Más de Tarragona

Las UCI del Joan XXIII están al límite y se amplían para asumir casos graves

Los pacientes de Covid en intensivos se triplican en Tarragona en 15 días. Las UCI están llenas y hospitales como el Joan XXIII habilitan nuevos espacios como ya hizo en otras olas

Raúl Cosano

Whatsapp
La UCI del Hospital Verge de la Cinta, en Tortosa. En las Terres de l’Ebre hay ocho hospitalizados en intensivos.  Foto: ICS Ebre

La UCI del Hospital Verge de la Cinta, en Tortosa. En las Terres de l’Ebre hay ocho hospitalizados en intensivos. Foto: ICS Ebre

Los enfermos por Covid-19 en las UCI de Tarragona se han triplicado en dos semanas. El 13 de julio había 15. Ayer Salut notificó 45, después de sumar seis en solo 24 horas, uno de los mayores incrementos de esta quinta ola. Es la mayor cifra en los últimos dos meses. Ya hay más personas con  el virus en unidades de críticos que por el resto de patologías: 45 pacientes con Covid-19 –el 53% del total– frente a 40 de otras enfermedades, según Salut. 

Ante esta situación, ya hay hospitales que vuelven a ampliar el espacio destinado a intensivos para acoger el incremento de pacientes graves por Covid-19. Es el caso del Joan XXIII. «Las UCI se están llenando y eso nos está llevando a recuperar aquellos espacios que no eran UCI estructurales, los abrimos para dar cabida a pacientes que nos llegan», cuenta la doctora Maria Bodí, responsable de la UCI en Joan XXIII y miembro de la Societat Catalana de Medicina Intensiva i Crítica,  de l’Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya. 

El hospital tarraconense de referencia ha vuelto a habilitar espacios de la sexta planta, que se irá destinando a enfermos graves de coronavirus en función de las necesidades. «Era la habitual planta de especialidades médicas, que se han ido distribuyendo a otras plantas», cuenta Bodí. «Cuando bajó la incidencia, esta planta se cerró como UCI. Ahora se ha abierto la mitad y está en previsión de abrirse la otra mitad», cuenta José Antonio Porras, intensivista del Joan XXIII y miembro de sindicato Metges de Catalunya. Bodí considera que «estamos en volúmenes similares a los de otras olas, como la de enero, con la diferencia de que aún no hemos llegado al pico y los profesionales, que siguen dándolo todo, están agotados. Las plantillas necesitan un descanso que es muy necesario, después de un año tan largo y tan duro». 

Esta quinta ola, provocada por un boom de contagios entre la gente joven, se refleja también en la ocupación de camas. «La diferencia es que no esperábamos que pasara esto, ha sido algo imprevisto. Y las edades son muy preocupantes. Hay gente joven, de las franjas de 20 a 30 y de 30 a 40. Hay pacientes intubados graves con 30 años», explica Bodí, que confía en que la evolución de los enfermos sea mejor: «Esperamos que los casos mejoren de forma más rápida, parece ser que puede ser así, pero lo que vemos es que los casos son muy graves, también en jóvenes». 

Porras, también desde el Joan XXIII, añade: «La quinta ola ha hecho que tengamos que volver a situaciones previas. Nos llegan más jóvenes que antes y la gravedad es un poquito inferior, pero no tanto como nos pensábamos. La presión asistencial va aumentando y todo el sistema se va desgastando. Pensábamos que sería un verano más tranquilo y no es así, se está haciendo muy largo y hemos tenido que abrir unidades cerradas». 

27 años y ventilación mecánica

Porras también confirma que hay «algunos jóvenes que empeoran y tienen que ser trasladados a unidades de alta complejidad», a pesar de que, en general, tengan menos patología de base. Pone el ejemplo de un paciente con 27 años que ha necesitado ingreso en la UCI y con ventilación mecánica. «Es verdad que los jóvenes no enferman en tanta cantidad como la gente con más años», cuenta Porras, que se siente decepcionado por algunos comportamientos y que llama a la cautela: «Nos molesta sentir que hacemos un trabajo con mucho sobreesfuerzo y que no se tenga en cuenta, que la gente se haya olvidado tan rápido de lo que ha pasado. Todos queremos volver a lo de antes, pero hay que ser muy prudentes. Y menos mal de las vacunas, que nos están salvando de que el golpe no sea mayor».

Estos doctores constatan que «la gente que está ingresando, en general, es no vacunada», a pesar de que hay «algún caso excepcional y aislado de paciente vacunado con dos dosis que está en la UCI». 

La saturación es generalizada. En el Camp de Tarragona hay 37 pacientes en UCI, un 61% más que hace una semana. En el Ebre hay ocho, por los cuatro de hace siete días. En otro equipamiento como el Hospital de Santa Tecla, las UCI están llenas, en una mayoría de pacientes de Covid. Por el momento, no ha habido ninguna ampliación de espacios para acoger a más enfermos, fundamentalmente por la escasez estructural de personal en el mercado, sobre todo de enfermería, especializado en intensivos. 

La situación es también complicada en el Hospital Sant Joan de Reus. «El personal está muy cansado y hemos vivido una pendiente muy rápida de ingresos, que se ha topado con gente de vacaciones. La semana pasada tuvimos 11 hospitalizaciones en un día y eso pasó dos veces. Eso no había sucedido en ningún momento de la pandemia», explica Joan Inglés, doctor de la Unitat de Vigilància de la Salut en el Sant Joan. 

El centro reusense ha pasado prácticamente de no tener ingresos diarios a principios de junio a una media de ocho o nueve. Tanto las UCI como la planta de hospitalizados están al 80%, pero hay capacidad para ampliar, algo que de momento no se contempla. «El problema no es tanto el espacio, como las manos, la falta de personal», indica Inglés, que añade: «Tenemos a pacientes jóvenes graves. En un momento se pensó que esto en gente joven podría tener efectos como de una gripe y no es así». 

Este lunes, el Departament notificó el ingreso del primer adolescente, esto es, de la franja de 10 a 19, que necesita cuidados intensivos en el contexto de esta quinta e imprevista oleada. Hay 11 ingresados de menos de 40 años en intensivos en la provincia. Pero la presión asistencial no crece solo en los cuadros graves. El Camp sumó ayer siete hospitalizados, hasta un total de 140. El Ebre se mantiene en 20. Hay 160 ingresados en la provincia. Es la mayor cifra en cinco meses, desde febrero, cuando los hospitales se vaciaban tras el impacto de la tercera ola que dejó la Navidad. 
 

Temas

Comentarios

Lea También