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No hay dinero suficiente para reponer la arena en todas las playas afectadas

El Estado abre la puerta a que sean los municipios quienes asuman esta gestión, como se hace en la Costa Brava

| Actualizado a 08 mayo 2022 13:15
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La situación marítima en este 2022 ha registrado un hecho singular y que ha descolocado a los expertos en la materia. Los temporales habituales desde mediados de octubre y hasta finales de enero o inicios de febrero han pasado de puntillas, sin alterar en demasía las playas tarraconenses, pero en marzo se han reactivado provocando estos destrozos y pérdidas de arena a las puertas de la campaña estival. Y este problema medioambiental ha redirigido su mirada a la Dirección General de Costas del Estado.

Cada año, este departamento de ámbito provincial tiene una partida de 250.000 euros para cubrir el Programa Anual de Mantenimiento y Conservación de las playas, una cantidad económica insuficiente para cubrir los 270 kilómetros de litoral. En lo que va de 2022, ya se han gastado 100.000 euros y la partida restante deberá repartirse en acciones prioritarias: Altafulla, Roda de Berà y Tarragona. Esto significa que la cantidad que quedará para el resto de municipios es irrisoria, admiten fuentes de la Subdelegación del Gobierno, y por ello se ha pedido una partida extraordinaria de más de 1,5 millones de euros a Madrid. De momento, no hay respuesta.

Tarragona es la única provincia catalana donde las aportaciones de arena las costea directamente el Estado. En la provincia de Girona este pago lo hacen los ayuntamientos y en Barcelona hay fórmulas mixtas, admiten fuentes del Gobierno.

El coste del metro cúbico de arena gira en torno a los 5 o 10 euros y si no se debe trasladar a mucha distancia, una cantidad inferior a 2.000 metros cúbicos no superaría los 20.000 euros de presupuesto.

El retraso de la llegada de los temporales ha alterado el calendario de reposición de arena en las playas tarraconenses. La previsión de la Dirección General de Costas es poder actuar a finales de este mes y poder terminar antes de Sant Joan, el inicio del verano y de la temporada de baño. Esta planificación no gusta a los ayuntamientos, que ven que con el buen tiempo de mayo la gente ya acude a la playa y ésta, en algunos puntos no está en condiciones. Las críticas municipales están secundadas por el sector turístico y comercial de estas localidades.

Fuentes de la Subdelegación remarcan que no pueden aportar arena cuando aún quedan coletazos de temporales «porque será tirar el dinero y la arena en vano», explican, y que este año si no llega la ayuda extraordinaria habrá municipios a los que no se podrá aportar arena (o la cantidad que desearían).

El temporal Gloria

El litoral de Tarragona es como un paciente que lentamente se recupera de una grave enfermedad, en este caso la llegada del temporal Gloria en 2020. Un paciente que se recuperaba satisfactoriamente hasta que recayó con el temporal Filomena, en 2021, y que ahora, estando muy débil, ha sufrido una serie de temporales concatenados que ha dejado la situación costera «en la UCI».

Fuentes expertas señalan que esta cadena de temporales y fuera de la época de otoño e invierno es inusual y «tardaremos en verlos de nuevo», explican las mismas fuentes, pero sí que ha planteado el debate público de cómo debemos actuar para proteger el litoral y poderlo explotar turísticamente con garantías.

«La reposición de arena es la solución actual que solo sirve para parchear un problema que requiere de un análisis más profundo», explican desde fuentes de la Subdelegación. El debate se centra en qué método es el más eficaz para poder combatir temporales y reducir la pérdida de arena.

Paralelamente, se ha encargado un estudio de las dinámicas del litoral desde Torredembarra hasta el Port de Tarragona para tener una base científica para proceder. El estudio podría estar terminado a finales de este ejercicio o principios de 2023.

Las soluciones: Dunas, espigones sumergidos o desurbanizar

Una de las opciones planteadas es un sistema dunar que permita una regeneración natural de la playa y consiga frenar la regresión. La opción naturalista es válida, pero no para todas las playas.

Requiere de una anchura, para disipar la energía de los temporales y si es posible unas lagunas finales que equilibren el ecosistema. Pero en las playas que no tienen suficiente anchura o su orografía no lo permite, ¿qué hacemos? Fuentes de la Subdelegación señalan que las otras opciones son el retranqueo o los espigones sumergidos.

En el primer caso, el ejemplo está en La Pineda, donde hay un proyecto para que la playa se ‘coma’ parte del paseo marítimo y gane espacio tierra adentro. En La Pineda es posible porque tiene un segundo vial que permite gestionar la parte urbana, además de la valentía de un gobierno para ceder espacio de paseo a la renaturalización de la playa.

Esta opción es compleja, puesto que no en todos los 270 kilómetros de litoral hay un espacio suficiente para poder ganar playa hacia dentro. Y en estos casos donde ni las dunas ni el retranqueo son posibles, la opción de los espigones sumergidos para retener la arena serían una tercera alternativa, siempre y cuando los validaran estudios científicos.

Hasta entonces, la solución parcheada de arena a las puertas del verano será la única opción para recuperar playas.

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