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    La Generalitat, condenada a pagar 400.000 euros a un reusense que chocó con jabalís

    El TSJC culpa a la administración del defectuoso mantenimiento de un vallado junto a la C-14 que permitió entrar a los animales. Cada día hay dos accidentes de este tipo en la provincia

    14 febrero 2023 20:34 | Actualizado a 15 febrero 2023 07:00
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    El Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) condena a la Generalitat a indemnizar con algo más de 400.000 euros a un joven reusense que chocó con tres jabalís. Los animales irrumpieron en la C-14, la autovía de la capital del Baix Camp a Montblanc, cerca de La Selva del Camp. La sentencia ya es firme y, de hecho, el pago ya se ha producido.

    La resolución es especialmente significativa tanto por la elevada cuantía como porque los magistrados consideran responsable a la administración, como titular de la vía. La Generalitat ha sido condenada por no mantener en buenas condiciones un vallado perimetral del terreno al lado de la carretera.

    Eso permitió el acceso de esa fauna. «Lo más llamativo es la condena a la administración por la falta de señalización con la señal de peligro P-24 (paso frecuente de animales). Tras la reforma legislativa que hubo, el responsable de estos accidentes era el conductor pero hemos tenido que demostrar que ha habido un mal funcionamiento de la administración», indica el abogado, Sergi Grau.

    «Se ha acreditado la producción de varios accidentes durante años, a pesar de que el punto no está catalogado como de concentración de accidentes o punto negro, lo que cambia parte del criterio que se venía reflejando en los tribunales», comenta el letrado.

    «21,4 accidentes por año»

    La resolución indica que durante cinco años se contabilizaron en ese tramo de la C-14 un total de 107 accidentes «teniendo por causa la irrupción animal en calzada, esto es, 21,4 accidentes por año».

    La sentencia es inusual pero revela un problema creciente: la proliferación de fauna salvaje y el riesgo que supone. Los animales provocan el 30% de accidentes en la provincia, según un informe reciente de Mossos d’Esquadra. Solo los jabalís causaron dos siniestros al día en 2022. Cada cinco días hay uno con un ciervo.

    «El accidente tiene relación de causalidad con la actuación administrativa que debió asegurar el mantenimiento», sostiene la sentencia del TSJC

    Los hechos en cuestión se remontan a 2015. El motorista circulaba en una recta con dos carriles por sentido, en un tramo limitado a 120 km/h. Los cálculos iniciales mostraron que el vehículo no iba a una velocidad inadecuada, en un momento en el que la circulación era escasa. Los magistrados tienen claro, pues, que la causa de la irrupción de los tres jabalís en la calzada es el deficiente estado del vallado de cierre.

    Ahí está la clave del caso, en un campo agrícola de unos 400 metros de ancho, ubicado entre dos empresas de chatarrería. El perímetro está limitado por una valla metálica y un muro. Pero en esa valla había varios huecos por donde pudieron acceder los jabalís.

    En concreto, se constata que existían «hasta tres agujeros de unos 40 centímetros cercanos al lugar del suceso». La Generalitat, en su defensa, argumentaba que el acceso se había producido en otra zona, cercana a una gasolinera, pero se ha desestimado esa opción. «En realidad, es imposible saber por dónde entraron los jabalís pero lo más lógico, por las periciales, es que lo hicieran por los agujeros del vallado», dice Grau.

    Por ello la sentencia del TSJC indica que «la vía requiere un cierre en la medida en que es una autovía o vía preferente y que la responsabilidad de que el cierre sea efectivo y esté bien conservado es de la administración, sin perjuicio de las condiciones de la concesión que se hubiera adjudicado».

    La administración tiene que garantizar, según sigue el texto, un cierre para impedir el acceso de animales libres, una «garantía que no se ha producido, lo que ha provocado a la parte reclamante un daño antijurídico perfectamente identificable y cuantificable». Otro de los condicionantes es que el lugar fuera una autovía y no una carretera convencional. «Es muy diferente, porque tiene que estar bien cerrada, ya sea por el titular o por el que tiene la concesión, porque se supone que hay un aprovechamiento y se tiene que garantizar la seguridad de los usuarios», dice el abogado.

