Rebajan las exigencias de reducción de emisiones a los coches

La Unión Europea apuesta por retrasar hasta 2027 la puesta en marcha de la normativa ‘Euro 7’

25 septiembre 2023 18:07 | Actualizado a 26 septiembre 2023 07:00
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Los países de la UE acordaron hoy defender que se retrase de 2025 a 2027 la entrada en vigor de la normativa «Euro 7» para rebajar las emisiones contaminantes de los coches y hasta 2029 las exigencias para los camiones, y esperan ahora a que el Parlamento Europeo fije su postura para iniciar la negociación final.

El enfoque común aprobado por mayoría cualificada en un consejo de ministros europeos de Competitividad celebrado hoy en Bruselas introduce además nuevos límites de partículas para frenos y neumáticos en la evolución de una normativa comunitaria estrenada en 1992 para mitigar las emisiones de CO2 de los vehículos y la liberación de partículas contaminantes.

Ese aspecto seguirá estando presente en futuras actualizaciones de la normativa más allá de 2035, fecha a partir de la cual sólo se podrán comercializar en la UE vehículos nuevos de cero emisiones.

La propuesta inicial presentada por la Comisión Europea contaba con la oposición frontal de un bloque de ocho países (Francia, Italia, República Checa, Bulgaria, Hungría, Polonia, Rumanía y Eslovaquia).

Su argumento, en línea con la Asociación de Fabricantes Automovilísticos Europeos (ACEA), es que esas nuevas medidas añaden costes y trabas a la industria para un lapso de tiempo muy breve hasta que se pase a vehículos de cero emisiones.

Según la presidencia española, cuya postura defendió el ministro de Industria, Comercio y Turismo de España en funciones, Héctor Gómez, el texto acordado goza de un «compromiso cuidadosamente equilibrado» entre protección del medioambiente y la salud y competitividad industrial.

El texto de compromiso fue apoyado, entre otros, por países como Chequia, que considera que «la transición tiene que ser gradual»; Polonia, que entiende que es «equilibrada y más realista» que la propuesta de la Comisión, o Eslovenia, que abogó por dar «pequeños pasitos hacia adelante para poder llegar al destino final».

También Francia secundó el acuerdo, valorando «sobre todo los nuevos umbrales de emisiones para neumáticos y frenos», y Alemania reivindicó que en el futuro se haga hueco en la legislación a los vehículos que usen combustibles sintéticos climáticamente neutros, la gran apuesta de Berlín para salvar el motor de combustión. Italia, por su parte, pidió espacio para los biocombustibles.

En líneas generales, el enfoque pactado por las capitales mantiene las condiciones de prueba y los límites de emisión existentes establecidos en la norma Euro 6, además de retrasar su aplicación e incluir baremos para frenos y neumáticos.

En el polo opuesto se situaron Estados miembros como Dinamarca, que recordó que «el tráfico contribuye significativamente a la contaminación del aire, lo que entraña 300.000 muertes prematuras al año», o Luxemburgo, que lamentó que «la propuesta inicial, ambiciosa, se ha ido diluyendo y diluyendo».

Tampoco les gusta el compromiso aguado a las plataformas ecologistas como el centro de pensamiento Transporte y Medioambiente, que considera que la rebaja en la ambición «mata» la norma «Euro 7» y constituye «un desastre para la contaminación de las ciudades europeas».

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