Economía

Industria

Lucía Rivero

Gestora de Fondos de Inversión en Ibercaja Gestión

¿Renacerá la industria europea?

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La industria europea muestra señales incipientes de estabilización tras casi dos años de desaceleración. Los últimos datos del índice PTMI, que sigue la evolución de los pedidos industriales de ciclo corto, apuntan a una mejora progresiva al cierre de 2025. En diciembre, los pedidos crecieron un 7% interanual, frente a un 4% de noviembre, confirmando una recuperación gradual de la actividad.

Estados Unidos y China muestran una recuperación
industrial más visible, mientras que Europa avanza a menor ritmo

El dato secuencial refuerza esta lectura. Ajustados por estacionalidad, los pedidos aumentaron en torno a un 12% respecto al mes anterior, situándose claramente por encima de la media de los últimos meses. Este avance se produce tras un prolongado proceso de ajuste de inventarios que ha lastrado la producción industrial desde 2023. Actualmente, los niveles de stock de los distribuidores se sitúan incluso por debajo de su media histórica, lo que sugiere que la fase de destocking está prácticamente finalizada.

Las ventas, en cambio, evolucionan de forma más contenida. En diciembre crecieron apenas un 1% interanual, tras el fuerte repunte registrado en noviembre. Esta divergencia entre pedidos y ventas es habitual en fases tempranas del ciclo y suele anticipar una mejora posterior de los ingresos, apoyada además por unas carteras de pedidos que siguen siendo elevadas en términos históricos.

El entorno macroeconómico global ofrece un soporte desigual. Estados Unidos y China muestran una recuperación industrial más visible, mientras que Europa avanza a menor ritmo, condicionada por el elevado coste energético, la debilidad de la demanda interna y ciertos retos estructurales. No obstante, comienzan a observarse factores de apoyo relevantes: un entorno monetario más acomodaticio tras varias bajadas de tipos, una mejora gradual del crédito y el despliegue de planes de inversión en infraestructuras a nivel europeo.

La recuperación, sin embargo, no será homogénea por segmentos. Las áreas vinculadas a automatización discreta y electrificación presentan mejores perspectivas, beneficiándose de la inteligencia artificial, digitalización industrial y de la reconfiguración de las cadenas de suministro. Por el contrario, otros segmentos más maduros muestran una recuperación más lenta, en un contexto de normalización de la demanda tras los excesos del periodo postpandemia.

De cara a 2026, el escenario central apunta a una recuperación moderada y gradual, más cercana a una normalización del ciclo que a un nuevo periodo expansivo. El ajuste vivido en los últimos años ha sentado las bases para una mejora más sostenible, aunque sin grandes aceleraciones. Para empresas e inversores, el mensaje es claro: el punto más débil del ciclo parece haber quedado atrás, pero la visibilidad sigue siendo limitada y la selectividad tanto sectorial como geográfica, será clave.

Europa no lidera la recuperación industrial global, pero empieza a dejar atrás la fase más adversa del ciclo. En el contexto actual, esa estabilidad incipiente ya constituye un avance significativo.

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