Memoria Democrática
Las familias de los internos en psiquiátricos durante la Guerra Civil piden dignificar su memoria
Un estudio de los registros civiles de la época revela que miles de pacientes en los hospitales psiquiátricos catalanes murieron por desnutrición
Francesc Martínez es familiar de uno de los fallecidos durante la época de hambruna en los centros de salud mental catalanes durante la Guerra Civil.
Francesc Martínez, vecino de Tarragona, se hizo una pregunta un día: «¿Qué pasó con mis antepasados?». Fue entonces cuando, tirando del hilo, descubrió que uno de sus bisabuelos tuvo un desenlace que ahora quiere dignificar.
Los internos del Pere Mata de Reus sufrieron un episodio de hambruna durante la Guerra Civil. La situación que se vivió en Catalunya hizo concentrar los esfuerzos en el frente, pero los centros psiquiátricos quedaron al final de la cola: no llegaban alimentos ni medicamentos y los profesionales que trabajaban fueron disminuyendo.
En menos de dos años, llegaron a morir 491 internos por motivos relacionados con la desnutrición: marasmo, enterocolitis, caquexia, diarreas o colapso físico. No se moría por la enfermedad mental, sino por la desnutrición extrema y las malas condiciones higiénicas.
Muertes lejos del frente de la Guerra
Lo que ocurrió en el Pere Mata de Reus no es un caso aislado. La Guerra Civil fue devastadora para las personas con enfermedad mental, un colectivo invisible, sin voz y sin capacidad de defensa. Murieron lejos del frente, dentro de instituciones que quedaron abandonadas a su suerte. Este fue el caso del bisabuelo de Francesc Martínez, ingresado en el Pere Mata hasta el año 1938 y trasladado posteriormente a Sant Boi, donde se perdió su rastro.
Durante décadas, estas muertes quedaron fuera del relato del conflicto. Hoy, gracias a la recuperación de los registros civiles, sabemos que muchos internos del Pere Mata no murieron a causa de su enfermedad, sino por el hambre, el abandono y el colapso asistencial provocados por la guerra. Reconstruir esta historia es una forma de reparar, aunque sea de manera simbólica, una injusticia largamente ignorada.
Aquellos cientos de muertes invisibles dentro de los centros psiquiátricos durante la Guerra Civil han empezado a salir del olvido gracias a iniciativas familiares y a nuevas acciones en favor de la memoria histórica y la dignificación de quienes murieron en estas instituciones.
Bes(nets) per la Dignitat
«Buscando información vi que no estaba en el cementerio, no teníamos rastro y entendí que estaba en una fosa común. Al principio me sentí muy solo porque no conocía a nadie que estuviera en mi situación, pero pidiendo información en el archivo de Sant Boi (donde se encuentra la fosa común más grande de los fallecidos en el psiquiátrico) encontramos a familias que buscábamos el mismo tipo de información», explica.
Francesc Martínez ha sido uno de los impulsores de la plataforma Bes(nets) per la Dignitat, donde familiares de personas que vivieron experiencias similares a las de Reus se están organizando para recuperar y dignificar la memoria de sus antepasados internados en centros psiquiátricos catalanes (entre ellos el Pere Mata), muchos de los cuales no cuentan con reconocimiento público ni con un enterramiento digno.
«Lo importante es que se conozca la historia, más allá de buscar responsabilidades o culpables. Sacar del silencio unos hechos que nunca deberían repetirse», defiende el portavoz. En la actualidad, desde la plataforma están abiertos a conocer a nuevas familias que puedan haber vivido una historia similar. Por ello, han habilitado un formulario de contacto en su página web: besnetsperladignitat.cat.
Este impulso social coincide con movimientos institucionales recientes, como la decisión del Ayuntamiento de Sant Boi de Llobregat (adonde fueron trasladados muchos internos del Pere Mata) de impulsar la dignificación de la fosa común del cementerio municipal donde reposan los restos de miles de pacientes fallecidos durante la guerra. Las autoridades locales y la Generalitat han anunciado que, a lo largo de 2026, este espacio será señalizado con honores como acto de reconocimiento y homenaje a los «olvidados de los olvidados», y como compromiso con la memoria democrática y la no repetición de estos errores históricos.