Entrevista
Cristóbal Parralo, entrenador del Nàstic de Tarragona: "Hasta que no me sentí con la energía suficiente para coger un proyecto, no lo hice"
El técnico andaluz desgrana su idea de equipo, la relación con los jugadores y su objetivo de enganchar a la afición tras dos partidos al frente de los granas

Cristóbal Parralo en el banquillo del Nou Estadi.
Cristóbal Parralo nos recibe en la sala de prensa del Nou Estadi. Es una tarde fría, de esas en las que el invierno por fin se reconoce a sí mismo, aunque el sol aún dibuje un leve espejismo de calidez. El cordobés irradia serenidad: habla con pausa, con un discurso firme y una sabiduría que nace de toda una vida ligada al fútbol. Ahí es donde se siente libre. Primero fue jugador; ahora, entrenador. Y en apenas dos semanas ya ha encendido de nuevo la ilusión en un Nàstic al que ha devuelto la victoria frente al Marbella y al que quiere conducir de regreso al fútbol profesional. No será un camino sencillo, pero Parralo tiene clara la ruta: un equipo que se identifique, que sea protagonista y, sobre todo, que compita.
Cristóbal, ¿cómo está uno después de la victoria? Supongo que más feliz que hace una semana, ¿no?
Sí, hombre, es mucho mejor. A través de una victoria el ambiente mejora y se trabaja con mucha más tranquilidad. Pero sabemos que queda mucho por delante, que hemos tenido poco tiempo para celebrarlo porque enseguida nos hemos centrado ya en el partido inmediato, el del Villarreal ‘B’. No hemos tenido casi tiempo para disfrutarla.
Las victorias, ¿ahora se celebran igual que en sus inicios como entrenador o se naturalizan más?
Bueno, nunca nada es igual. Todo va evolucionando, igual que la sociedad; los comportamientos cambian. Pero una victoria, sobre todo cuando es sufrida como la última, se celebra. Es importante.
Era un día —como comentó en rueda de prensa— en el que quizá el juego no había sido todo lo brillante que usted quiere, pero yo tenía la sensación de que era un partido para ganar, para romper la mala racha y sentar una base. A partir de ahí ya puedes crecer.
Es importantísimo sumar y, si es de tres, mejor. Pero siempre estás más cerca de ganar si haces las cosas bien, si sentamos unas bases desde el principio. Somos exigentes porque el club necesita un equipo ambicioso, que quiera estar arriba. Aunque ganemos, eso no puede ocultar que ha habido situaciones en las que no hemos estado bien, y otras en las que ves esos puntos verdes que te dicen que el equipo va creciendo.
¿Cómo fue vivir su primer partido como entrenador del Nàstic desde la grada? Supongo que no fue nada natural.
No, pero era lo que había. Desde arriba se sufre más, porque cuando estás abajo puedes dar indicaciones al momento, no dependes del teléfono ni del pinganillo para cualquier orden. Desde la grada te sientes un poco impotente. Pero al final el trabajo importante lo haces durante la semana, tanto si estás arriba como si estás abajo.
Fue un partido de sanción por aquel episodio famoso de La Romareda. ¿Le molestó que volviera a recordarse un episodio que, en tu trayectoria, es una anécdota aislada?
No es un plato de buen gusto, porque hoy en día todo queda registrado, en redes y en todas partes. Fue una situación muy dura la que vivimos, no solo yo, también Javi Manjarín. Pasaron una serie de circunstancias que prefiero olvidar. Llevaba dos años recibiendo trofeos de juego limpio, de entrenador con apenas tarjetas. Yo no suelo protestar ni hacer declaraciones contra árbitros. Mi trayectoria ha sido ejemplar, y lo que pasó ese día no puede mancharla porque no fue justo. Tuvimos que aceptarlo, pero no me gusta ni recordarlo.

Parralo en el Nou Estadi Costa Daurada.
¿Cómo era su vida antes de llegar al Nàstic, después de dejar el Ferrol? ¿Desconectó o siguió viendo fútbol?
Hasta junio necesitaba un descanso. Había encadenado casi cinco temporadas seguidas y necesitaba limpiar la cabeza, resetear. A partir de junio volví con energía: analicé plantillas, vi partidos, hablé con compañeros de profesión… Intenté ponerme al día para estar preparado cuando me tocase entrenar. Tuve alguna propuesta en junio, pero no me veía con la fuerza necesaria. Hasta que no me sentí con la energía suficiente para coger un proyecto, no lo hice.
¿Por qué aceptó el del Nàstic?
Quería estar en un club con ambición, con ganas de llegar arriba
Como te he dicho, ya tenía la energía y las ganas necesarias. El Nàstic es un club que tiene que estar en el fútbol profesional. Siempre ha tenido grandes proyectos y este no es menos. Quería estar en un club con ambición, con ganas de llegar arriba. Luego las cosas pueden salir mejor o peor, pero estoy muy contento de estar en un equipo con esa ambición. Vamos a trabajar duro para hacerlo lo mejor posible.
