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Cuatro años de cárcel por abusar sexualmente de su hijastra en Tarragona

Aprovechaba que la menor que encontraba sola en casa para realizar tocamientos

| Actualizado a 08 enero 2023 07:00
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Un hombre que abusó sexualmente varias veces de la hija de 10 años de su pareja ha sido condenado a cuatro años de prisión por un delito continuado de abuso sexual sobre menor de 16 años. Además, se he ha impuesto a cinco años de libertad vigilada y a que durante seis no pueda comunicarse ni acercarse a menos de 200 metros de la menor. En concepto de responsabilidad civil, la tendrá que indemnizar con 3.000 euros. Asimismo, tampoco podrá realizar profesión u oficio que conlleve un contacto regular y directo con menores de edad durante cinco años.

La Fiscalía pedía cinco años de prisión y que se sustituyera por su expulsión de España, país al que no podría volver en diez años.

La sentencia recoge que a finales de 2020, el acusado, una mujer y su hija de 10 años compartían una habitación de un piso de Campclar. La habían alquilado a una pareja, que también residía en el mismo.

A principios de octubre de dicho año, el acusado portaba solamente una toalla en el cuerpo. Sabía que la menor se encontraba sola. Se dirigió a la habitación de esta y llamó a la puerta. Cuando ella abrió, le pidió que le hiciese un masaje, a lo que la pequeña accedió. Él la cogió de las muñecas y la llevó hasta su habitación, donde se colocó de espaldas encima de la cama. Después se dio la vuelta, colocándose bocarriba y le dijo a la joven que le realizara un masaje en las piernas. Pero ella le dijo que tenía que marcharse porque tenía que acabar los deberes. El acusado le contestó que solo era un rato y la dejaba. Se quitó la toalla y le dijo a la denunciante que le tocara. Ella no llegó a hacerlo porque se desasió de la sujeción del hombre y se marchó corriendo a su habitación. Allí se refugió y colocó una mesita contra la puerta para impedir el acceso del acusado, quien la siguió y tocó la puerta. La menor hizo caso omiso. Finalmente, retiró la mesita cuando escuchó que su madre volvía a casa, a quien no le contó nada en aquel momento por temor a las represalias del acusado, que le había dicho que no se lo dijera a su madre.

El 21 de noviembre del mismo año, el acusado se aprovechó que la pequeña estaba durmiendo sola en su habitación. Él se introdujo en la cama y ella, creyendo que era su madre, lo abrazó. Él comenzó a tocarla y ella se despertó y vio que no era su madre. Le dijo al acusado hasta en tres ocasiones que se marchara de la habitación, haciéndolo solo cuando la menor levantó la voz. Esta llamó a su madre por teléfono para averiguar dónde se encontraba y le comentó lo que acababa de suceder.

La víctima, como consecuencia de estos hechos, sufre alteración en el rendimiento escolar y del sueño.

El acusado declaró que con la niña tenía una relación normal, la veía como a una hija, admitiendo que su conducta con ella quizás no fue adecuada. Admitió que le dijo a la niña que si quería hablar de sexo.

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