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Tres proyectos deportivos en tiempos difíciles para los clubs

Deporte y urbanismo. La coincidencia en el tiempo del Centre Aquàtic, Mas Sedó y la modernización del Ploms multiplicará la oferta de instalaciones

| Actualizado a 26 junio 2022 07:00
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Tres importantes proyectos relacionados con equipamientos deportivos coinciden en el tiempo en Reus. Por una parte, el Ayuntamiento ha adjudicado a la empresa Duet Spa & Sport la concesión para la construcción y explotación del centro acuático y de fitness que se levantará junto al Pabellón Olímpico Municipal. Por otra, el Club Natació Reus Ploms ha obtenido luz verde al plan especial urbanístico de sus terrenos, que le permitirá vender una parte a un grupo promotor de residencias geriátricas y así saldar las deudas del club y acometer la reforma de las instalaciones. Por último, la inversión de un grupo empresarial local convertirá Mas Sedó en un complejo de ocio y deporte, con 18 pistas de pádel y un gran gimnasio como principales reclamos de un centro que ocupará las 3,5 hectáreas de la antigua finca señorial.

En un momento donde muchas entidades deportivas atraviesan por dificultades que ponen en jaque su supervivencia, especialmente tras los estragos causados por la pandemia, llama la atención esta coincidencia de tres iniciativas de muy distinta índole, pero destinadas a reforzar la oferta deportiva de la ciudad. Tres inversiones que, además, tendrán un notable impacto urbanístico en sus entornos: el linde entre los barrios Juroca y Fortuny, en el caso del centro acuático, y las carreteras de Tarragona y Riudoms, en el del Ploms y Mas Sedó.

Los clubs y su entorno

Históricamente, los clubes y equipamientos deportivos han tenido una gran efecto transformador allí donde se han instalado, tanto en el interior como el exterior del casco urbano. Recordemos como el Golf Aigüesverds trajo consigo una nueva zona residencial, o como el Tennis Monterols ha visto crecer a su lado la urbanización Blancafort.

Probablemente, la entidad que mayor influencia ha tenido en el desarrollo urbanístico de la ciudad ha sido el Reus Deportiu y sus instalaciones de la calle Gaudí. El traslado del club a esta zona, a mediados de los años veinte del siglo pasado, llevaba aparejado un plan para promover la urbanización del norte de la ciudad alrededor del nuevo parque deportivo, aunque finalmente sólo vio la luz una pequeña parte de la idea, que fueron los antiguos chalets y pequeñas masías edificados entre el Reus Deportiu y las calles vecinas.

Mayor impacto tuvieron las sucesivas ventas de parte de estos terrenos en momentos de necesidades económicas, que dieron lugar a los bloques de viviendas que hoy lo rodean.

Con todo, el Reus Deportiu pudo haber cambiado el mapa de la ciudad si llega a prosperar la idea, gestada allá por el 1969, de vender los terrenos de la calle Gaudí para comprar los que hoy ocupa la urbanización El Pinar en la carretera de Castellvell y levantar allí un nuevo complejo polideportivo –fútbol incluido– y residencial, mientras que una promotora inmobiliaria se quedaría con los del club. El proyecto, muy poco conocido y explicado –y probablemente adelantado a su tiempo–, fue desestimado tras convulsos debates internos.

Una historia no menos interesante y ajetreada es la del Mas Sedó, que acogerá el centro de deportes y ocio antes mencionado. Fue construido por el industrial textil reusense Antoni Sedó Pàmies, en cuya dilatada trayectoria empresarial destaca la creación de la Colonia Sedó de Esparraguera. Murió en Barcelona en 1902 y el Mas Sedó fue su obra póstuma, según la necrológica publicada por el Diario de Reus: «En su ciudad ha pasado, podría decirse, los últimos días de su vida, invirtiendo considerable parte de su cuantiosa fortuna en la construcción de una de sus fincas más preciosas, y que ha proporcionado medios de subsistencia a buen número de familias».

Tanto si pudo ver acabada su suntuosa masía como si no, lo cierto es que sus hijos vendieron la propiedad poco después de su muerte al acaudalado indiano vasco Restituto de Amézaga, que había hecho fortuna en Matanzas (Cuba). Desconozco qué trajo hasta Reus a De Amézaga, uno de los fundadores y consejero del Banco Hispano Americano, que por entonces ya había vuelto a España, vivía en Madrid y estaba casado con una cubana de familia originaria de Lloret.

Restituto de Amézaga murió en el Mas Sedó en noviembre de 1936, a consecuencia de una explosión de espoletas de bombas de aviación que se fabricaban en el recinto durante la guerra civil, que causó al menos otras cinco víctimas y la destrucción del edificio principal, posteriormente reconstruido en parte.

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