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Economía

¿Qué hacen barcos chinos llenos de coches delante de Tarragona?

Buques ‘car carrier’ recién construidos y con miles de vehículos llegan a Tarragona. La importación al Port crece un 60%. China irrumpe en el mercado de la movilidad eléctrica

El barco Anji Flourishment, frente al Balcó del Mediterrani, antes de entrar al puerto. Es un buque recién construido en China con capacidad para 9.500 vehículos.Àngel Ullate

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El Anji Flourishment, una inmensa mole de acero que causa expectación frente al Balcó del Mediterrani, espera para entrar al Port de Tarragona. Tiene 228 metros de eslora y va cargado de coches de marcas chinas. Está recién construido y, de hecho, se ha diseñado para el transporte de vehículos y así satisfacer la altísima demanda de exportación. Con una capacidad máxima de 9.500 vehículos, forma parte de una generación de navíos que se han construido expresamente para ese cometido. También el Anji Logistic ha descargado recientemente en Tarragona.

Son los llamados ‘car carrier’, que ya son habituales en el horizonte tarraconense. Ambos buques y otros de la misma familia y nombres similares pertenecen a la gran flota operada por la naviera de automoción vinculada a SAIC Motor, uno de los mayores fabricantes de coches en China.

La llegada de este tipo de barcos se ha disparado exponencialmente en Tarragona en los últimos tiempos. Durante 2025, se importaron 40.544 vehículos de procedencia china, un 60,5% más que en 2024, cuando la cifra se quedó en 16.006. Son datos que aglutinan coches y furgonetas, recopilados por la Autoritat Portuària de Tarragona. El incremento es notorio. A pesar de que este tipo de mercancía es solo el 18,5% del total de movimiento de vehículos, las cifras se han disparado. En 2022, solo 1.436 coches tenían ese sello chino por los 4.055 de 2023, diez veces menos que ahora.

«El aumento de 
la demanda nacional de vehículos chinos es una oportunidad para atraer tráfico», indican fuentes del Port de Tarragona

La Autoritat Portuària indica que «de los vehículos que llegan de China, el 97% son de las principales marcas MG, Maxus o SAIC».  Responsables del Port señalan que «el tráfico de vehículos es uno de los pilares de la estrategia de diversificación, que busca incrementar la carga general y las operaciones de alto valor añadido». En este sentido destacan que ANFAC, la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones, ha situado el Port como líder, por segundo año consecutivo, en su ranking de puertos con la mejor operativa para la entrada y salida de vehículos. 

De ahí que, según indica el Port, «este tipo de reconocimiento externo consolida nuestro posicionamiento ante las principales firmas automovilísticas, incluidas las de origen chino, que encuentran en Tarragona un puerto preparado y con excelentes conexiones para la entrada de sus vehículos». «El aumento de la demanda de vehículos chinos en el mercado nacional es una oportunidad para atraer nuevas líneas regulares de este tráfico y para reforzar nuestros vínculos comerciales con el gigante asiático», remarcan.

Las ventas de marcas originarias del gigante asiático como BYD o MG se han disparado en Tarragona

Todas estas estadísticas vienen a reflejar el éxito del coche chino, algo que se ve en los balances totales de las importaciones, no solo las que atañen al Port. Los datos del Ministerio sobre comercio exterior indican que en 2023 se importaron automóviles chinos por valor de 3,8 millones en Tarragona, una cifra que se catapultó a los 37 al año siguiente y que en 2025, solo hasta el mes de noviembre, ya había quedado superada (40).

Los fabricantes chinos de automóviles se lanzaron el año pasado a conquistar Europa. Los modelos de marcas o grupos pertenecientes al gigante asiático están desplegando una gran ofensiva de productos, sobre todo electrificados. Los datos de ANFAC en Tarragona muestran el incremento de las marcas chinas. Las ventas de BYD, por ejemplo, se cuadruplicaron durante 2025, y las de MG crecieron un 40%. Omoda o Jaecco también han irrumpido con fuerza en los últimos meses.

Con demanda y sin industria

El boom de estos vehículos tiene motivos comerciales y, en último término, geoestratégicos. Cristian Castillo, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, apunta algunos de ellos: «La causa principal viene de la misma Europa. Desde hace 20 años, la UE está implementando diferentes políticas que apuntan a esa transición de los combustibles fósiles a las renovables y se ha establecido esa apuesta por el coche eléctrico como un objetivo futuro». Ahora bien, el docente de la UOC señala una contradicción: «Mientras todas las políticas van esa dirección, eso no ha ido acompañado de un refuerzo de la industria. No se ha invertido suficiente para ser verdaderos líderes en el vehículo eléctrico».

Como relata Castillo, «en los últimos años, mucha gente empezó a plantearse el cambio hacia el vehículo eléctrico pero, claro, en los concesionarios, si los coches desde la pandemia se han encarecido mucho, los eléctricos aún más». Es ahí cuando entra en juego la dura competencia que ejerce el producto chino, tanto por el precio como por el derribo de algunas barreras mentales: «Marcas como BYD pueden ofrecerte un vehículo a mitad de precio, en relación a otros fabricantes. Por otro lado, se rompe la barrera del ‘made in China’, que tenía ciertos prejuicios, sobre todo cuando se comparaba con ‘made in Germany’».

«China ha tomado la delantera a Europa y ya no hay prejuicios sobre su tecnología», señala Cristian Castillo, profesor de Economía y Empresa en la UOC

Castillo recuerda que «en España uno de cada cinco coches eléctricos es ya de origen chino». Habla de una «entrada abrupta en el mercado europeo». De ahí el interés de la UE de aplicar aranceles a estas importaciones por ese «agravio comparativo» porque «se está viendo que estas marcas empiezan a comerse el mercado y eso genera mucha preocupación y nerviosismo a fabricantes de aquí».

También influye, claro está, que en los últimos años China ha fabricado más turismos de los que ella ha podido consumir. «Ellos tienen interés en exportar y por eso se da esa agresividad, con precios muy atractivos», cuenta Castillo.

Por mucho que en Europa haya en marcha proyectos de esta nueva movilidad, no se puede evitar que ahora otros países estén tomando la delantera. «Estos coches disponen de un alto componente de electrónica. China, de la mano de Taiwán, la principal fábrica de semiconductores del mundo, lo tiene más fácil. Por eso allí producen el 33% de los vehículos eléctricos del mundo. En Europa, por mucho que nos hayamos dado cuenta de la necesidad, quizás tardas cinco años en ver el resultado de cualquier inversión que hagas», apunta Castillo.