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La Canonja quiere sustituir el servicio de autobús de la EMT por un operador privado

El alcalde de La Canonja, Roc Muñoz, dispara contra el Ayuntamiento de Tarragona y trabaja para poner punto final con la Empresa Municipal de Transports

Las líneas de autobús que llegan a La Canonja son la L3 y la L30, que también recorren los barrios de Ponent.Carla Pomerol

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La guerra está servida.El Ayuntamiento de La Canonja carga duramente contra el de Tarragona por el tema de los autobuses y pide a la Generalitat que active una solución para que el municipio pueda contratar un operador privado y así partir peras con la Empresa Municipal de Transports de Tarragona.

El origen de la disputa se remonta al pasado 31 de diciembre, al vencer el convenio de segregación entre ambos municipios. El acuerdo, que se firmó hace 15 años, cuando La Canonja se independizó, contemplaba que el servicio de conexión con Tarragona se continuaría prestando por parte de la EMT y que el nuevo municipio se haría cargo del coste económico durante el período de vigencia de los acuerdos.

Según explica el Ayuntamiento de La Canonja, el criterio que se estableció para calcular el coste fue a razón del déficit anual de la empresa, teniendo en cuenta el número de habitantes de ambos municipios. El primer año, La Canonja pagó 350.000 euros y, en 2025, de 560.000 euros.

«Cuatro meses antes de finalizar el convenio, Tarragona nos comunicó que el criterio para establecer el coste cambiaba y que, a partir del 1 de enero de 2026, La Canonja debía hacerse cargo del coste íntegro de las dos líneas, lo que suponía un importe de 1,6 millones de euros», explica Roc Muñoz, alcalde de La Canonja.

Y aquí empezaron los problemas. Muñoz ve injusto tener que pagar toda la línea, «cuando la mayoría de usuarios de estos autobuses son vecinos de los barrios de Ponent», asegura el alcalde.

El Ayuntamiento de La Canonja, ante este escenario, hizo dos cosas para buscar alternativas más asequibles. La primera, un estudio para saber cuántos usuarios de La Canonja hay y, la segunda, contactar con un operador privado de transporte para que presentara un presupuesto del servicio específico. «La empresa cifró en 630.000 euros lo que nos costaría tener un servicio interurbano entre Tarragona y La Canonja, con las frecuencias y los horarios adaptados a nuestras necesidades», explica Muñoz.

«No entendemos porque un operador privado nos ofrece el mismo servicio por la mitad de precio que la EMT», se pregunta Muñoz, quien recrimina la actitud del alcalde de Tarragona. «Lo que más nos duele no es el dinero, que también. Lo que más nos duele es que nos dijeron que si no decidíamos algo ya, el servicio se anularía el 1 de enero», explica Muñoz.

Por todo ello, La Canonja ha pedido a la Generalitat –quien tiene la competencia para el transporte interurbano– que autorice al Ayuntamiento a iniciar la tramitación para adjudicar el servicio a un operador privado y, de esta manera, poner punto final a la relación con la EMT.

«La Generalitat nos ha dicho que necesita como mínimo un año para hacer el estudio y para preparar la licitación», explica el alcalde de La Canonja, quien añade que el Ayuntamiento está dispuesto a pagarlo todo. «Si nos dieran la autorización mañana, pagaríamos todo lo que nos pide Tarragona, y partiríamos peras», añade Muñoz.

Reducción de líneas

Viendo que la solución no será fácil ni rápida, el Ayuntamiento de La Canonja, con la voluntad de reducir el gasto, pidió a la EMT un reajuste de las frecuencias, con una reducción final del 27% de las expediciones. Eso significa que de los 50 autobuses diarios que llegaban a La Canonja, ahora llegan 34. De esta manera, el coste para las arcas públicas es de 1,2 millones de euros, 400.000 euros menos de lo que marcaba en un inicio. «Es un coste que puede asumirse sin crear desequilibrios importantes en las cuentas municipales», dice Muñoz.

El acuerdo final también contempla que La Canonja debe comprometerse a continuar con el servicio de la EMT de forma anual y de que, en caso de hacer cambios, deben ser comunicados, como mínimo, con tres meses de antelación.

«Ante esta situación, nos hemos visto obligados, sin posibilidad de maniobra, a aceptar las condiciones impuestas por el Ayuntamiento de Tarragona», explica Muñoz.

¿Qué dice Tarragona?

El Diari se ha puesto en contacto con la Empresa Municipal de Transports de Tarragona para conocer su versión de los hechos. Desde la EMT aseguran que prefieren no dar ninguna declaración al respecto, pero fuentes de la empresa municipal desmienten que se esté cobrando la totalidad de las líneas al Ayuntamiento de Tarragona y aseguran que el acuerdo de 2010 era claro.

Recogida de firmas

Los principales afectados por esta situación son, sin ninguna duda, los vecinos de La Canonja. «Estamos hartos de llegar a la última parada de Bonavista y que el conductor nos diga que tenemos que bajar», explica un vecino, quien añade que «cada día vemos como personas mayores, con su andador, se ven obligadas a caminar hasta nuestro pueblo por la mala gestión de los políticos».

Además, los usuarios se quejan de la falta de información. «No sabemos cuáles son las frecuencias que llegan hasta La Canonja y los que no», dice el vecino. La única información con la que cuentan los usuarios es con un papel pegado en las paradas de autobús que pone: A partir del 8 de enero de 2026, las líneas L3 y L30 tendrán una nueva configuración en su recorrido por La Canonja, a solicitud de su Ayuntamiento. Y sigue: los nuevos horarios se pueden consultar en los canales habituales: paradas de bus, web o aplicación móvil de la EMT.

Por todo ello, un grupo de vecinos de La Canonja ha iniciado una recogida de firmas para pedir la recuperación de las frecuencias perdidas. Además, añaden que se están planteando organizar una manifestación durante los próximos días.

Por su parte, los conductores de los autobuses también se quejan de haber recibido insultos y malos tratos por parte de algunos vecinos de La Canonja, que se indignan cuando les informan que el autobús no llega hasta su municipio.