Protestas
Las galerías de arte, en pie de guerra
Piden equiparar el IVA -que pagan al 21%- al de los países de la Unión Europea, que lo tienen en una horquilla del 5 al 8 por ciento

La Galeria Antoni Pinyol, en Reus.
Galerías de arte de todo el Estado han cerrado sus puertas durante toda la semana –del 2 al 7– en protesta por el IVA cultural, que sigue en el 21%, mientras los países de la Unión Europea lo han dejado entre el 5 y el 8%. El Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo –que representa a unos 200 espacios culturales– ha propuesto la huelga ante la «no respuesta» de los ministerios de Cultura y Hacienda.
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La Galeria Antoni Pinyol, en la calle del Vidre, en Reus, es una de las que secundan la huelga que reivindica una rebaja del IVA «en la venta de obras de arte para artistas y galerías, que ponga fin a la desventaja ante el resto de países europeos», según manifiestan en un comunicado. «Cesamos así una actividad que defendemos como imprescindible para la sociedad: el acceso gratuito y constante a la creación artística», añaden.
Una vieja reivindicación
Desde hace más de un año, cuando entró en vigor la Directiva de la UE sobre impuestos de valor añadido, Francia, Italia, Alemania, Luxemburgo, Bélgica y Portugal ya han adoptado un IVA reducido mientras que España se resiste a trasponer la directiva. «Es un agravio comparativo enorme con los demás países y con el resto de las artes, como la música, el cine o el teatro. No podemos seguir así», subrayó a la agencia EFE la presidenta del Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo, Idoia Fernández. Antoni Pinyol, por su parte, suscribe sus palabras: «Se trata de una reivindicación de toda la vida. Desde que tenemos uso de razón estamos pagando el 21%. Parecía que ya era una guerra perdida hasta este cierre masivo en todo el Estado. A ver si provoca que los gobernantes abran los ojos y nos pueden meter en el mismo saco cultural donde están los libros o el cine».
Pinyol explica que «nosotros, como galería, proponemos una exposición de un artista, ponemos el local, el servicio, el montaje y estamos de cara al público durante ciertas horas. Nuestra fuente de ingresos es lo que podamos vender. Pero si el arte está gravado con un 21% de IVA es inviable que pueda llegar a las manos de algún comprador. No es un producto de primera necesidad, algo que sumado a la falta de educación sobre el sector y de recursos, hace totalmente inviables las galerías». Para Fernández, «la decisión se ha tomado ante una situación que está amenazando seriamente la sostenibilidad del trabajo de artistas y galerías».
Ante esta reivindicación, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, reiteró que está dispuesto a armonizar el IVA a escala de la Unión Europea, pero ha dejado claro que no se trata de una competencia de su ministerio, sino que corresponde a Hacienda. Urtasun recordó que todos los países del entorno operan con un IVA muy reducido en arte contemporáneo, lo que hace que muchos artistas se vayan a vender fuera de España.
«Lo peor es la no respuesta. Muchas reuniones muy bien intencionadas, pero parece que han decidido no hacer nada», dice la presidenta del Consorcio sobre los ministerios de Cultura y Hacienda. De hecho, cada vez que se les pregunta a los ministerios «se pasan la pelota y esto no avanza» y, de las reuniones que han tenido con ellos, los galeristas no han recibido ninguna comunicación.
Hace un mes, cuando se planteó la posibilidad de cerrar, la directora general de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, Ángeles Albert, tomó la palabra para asegurar que su departamento era consciente del problema, pero que es Hacienda quien bloquea la decisión. También le pidió al Consorcio que recopilaran más datos para reforzar su argumentación, un comentario que desató las iras de los presentes, quienes aseguraron que habían presentado «miles de datos una y otra vez» sin resultados.
Las galerías son conscientes de que en unas semanas se celebrará ARCOmadrid, la mayor feria de arte contemporáneo de España y a la que asisten galerías españolas, francesas, italianas, portuguesas y demás países que cobran el IVA reducido. «Son precisamente esos cuatro días de Arco en los que la diferencia se sufre más, se nota más y más daño hace», lamenta Fernández quien, pese al éxito del cierre, no es demasiado optimista sobre la efectividad de la propuesta, ya que es un tema que se arrastra desde hace años.
Mientras, otras salas fuera del Consorcio continúan su trabajo habitual, al margen de la polémica.