936, hospital psiquiátrico de Reus, Institut Pere Mata era uno de los grandes referentes de la psiquiatría en Cataluña. Diseñado a finales del siglo XIX como un centro moderno y terapéutico, el conflicto lo transformó en pocos meses en un lugar marcado por la precariedad, la falta de recursos y la desnutrición.
Los datos de los registros civiles permiten hoy dimensionar la tragedia: entre enero de 1936 y septiembre de 1938 murieron 491 personas en el Pere Mata. A partir de finales de 1937, las defunciones se disparan y no dejan de aumentar hasta la evacuación del centro para convertirlo en un hospital de sangre para los soldados del frente.
Entre 1936 y 1938, en el Pere Mata muriero 491 personas por desnutrición
Ahora, los familiares de los internos que fallecieron quieren recordarlos con dignidad, ya que lamentan que en esa época se los considerara como "ciudadanos de segunda" y se haya silenciado estas muertes desde entonces.
La guerra en la retaguardia
A medida que la guerra se alargaba, la situación en la retaguardia republicana se deterioró rápidamente. Cataluña acogió a cientos de miles de refugiados, muchos de ellos enfermos o heridos, en un territorio ya marcado por la escasez.
A finales de 1937, la falta de alimentos básicos, medicamentos y personal sanitario era generalizada. La prioridad era el frente. Los enfermos mentales quedaron al final de la cadena asistencial.
Hambre dentro del manicomio
El 5 de agosto de 1936, el Pere Mata fue incautado y pasó a estar gestionado por un Comité de Control Obrero. Aunque la voluntad inicial era mantener la atención psiquiátrica, la falta de recursos lo hizo inviable.
La alimentación se empobreció hasta niveles críticos. Los suministros llegaban de forma irregular y el personal médico y auxiliar se redujo drásticamente. El centro intentó sobrevivir con trabajos agrícolas realizados por los propios internos, una solución claramente insuficiente.
Las causas de muerte registradas son contundentes: marasmo, enterocolitis, caquexia, diarreas o colapso físico. No se moría por la enfermedad mental, sino por la desnutrición extrema y las malas condiciones higiénicas.
El momento con más defunciones llega en 1938. Solo en el mes de agosto de ese año se registran 55 muertes, el mes más mortífero de todo el periodo.
En total, 491 personas murieron en el Pere Mata entre 1936 y 1938, la mayoría por causas directamente relacionadas con el hambre.
Traslados a centros colapsados
Muchos internos fueron trasladados a Sant Boi en 1938 y murieron poco después de llegar
En septiembre de 1938, con el avance del frente, el Pere Mata fue evacuado y convertido en hospital militar. Los pacientes psiquiátricos fueron trasladados a otros centros, principalmente a Sant Boi de Llobregat, que ya se encontraba en una situación límite.
Entre 1936 y 1939, más de 3.000 personas murieron en los psiquiátricos de Sant Boi, donde se encuentra hoy la fosa común más grande de Cataluña.
Los datos del archivo de la Diputación de Barcelona permiten reconstruir el destino de los pacientes evacuados desde Reus:
- 369 hombres fueron enviados a Sant Boi: 163 murieron (44%)
- 223 mujeres trasladadas a Sant Boi: 116 murieron (más del 50%)
- 189 mujeres enviadas a Sant Andreu: 60 murieron
En muchos casos, las muertes se produjeron pocas semanas después del traslado.
Una memoria que dignificar
Durante años, estas muertes quedaron fuera del relato oficial de la guerra. Ahora, familiares organizados buscan dignificar su memoria y sacar a la luz estas historias que han estado silenciadas durante tantos años.
Esta movilización social ha coincidido con movimientos institucionales recientes. El Ayuntamiento de Sant Boi y la Generalitat de Catalunya han anunciado la dignificación de la fosa común del cementerio municipal.