    Señalización de animales

    Hay que recordar que Ley sobre Tráfico, Circulación de vehículos a motor y Seguridad Vial, indica que «podrá ser responsable el titular de la vía pública en la que se produzca el accidente como consecuencia de no haber reparado la valla de cerramiento en plazo, en su caso, o por no disponer de la señalización específica de animales sueltos en tramos con alta accidentalidad por colisión de vehículos con los mismos».

    Y sigue la sentencia, que también arremete con la ausencia de señalización: «El accidente y los daños corporales y materiales derivados del mismo tienen relación de causalidad con la actuación administrativa que debió asegurar el mantenimiento de las vías públicas en unas mínimas condiciones de seguridad». Sostiene que «debió haber instalado la referida señal a fin de que quienes transitan por esa vía tuvieran adecuado conocimiento de los peligros existentes en dicho lugar por la previsible ocurrencia de la presencia de animales provenientes del coto adyacente en la vía». El letrado, Sergi Grau, añade: «La sentencia dice que, aunque no había ningún punto negro, como allí había habido muchos accidentes, debería haber señalizado para que los conductores tuvieran conocimiento».

    «Lo más llamativo es la cuantía y el hecho de que se condene a la administración por la señalización», indica el abogado Sergi Grau

    Precisamente el Baix Camp es la comarca de la provincia con más accidentes con jabalís. Solo en 2022 hubo 146, ligeramente por delante del Baix Penedès (127).

    El Tribunal ha tenido en cuenta las profundas afectaciones sobre el motorista a la hora de calcular esa cuantiosa indemnización que se ha quedado cerca del medio millón de euros. «La cuantía del montante indemnizatorio se establece a partir del hecho de que el lesionado permanecerá en la situación de Gran Invalidez (con necesidad de una tercera persona) durante el resto de sus días», indica la sentencia.

    Graves secuelas

    El conductor, que entonces tenía 34 años, estuvo hospitalizado más de seis meses y no se recuperó hasta año y medio después. Arrastra importantes secuelas tales como «alteración de la orientación, fundamentalmente la espacial (desplazamiento por la calle acompañado), de la atención y concentración, limitaciones en la comprensión de cuestiones complejas, dificultad importante para mantener una conversación fluida y necesidad de supervisión general». La sentencia reconoce que «se relaciona con familiares cercanos» y que tiene una «socialización muy limitada y un deterioro cognitivo moderado».

    No esconde la sentencia el drama familiar que supuso el accidente, que cambió por completo la vida de este reusense. Hay una «severa alteración de la dinámica familiar y de la vida de los propios progenitores dada la completa dedicación al cuidado del lesionado».

    El accidentado, un conductor de camión, no puede trabajar. La Seguridad Social le ha reconocido una pensión de Incapacidad Permanente en el grado de gran invalidez. La contienda judicial se ha prolongado siete años. La indemnización es de 410.623 euros.

    El riesgo de ciervos y corzos en la Conca de Barberà

    El principal problema de la fauna salvaje en el tráfico en la provincia lo causan los jabalís. En mucha menor proporción, los cérvidos –ahí se incluyen ciervos o corzos– también constituyen un riesgo para los conductores en carretera.

    Durante el año pasado hubo 71 accidentes en la provincia, una cantidad que, en comparación con otros territorios, contrasta con los 292 de los Pirineos, los 247 de Ponent o los 508 de la Catalunya central.

    Eso sí, en Tarragona hay una comarca donde estas especies suponen un peligro más marcado. La Conca de Barberà es el escenario del 42% de estos accidentes (30 de 71).

    Los accidentes se duplican en cinco años en Tarragona

    De los 368 siniestros con jabalís en 2017, con una media aproximada de uno al día, se ha pasado a los 757 en 2022. Es el doble, según los respectivos balances anuales de Mossos d’Esquadra en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre. Hace cinco años este tipo de percances constituían el 15% respecto al total de la siniestralidad en ambas demarcaciones. Hoy se ronda el 30%.

    La proliferación de la especie ha generado una mayor accidentalidad a cada año que pasa. En 2010, se registraron 245 accidentes, la tercera parte de los que ocurren hoy en día.

    La franja horaria más peligrosa y que acumula más colisiones es la de 22 a 23.00 horas de la noche, tanto en jabalís como en cérvidos. Estos últimos animales también provocan numerosos choques de las 7 a las 9.00 horas, según el informe ‘Accidentalitat amb animals ungulats, any 2022’ elaborado por los Mossos.

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