Educación para todos en el barrio tarraconense de Sant Pere i Sant Pau

Desde cursos para enseñar a padres a conectarse hasta un ‘pasaporte’ para hacer actividades. Este año, pese a la Covid, se han realizado más de 20 acciones en el marco del plan

21 junio 2021 17:30 | Actualizado a 22 junio 2021 05:21
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¿Cómo hacer llegar el mensaje de la escuela a la familia de un niño que nunca se ha conectado a WhatsApp o no tiene correo electrónico? La pandemia y el confinamiento vinieron a demostrar que la respuesta a esa pregunta es clave para el éxito educativo.

Precisamente, para tratar de paliar la brecha digital, este año se han realizado en distintas escuelas de la ciudad cursos para padres en los que, en grupos de cinco en cinco, se les dan las herramientas básicas para saber cómo conectarse y comunicarse con la escuela.

La actividad comenzó en noviembre del año pasado pero ha tenido tanto éxito que seguirá el curso que viene y es un ejemplo del tipo de actuaciones que se hacen en el marco del Pla Educatiu d’Entorn. En el curso escolar que acaba hoy y pese a las restricciones, se han podido realizar más de 20 actuaciones.

Se trata de planes que están presentes en la mayoría de los municipios catalanes y que están financiados por el Departament d’Educació de la Generalitat y los ayuntamientos, destinados especialmente a los alumnos de escuelas de alta complejidad. En el caso de Tarragona el plan funciona desde el curso 2004-2005. El plan se organiza en función de las zonas de escolarización. En el caso de la ciudad está presente en cuatro zonas: Sant Salvador, Ponent, Bonavista y algunos centros educativos del centro.

La novedad de cara al año que viene, explica el concejal de educación, Manel Castaño, es que la ciudad en coordinación con el Departament d’Educació espera poder ampliar el plan a una quinta zona, el barrio de Sant Pere i Sant Pau.

Explica Castaño que la base del plan es la convicción de que «el entono es educativo» y el reto es garantizar una oferta de 0 a 20 años en la ciudad más allá de la escuela.

Un estudio realizado por Sheila González, doctora en Ciencias Políticas y Transformación Social para la Fundació Bofill sobre el impacto que tienen las actividades extraescolares sobre el aprendizaje de los niños y jóvenes encontró que «participar en determinadas actividades de aprendizaje formal equivale a una ganancia de dos meses sobre el progreso académico medio de los alumnos en un curso escolar, y de dos meses y medio en el caso del alumnado más vulnerable».

Las entidades son claves

Una de las claves del plan, que es coordinado por Institut Municipal d’Educació, IMET, es que en el mismo se involucran además de los centros educativos, las entidades de los barrios, que son las que identifican las necesidades de niños y adolescentes.

Hay actividades que llevan años realizándose como ‘Lliga el conte i Passa’l’ que organiza la Biblioteca Pepita Ferrer de Torreforta para promover el gusto por la lectura en los barrios de Ponent. Este año, para poder cumplir las medidas sanitarias, cambiaron parte de las actividades presenciales por una maleta que llegó a las escuelas participantes con el Libro de este año «No vull ser baixet», dos figuras de los protagonistas de la historia y toda una serie de actividades para proponer a los maestros.

Entre las acciones que se han realizado por primera vez este año está la puesta en marcha del Pasaport Edunauta, otro ejemplo de la colaboración con las entidades. A 642 alumnos de quinto de primaria de 13 escuelas de la ciudad se les entregó un ‘pasaporte’. En el programa de organizan actividades gratuitas y cada vez que los niños realizan una obtienen un sello.

Se trata de un proyecto piloto impulsado por la Fundació Jaume Bofill y la cooperativa +Educació. La gestión en Tarragona se ha encargado a la Cooperativa Combinats. Raquel Barbier, miembro de Combinats, explica que están contentos porque pese a que se puso en marcha en marzo, ya más de la mitad de los niños han participado en experiencias. Además recuerda que durante las vacaciones se continuarán organizando actividades de todo tipo. También se buscan nuevas entidades dispuestas a colaborar.

Cambio en los casales

Más allá de las actividades que se planearon a principio de curso y que contaban con un presupuesto de unos 36.000 euros (el 70% lo poner el Ayto y el 30% la Generalitat) este años el Departament d’Educació creó, a raíz de la pandemia, una partida para la mejora de las oportunidades educativas ligada al Pla Educatiu d’Entorn.

Esta partida, en el caso de Tarragona, consta de 350.000 euros que se destinarán especialmente para estudios asistidos para los alumnos que necesitan refuerzo escolar, actividades en familia y casales de verano.

Este año, además, habrá un cambio y los casales municipales serán organizados por el IMET y no por Serveis Socials como hasta ahora. «Será así de ahora en adelante; es lo lógico. Los casales son educativos, es un cambio de concepto».

En esta oportunidad el tema será una academia de artistas y se realizarán en ocho centros de la ciudad para alumnos de 3 a 12 años. Igual que se hacía en otros años, habrá becas en función de las condiciones de cada familia.

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