Hostelería
La hostelería de Tarragona alerta de los riesgos del aumento de la tasa turística en Catalunya
Como indica la federación, el incremento reduce la competitividad del sector y puede frenar el turismo de proximidad

Jordi Ferré Alzuria, presidente de la Asociación Hotelera de la provincia de Tarragona.
La reciente aprobación del aumento de la tasa turística en Catalunya genera profunda preocupación en el sector hotelero. Tanta es, que desde la Federació d'Empreses d'Hostaleria de la Província de Tarragona (AEHT) se alerta del impacto negativo que esta medida puede tener sobre la competitividad del destino y el conjunto de la actividad turística.
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El incremento del coste final de la estancia puede afectar especialmente al turismo de proximidad, a las escapadas de fin de semana así como a los esfuerzos de desestacionalización que el sector impulsa desde hace años. La AEHT aglutina 135 establecimientos hoteleros y representa cerca del 60% de los hoteles de la provincia, generando ocupación estable durante todo el año. Además, acoge un perfil de visitante con un poder adquisitivo medio-alto que contribuye activamente a la economía local mediante el gasto en comercio, cultura, gastronomía, enoturismo y otras actividades complementarias.
En este contexto, el sector lamenta que la aplicación de la tasa turística no tenga en cuenta las diferenciaciones de la demanda por época del año ni por territorios. El hecho de que la tasa sea la misma en temporada alta y baja penaliza especialmente a los establecimientos que permanecen abiertos todo el año, puesto que tienen que asumir este recargo incluso en periodos de baja ocupación.
Del mismo modo, aplicar una tasa uniforme en todo el territorio con niveles de demanda muy diferentes, perjudica a los destinos de interior y a los menos consolidados. En este sentido, el sector cree que una tasa diferenciada según la época del año y la situación geográfica, habría favorecido la desestacionalización y un desarrollo turístico más equilibrado.
A este escenario se le añade la posibilidad que los ayuntamientos puedan aplicar recargos municipales adicionales. La carencia de un criterio homogéneo puede generar confusión entre los visitantes y dificultar la comprensión del sistema. Pese a esto, se valora positivamente la actitud de prudencia mostrada por los ayuntamientos a aplicar estos recargos, precisamente para no perjudicar la actividad turística. Esta sensibilidad hacia la inquietud del sector es recibida como un gesto de responsabilidad y de apoyo al tejido empresarial.
En cuanto al destino de los ingresos, la AEHT considera inadecuado que la tasa turística se destine a políticas de vivienda. Esta es una problemática estructural que no corresponde al turismo, un sector que ya cumple rigurosamente con todas sus obligaciones fiscales.
Además, vincular la tasa turística con medidas de vivienda puede transmitir una percepción errónea que señale injustamente el turismo como responsable de la carencia de vivienda, con un impacto muy negativo sobre su imagen. Por este motivo, el sector defiende que la tasa revierta exclusivamente en la mejora, promoción y sostenibilidad del turismo.
En este sentido, se hace un llamamiento a mantener el diálogo entre las administraciones y el sector para avanzar hacia un marco fiscal equilibrado, que permita preservar la competitividad de los destinos, favorecer un modelo turístico sostenible y reforzar la colaboración público-privada.