Crónica Negra

¿Quién mató a Magda? La vecina de Riudoms encontrada en bolsas en un cañaveral de Barcelona

La Guardia Civil ha focalizado la investigación hacia un hombre que usó la tarjeta bancaria de la víctima 3 veces en dos sucursales distintas de Terrassa. La falta de datos ha obligado a la Benemérita a difundir su imagen para pedir ayuda a la ciudadanía.

La foto de Magda Mas difundida por la Guardia Civil. Tenía 38 años cuando murió en 2005.Guardia Civil

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El 8 de abril de 2005, en la calle Major de Riudoms, Magdalena Mas Vilaltella, de 38 años, salía de su casa aparentemente por su propia voluntad. Eran cerca de las 23 horas de aquel viernes de primavera.

Aquella fue la última noticia de Magda. La familia denunció su desaparición al día siguiente en la comisaría de la Policía Nacional de Reus, pero la investigación derivó a la Guardia Civil, que tenía competencias en la materia y además, la desaparición de la vecina de Riudoms, se incluía en su territorio.

La investigación por desaparición dio un giro de 180 grados en agosto de aquel 2005. Un cañaveral situado en Sant Pere de Sacama, en la localidad de Olesa de Montserrat (Barcelona) fue la localización de varias bolsas de plástico con un cadáver descuartizado dentro. Era una mujer, de 35 a 45 años con contusiones y fracturas y una herida (orificio) por arma de fuego en la espalda, a la altura del omoplato.

Nadie relacionó en aquel entonces la desaparición de Magda con el cadáver hasta 2014 con el programa Fénix (identificación de personas desaparecidas mediante perfiles de ADN). Y a partir de entonces, con la confirmación de la muerte violenta de la vecina de Riudoms en este paraje barcelonés, la investigación por desaparición se tornó en una investigación criminal.

Fotograma de un hombre sacando dinero de una sucursal en Terrassa con la tarjeta de Magda.Guardia Civil

Este domingo, 1 de febrero, la falta de pruebas consistentes del caso ha obligado a la Guardia Civil ha pedir ayuda ciudadana. Las diferentes investigaciones se han reducido a una: la búsqueda de un hombre que usó la tarjeta de crédito de Magda en tres ocasiones y en las 72 horas siguientes a su desaparición.

Fuentes de la Guardia Civil apuntan que el hombre que quedó grabado en las cámaras de dos entidades bancarias de Terrassa los días 9 y 11 de abril de 2005 sería el principal sospechoso del asesinato. 

Usó la tarjeta tres veces, dos de madrugada y una a media tarde. El marido de Magda fue el que alertó de los movimientos bancarios en los primeros días de la desaparición y esa primera pista ha sido la que ha ido cuajando en este crimen por resolver.   

La reciente llamada a la colaboración ciudadana lanzada por la Guardia Civil para identificar al presunto autor del asesinato de Magdalena Mas Vilaltella no responde únicamente a estos indicios policiales, sino también a una carrera contrarreloj contra la prescripción del delito.

Según el Código Penal español, los delitos de homicidio y asesinato prescriben a los 20 años cuando no existe una actuación judicial dirigida contra una persona concreta. En el crimen de Magda Mas, ese plazo se cumple entre 2025 y 2026, dependiendo de cómo se computen las diligencias.

Fuentes de la Guardia Civil quieren remarcar dos aspectos. El primero es que las investigaciones policiales de un crimen nunca se abandonan y la segunda es que la responsabilidad procesal del final del caso corresponde a los jueces, que tienen la potestad de anular la prescripción y volver a iniciar el contador si hay indicios.

Con este horizonte, la Guardia Civil ha difundido la imagen de la víctima en vida, grabaciones de videovigilancia de un hombre utilizando su tarjeta bancaria en un cajero de Terrassa y la fotografía de un fragmento de camiseta intervenido en la investigación. 

El hombre captado en las imágenes es, a día de hoy, el principal sospechoso. El objetivo es claro: obtener información que permita identificar a una persona concreta y que un juzgado pueda dirigir formalmente el procedimiento contra ella. Así se interrumpiría el plazo de prescripción del delito y se evitaría que el crimen quede impune.

La Guardia Civil ha habilitado canales confidenciales para que cualquier persona que reconozca al sospechoso o disponga de información relevante pueda aportarla.

Casi dos décadas después, el caso de Magdalena Mas Vilaltella, vecina de Riudoms, se enfrenta a su última oportunidad judicial.