Es una plantilla muy joven, con ambición. Hay mucho jugador que encaja con su idea: valientes, ofensivos. ¿Es un tipo de grupo que le gusta entrenar?
Sí, hay buenos jugadores, pero no es una plantilla que yo haya confeccionado con el director deportivo como cuando empiezas desde cero. Yo siempre digo que el entrenador debe adaptarse a los jugadores, no los jugadores al entrenador. Dentro de las características de la plantilla, intento sacar el mayor rendimiento posible desde el primer día, sentando unas bases, cuidando los detalles y logrando que los jugadores entiendan lo que pretendemos.
En su primer entrenamiento hizo aquel círculo con los jugadores en el Anexo y habló de puntualidad, respeto, saludar al cuerpo técnico… Se le vio marcar unas normas claras de convivencia desde el comienzo.
Sin respeto, sin disciplina y sin orden es muy difícil. Luego viene todo lo demás. Me gusta ver a la gente antes de entrenar, saber cómo están, mirarlos a los ojos. Hay jugadores que hacen fuerza en el gimnasio, yo a veces estoy en la oficina… y cuando nos vemos es justo al empezar el entrenamiento. Me gusta saludar a cada uno. Aquí debemos ser una familia: los que juegan mucho, los que juegan poco y los que no juegan.
¿Qué es para usted jugar bonito?
Para mí es competir bien. Hacer un fútbol en el que tú seas el protagonista, independientemente del rival. Competir bien es cumplir los objetivos, que son ganar cada partido. También es ser un equipo sólido y saber cómo hacer daño al rival. Eso es jugar bonito.
Existe el debate eterno de que en Primera RFEF no se puede jugar bonito porque no es competitivo. Su Racing de Ferrol fue el ejemplo contrario: un equipo atractivo que además ascendió. ¿El camino aquí es ser protagonista?
Buscamos enganchar a la afición, que se sienta orgullosa
A mí no me gusta llamarlo juego bonito; prefiero hablar de un equipo competitivo, un equipo que enganche a la afición. Que el aficionado quiera venir cada domingo. En Ferrol empezamos con mil y pocos espectadores y acabamos con nueve mil socios. El equipo enganchó. Eso buscamos aquí: enganchar a la afición, que se sienta orgullosa.
Ha tenido entrenadores increíbles: Irureta, Cruyff, Bielsa… ¿Con cuál se queda?
De todos he aprendido. También de lo que me gustaba menos, para no repetirlo. Uno se va haciendo con el tiempo, en función de cómo entiende el juego. He tenido entrenadores muy importantes y estoy orgulloso de mi trayectoria como jugador. Y ahora, trabajando duro como entrenador.
Y compañeros como Arteta, Pochettino, Guardiola, Koeman… ¿Ya intuía que serían grandes entrenadores?
La personalidad que tienen algunos jugadores ya te hace pensar que seguirán ligados al fútbol. Ya como jugadores se veía ese interés por el juego. Yo pensaba que muchos serían entrenadores.
¿Percibes que sus jugadores jóvenes saben quién fuiste como futbolista? ¿O esa conexión ya no existe tanto?
Muchos son tan jóvenes que no saben ni cuál fue mi carrera. A veces pasa que estoy con jugadores y viene alguien importante a saludarme. Cuando se va, les pregunto: «¿Sabes quién era?». Y me dicen que no. Es otra generación. A muchos no les gusta ver fútbol. La sociedad cambia. Pero lo importante es que, cuando estén trabajando, tengan interés y máxima concentración. Eso es lo que cuido.
¿Le saca más rendimiento un jugador que ve mucho fútbol que uno que no?
A veces el que no ve fútbol tiene un talento que no tiene nada que ver. Son igual de importantes. No puedes diferenciar por eso. Importa el rendimiento.
Volviendo al Nàstic: ¿crees que este equipo puede seguir avanzando y pelear por el ascenso directo o es pronto para fijarse metas?
Es muy pronto para decir dónde podemos llegar. Quiero ver cómo competimos. La predisposición es muy buena, pero como nosotros hay muchos equipos. Ahora tenemos un partido el viernes y veremos si damos continuidad a lo del domingo. Ahí sabremos a qué podemos aspirar.
Más allá de ganar o no, ¿su objetivo es que la afición se identifique con el equipo, como pasó contigo en Ferrol y como ha pasado aquí estos dos últimos años?
Para mí esa comunión es muy importante. Queremos engancharnos a la afición y que ellos se enganchen a nosotros para ir de la mano hacia lo más alto. Luchar por ascender si se puede. Estamos trabajando muy duro para que vean que tenemos ambición y que queremos ir juntos hasta el final.