El colapso del bus universitario Reus-Tarragona indigna a los usuarios

Los alumnos denuncian que la línea entre campus «se satura, los asientos se llenan y vamos apretados y de pie». La URV precisa que ya se habilitan refuerzos yTerritori revisará el servicio

| Actualizado a 08 marzo 2022 16:16
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«No puede ser que tengamos que elegir entre ir como sardinas o no llegar a clase», lamenta Marc, uno de los alumnos de la URV que reside en Reus y usa cada día el servicio de bus universitario Reus-Tarragona para acercarse a la facultad donde estudia. «Mucha gente se queda sin asiento y acaba yendo de pie o agachado en el suelo del autocar, cosa que no parece muy segura teniendo en cuenta que circulamos por la T-11, y la aglomeración tampoco sería lo mejor con la Covid», lamenta. Su mismo malestar lo comparten muchos jóvenes que, como él, optan por esta ruta para acudir a las aulas y denuncian que «casi siempre vamos hasta los topes, apiñados, y no es normal, porque todos pagamos el billete o el bono y el viaje debería cumplir unos mínimos».

En sentido Reus-Tarragona, la línea universitaria parte de la calle del Doctor Frias y –salvo en algunas franjas concretas en que el recorrido da algo más de rodeo– hace una parada en la avenida de La Salle y otra en la estación de autobús de Reus antes de enfilar hacia los campus Bellissens, Sescelades y Catalunya. Ayer, a las 7.05 h. en Reus Centre, los más madrugadores formaban cola aún diez minutos antes de la llegada del autobús para garantizarse el asiento.

La saturación del servicio es conocida entre los jóvenes y, por eso, los hay que prefieren desplazarse caminando hasta allí para subir al bus en el inicio de ruta en vez de cogerlo más cerca de casa y acabar viéndose sin plaza. Es el caso de José Miguel, que comenta que «yo vivo en la avenida Marià Fortuny, donde el Ploms, y estoy más próximo a la estación de buses que a Reus Centre pero, si voy allí, algunos días el autocar ya va tan lleno que ni siquiera me puedo montar». «He acabado acostumbrándome a venir aquí con tal de asegurarme de que llego a clase», añade. A otros estudiantes, sus padres les llevan en coche hasta los alrededores de la zona azul Riudoms para que completen el itinerario en bus hasta la universidad.

A La Salle y la estación, sin plazas

José Miguel espera a que se hagan las 7.15 h. junto a Noelia, que también constata que «en la primera parada, casi siempre todos los asientos se ocupan y todavía queda pasar por La Salle y por la estación, que ahí ya colapsa totalmente y la gente acaba viajando en fila ocupando todo el pasillo del bus». «Claro que hay quejas, porque es algo que pasa cada día, pero por lo menos hasta el momento no ha servido para nada», apunta.

Ella mantiene, igual que otros, que el escenario era diferente a principios de curso y que «había más autobuses justamente para evitar esto». Pero «desde finales de año, más o menos», explica, «aquellos ya no están y nos vemos así; quizá en esa época hubo menos pasajeros y no fue tanto problema, pero hace tiempo que volvemos a ser más y es complicado». «Lo coge mucha gente y llega un momento en que todo el mundo se tiene que quedar de pie, y no me parece que sea muy seguro, imagínate que pasa algo», valora Glòria, que dice que «antes sí ponían más vehículos para que esto no pasara, pero hace un tiempo los quitaron y es bastante problema».

Alícia, que está en la cola del bus con Glòria, precisa que «vivimos aquí y somos afortunadas porque, al ser el principio de la ruta, hay sitio», ya que «cuando paramos en la estación, ya vamos completamente llenos; sí que nosotras vamos sentadas, pero hay que pensar en el resto y no está bien que estén así». «Querríamos que hubiera algunos autobuses más, sería mejor», concluye la estudiante.

Fuentes del Departament de Territori consultadas concretan al Diari, en cuanto a los asientos disponibles, que «el transporte de viajeros de pie está previsto en la normativa vigente y el hecho de que el servicio transite por vía rápida no altera esta norma». Para ser más precisos, «el reglamento de circulación lo contempla y es habitual en servicios interurbanos de corto recorrido como este». Pese a todo, el Departament «no considera que esta sea una situación óptima, si se produce de forma recurrente» y, por lo tanto, «se hará un seguimiento del servicio para ver cuál es la situación actual y si hay expediciones que puedan sufrir este problema de manera recurrente, y para poder actuar».

En este sentido, también Marc subraya que «aunque todos pagamos el mismo precio, algunos sí pueden ir sentados y otros no, con todo lo que implica». «Cierto que el conductor intenta ir con cuidado cuando estamos así, pero es más seguro ir sentado», detalla. Por otro lado, si el chófer dejase a estudiantes en tierra para garantizar el acomodo de todos, «cogiendo el siguiente ya no llegaríamos a tiempo a clase porque los autobuses pasan muy separados y el que viene detrás del de las 7.15 h. lo hace hacia las 8 h., así que tampoco parece muy viable», especifica.

El bus universitario sale desde Reus Centre alrededor de una decena de veces al día. La primera expedición arranca a las 7.15 h. y la última, a las 20.15 h. El desplazamiento desde Reus a los campus tarraconenses dura unos 30 minutos. El servicio se presta mediante una concesión de la Generalitat, de lunes a viernes laborables, y los vehículos cuentan con cerca de 50 asientos. Los alumnos lo prefieren especialmente a la ida porque pueden apearse directamente en las facultades. Ayer, este rotativo realizó a bordo del autocar el primer viaje desde la Biblioteca Xavier Amorós hasta el Campus Catalunya y tuvo la oportunidad de comprobar cómo la mayoría de las plazas del vehículo se cubrieron en Reus Centre y que parte de los que subieron en la estación se quedaron de pie hasta Tarragona.

Con relación a la percepción de algunos usuarios, que mantienen que antes había más buses, Territori indica que «no se ha reducido la oferta» y concreta que la Generalitat «hará gestiones con el operador por si ha habido algún problema puntual y ponerle solución».

Por su parte, fuentes de la URV preguntadas sobre la sobrecarga del bus universitario explican que «ya desde antes de la Covid-19 se va haciendo refuerzo de algunas de estas expediciones, cuando se detectan necesidades» y que «durante la eclosión de la pandemia y después, el uso ha sido irregular pero igualmente se lleva a cabo un seguimiento tanto desde la propia URV como desde la Autoritat Territorial de la Mobilitat (ATM), que es la empresa que gestiona la movilidad en el Camp a través del encargo de la Generalitat». La variación de vehículos que los estudiantes han visto podría responder, así, a la incorporación y retirada de este tipo de refuerzos.

Las mismas fuentes expresan que «tanto la ATM como la URV, animamos a los usuarios a informar a la ATM de las carencias detectadas o de deficiencias con la finalidad de intentar aplicar las medidas de apoyo que sean necesarias». E indican que «la vía para contactar con la ATM y expresar estas necesidades es mediante su página web: www.atmcamptarragona.cat», aunque «desde Medi Ambient URV, cuando nos llegan quejas de este ámbito también se derivan a la Autoritat Territorial de la Mobilitat». Los alumnos reclaman que «se resuelva el colapso» y se preste «un servicio igual de digno para todos independientemente de la parada en la que uno se suba».

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