Vía pública
Vecinos de Tarragona: "Me he tenido que ir de casa por el ruido de las escaleras mecánicas"
Los habitantes de la calle Vapor aseguran estar viviendo un calvario desde hace 15 años
Las calles Zamenhof y Vapor están unidas por seis tramos de escaleras mecánicas, que casi nunca funcionan.
«Ya no podemos vivir más así». «Tengo que tomarme ansiolíticos para poder aguantarlo». «Me he ido a casa de un familiar. No aguanto más». «Vivo confinado en mi casa sin abrir nunca las ventanas». Estas son algunas de las frases que dicen un grupo de vecinos de la calle Vapor. Viven y duermen justo a ocho metros de las escaleras mecánicas. Aseguran que no aguantan más el «ruido infernal» de las escaleras y piden al Ayuntamiento que las paren de una vez por todas.
Es la otra cara de la moneda de un mal endémico de la ciudad. En los últimos años se ha hablado mucho de los vecinos de la Part Baixa que se quejan del mal funcionamiento de las escaleras mecánicas de la calle Vapor, que unen el centro de la ciudad con el Barri del Port. Los vecinos aseguran sentirse aislados ya que hace mucho tiempo que no funcionan todos los tramos a la vez. ElAyuntamiento, consciente de la situación, anunció hace unas semanas una especie de operación rescate para mejorar el mantenimiento de las escaleras.
Tarragona
Vecinos de Tarragona: "Lo de las escaleras mecánicas de la calle Vapor es inhumano"
Carla Pomerol
«¿Pero, y a nosotros? ¿Quién nos soluciona el problema? ¿Quién pone fin a nuestra tortura?», se preguntan los vecinos de la calle Vapor, quienes explican que, cuando compraron el piso, las escaleras mecánicas todavía no se habían instalado.
La primera denuncia se puso en 2010, lo que significa que el grupo de vecinos lleva 15 años de pesadilla. «Al principio era un ruido soportable, pero con el confinamiento la cosa empeoró. Desde entonces la cosa ha ido a más hasta ahora. Es desesperante y ni con doble ventana nos salvamos», dice una vecina, quien añade que «yo me veo obligada a vivir encerrada y con unos cascos puestos todo el día».
Las escaleras mecánicas se activan a las siete de la mañana y se apagan a las once de la noche. «Hay algunas noches que quedan encendidas. Entonces ya no solo no vivimos, sino que no dormimos», explica otro vecino.
Actualmente el problema se centra, sobre todo, en el primer tramo de subida. Los vecinos aseguran que han denunciado en muchas ocasiones y que desde el Consistorio les dicen que es muy difícil solucionarlo, ya que las piezas dañadas están descatalogadas.
Los vecinos denuncian que el ruido que generan las escaleras doblan los decibelios permitidos. «Lo recomendable es 40 y estamos llegando a más de 80», dice otro vecino. El Diari ha podido comprobar estos datos.
Otra de las quejas tiene que ver con el vandalismo. Explican como grupos de jóvenes se deslizan por la barandilla, o como hay gente que baja con cochecitos o carros de la compra. «Cuando ven las escaleras, se piensan que es Port Aventura», dice la vecina.
Una vecina explicaba, desesperada, como ha tenido que cerrar su casa e irse a vivir temporalmente a casa de su madre. «Llevo tiempo tomando medicación, pero he llegado a un punto de no poder más. La ansiedad por el ruido me está matando», relata.
Otro vecino dice: «La gente solo lo ve desde el punto de vista del ciudadano. De que los residentes en la Part Baixa se sienten aislados por no poder utilizarlas. Nadie piensa en las familias que no podemos vivir porque funcionan. Hasta ahora éramos anónimos, pero ya nos hemos cansado».
Hace unos días, el Ayuntamiento, cansado de recibir denuncias, decidió parar el tramo más problemático y pedir la nueva pieza a fabricar. «La verdad es que no tenemos mucha esperanza. Para nosotros, la solución sería que las quitasen y volviéramos a las escaleras normales. Tampoco es un drama. Los vecinos pueden bajar por la calle Jaume I», dice una vecina.
Sucesos
Grave accidente de una mujer mayor en las escaleras mecánicas de la calle Vapor de Tarragona
Vicente M. Izquierdo