Las 600 viviendas de Constantí, un pozo de grietas

La dificultad para constituir las escaleras eterniza el problema de las patologías estructurales y retrasa la posibilidad de pedir subvenciones. Los vecinos han llegado al límite

| Actualizado a 03 diciembre 2021 12:51
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Más de un año y medio ha pasado desde que la Generalitat y el Ayuntamiento de Constantí decidieran poner cartas sobre el asunto en la dramática situación de algunos vecinos del Grup Centcelles, que llevan años malviviendo por culpa de las grietas que se han formado en sus casas. Desde entonces, lo único que se ha hecho es constituir algunas de las escaleras afectadas para que puedan pedir subvenciones y poner fin, de una vez por todas, a las patologías estructurales que les condicionan la vida.

El Diari ha visitado esta semana a una de las vecinas afectadas. Es Lorena Benaque y hace seis años heredó un piso de su abuela en el Grup Centcelles, más conocido como las 600 viviendas de Constantí. Desesperada, Benaque explica que la situación está empeorando. «Las grietas cada vez son más anchas y las humedades nos están entrando dentro de casa. El día que llueve, el agua nos cae a chorros. Es muy incómodo vivir así», dice Benaque.

Las 600 viviendas es una promoción de pisos de protección oficial que se construyó en los años 70. El 15% de los pisos son propiedad de la Agència de l’Habitatge de Catalunya. El 85% restante, de particulares. Algunos vecinos están de alquiler, otros de ocupas y también hay algunos que pagan su alquiler religiosamente. La mayoría de familias que viven en el barrio no cuentan con suficientes recursos económicos para poder hacer frente a las deficiencias estructurales que presentan sus viviendas. El origen del problema es la existencia de zonas de arcillas expansivas que afectan a todo el municipio. El terreno se contrae y se dilata dependiendo de lo húmedo que esté, lo que provoca movimiento.

Las consecuencias son paredes agrietadas. En algunos casos, entre el rellano y la puerta de entrada al piso hay un agujero de hasta diez centímetros. Los vecinos intentan poner parches, como rampas de metal o puntales, para evitar caídas y sentirse un poco más seguros. La problemática se centra, sobre todo, en los bloques esquineros. «Los del centro se apoyan entre ellos y no se generan tantas grietas», explica Benaque. Ahora, el peligro también se encuentra en los balcones que, poco a poco, están cediendo. «Cualquier día habrá una desgracia», añade esta vecina.

Lentitud en el proceso

Después de una larga reivindicación por parte de los vecinos, en marzo del año pasado, la Agència de l’Habitatge y el Ayuntamiento de Constantí crearon una comisión de trabajo para afrontar la problemática. El compromiso era impulsar una serie de acciones con el objetivo de que los vecinos pudieran optar a subvenciones y arreglar de esta manera las patologías estructurales.

El Ayuntamiento, por su parte, se ha gastado 30.000 euros en la contratación de dos técnicos que se han ocupado de constituir las comunidades. «Esta es una condición necesaria para poder acceder a ayudas», explica el alcalde de Constantí, Òscar Sánchez, quien añade que «desde marzo del año pasado hasta ahora, se han constituido casi todas las escaleras, menos tres. Estamos en ello». Los bloques más afectados serán los primeros en optar a subvenciones.

Los vecinos se quejan de que, desde marzo de 2020 hasta ahora, se ha avanzado muy poco. «Hemos hecho todos los trámites que se nos ha pedido y todo sigue igual, no se ha movido nada. Se hizo un grupo de WhatsApp con los presidentes de cada comunidad y algunos de ellos ya se están yendo porque no ven movimiento», explica Benaque, quien añade que «la excusa de la Covid les ha servido para un tiempo, pero ahora ya no»

El miércoles hubo una reunión entre las administraciones implicadas en el asunto y se emplazaron a otro encuentro después de Navidad con el objetivo de tener todas las escaleras constituidas, según explican fuentes oficiales de la Agència de l’Habitatge de Catalunya. Por su parte, el alcalde de Constantí explica que «el siguiente paso es hacer una reunión con los presidentes de cada comunidad, presentarles el proyecto y tomar la decisión de pedir subvenciones, a la misma Agència de l’Habitatge o a Europa, a través de los fondos Next Generation».

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