Tarragona

Tragedia en las vías

Los temporales en la costa se han duplicado en los últimos 50 años

Varios informes de la Generalitat advertían de la vulnerabilidad de carreteras y vías de tren ante fenómenos adversos y los efectos del cambio climático en Catalunya

Varios bomberos trabajan en la zona cero del accidente de tren ocurrido el martes en Gelida (Barcelona).EFE

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La Generalitat analizó hace varios años el impacto de los fenómenos adversos y el cambio climático en las infraestructuras viarias y ferroviarias y en toda la movilidad en Catalunya. Diversos informes ya ahondaban en los riesgos que tenían algunas de las instalaciones más vulnerables y en el incremento de estos episodios en las últimas décadas. 

En el estudio 'Avaluació de la vulnerabilitat de les infraestructures de transport de Catalunya als impactes del canvi climàtic', que data de 2021, se incidía precisamente en las consecuencias de los temporales de mar y su eventual impacto en carreteras o líneas de ferrocarril. 

Oleaje y fuertes precipitaciones

"Un temporal de mar es el fenómeno costero que se caracteriza por el fuerte oleaje, con olas de más de tres metros, provocado por fuertes rachas de viento y a menudo acompañado de abundantes precipitaciones", explicaba el estudio. 

La afectación sobre el tren, como ahora ha ocurrido, a raíz del accidente en Gelida, ya era un escenario mencionado en ese trabajo: "La línea 1 de Rodalies es especialmente vulnerable a los temporales marítimos debido a la proximidad de sus vías al mar, y no es extraño que en estas situaciones se produzcan retrasos o cancelaciones del servicio". 

El informe agregaba que "las olas pueden afectar de manera directa a la circulación de trenes o también incidir sobre la infraestructura, mediante procesos de socavación, erosión e infiltración que provoquen movimientos en la plataforma o en el subbalasto. Por otro lado, la infiltración de agua salada entre el balasto puede afectar al cableado del sistema de señalización, lo que causa la paralización del servicio porque, de manera automática, los semáforos se ponen en rojo". 

El análisis advertía que "desde 1966, el número anual de temporales marítimos casi se ha duplicado a lo largo de los últimos 50 años, pasando de dos a cuatro de media, con años excepcionales como 2003, en los que se produjeron 16".