Casa Corderet: ¿Entre las 15 tiendas más antiguas de Europa?

Comercios históricos. Casa Corderet, fundada en 1751, es la tienda más antigua de Tarragona. Para su dueño no es un negocio sino un proyecto de vida

29 septiembre 2018 14:51 | Actualizado a 29 septiembre 2018 17:50
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El presente. Muchos negocios históricos de TGN y Reus se han visto obligados en los últimos tiempos a bajar la persiana. A pesar de esta vorágine de cierres, algunos comercios longevos siguen al pie del cañón a base de mucho sacrificio y de una gran pasión por parte de sus propietarios.

Cuando oyes hablar a Xavier Pagès con tanta pasión de su negocio, Casa Corderet de Tarragona, entiendes porqué un comercio puede llegar a acumular 267 años de vida. Esta cerería, ubicada en la calle Merceria -en pleno corazón de la Part Alta- es la más antigua de la ciudad y lucha por ser reconocida como una de las más antiguas de Europa.

Xavier aclara que «el negocio se puso en marcha en 1631 y era de fabricación de velas. Pero con la llegada posterior de la luz y el gas se tuvo que reorientar y pasó a ser tienda de velas y también de ultramarinos (comida), en 1751. Ahora mantenemos el nombre de ultramarinos pero solo vendemos vino de misa». Por este motivo, el propietario de la cerería trabaja para poder acreditar que los inicios fueron en 1631. Para ello «hemos mantenido contactos con la URV para que investigue. Estaríamos a punto de hacer 400 años si contamos el negocio original, por lo que estaríamos entre los 15 más antiguos de Europa».

Aunque Casa Corderet fue un comercio familiar durante las tres primeras generaciones, posteriormente fue pasando de trabajador a trabajador, hasta el día de hoy que está en manos de Xavier, quien se hizo cargo del proyecto en 2002 y desde el 2013 es el gerente.

Son tiempos difíciles para un modelo de comercio como éste y su propietario no lo niega. «El negocio del comercio ha evolucionado más en los últimos 40 años que en 400. Nos hemos tenido que ir adaptando a diferentes factores: la fluctuación del mercado de valores, los gobiernos, la política, la crisis, etc. La crisis se nota y ha llegado a pie de calle», explica Xavier.

Otro de los motivos que ha puesto contra las cuerdas a los comercios históricos son, según el propietario de la cerería Corderet, «las franquicias y las grandes superficies, que tienen las de ganar. La lástima es que visitas cualquier ciudad del mundo y todas son clones, iguales, porque cuentan con las mismas tiendas y el mismo paisaje comercial». Aquí es donde un comercio como el Corderet ofrece algo diferencial. Precisamente por este motivo, Xavier Pagès tiene muy claro que «hay que intentar diferenciarse de la competencia. Yo hago investigación de productos o los elaboro yo mismo. Por ejemplo, nuestra cera está hecha en la Riera de Gaià. Hay que ver qué nicho de clientela puedes tener y trabajar para él».

Sin ir más lejos, mientras Xavier atiende la visita del Diari de Tarragona, está acabando de ultimar los detalles de algunos de los cirios que ha vendido para estas fiestas de Santa Tecla y que están pintados a mano por él mismo. Por este motivo, el propietario de Casa Corderet aclara que «las claves pasan por intentar hacer lo máximo posible por ti mismo. Para que un negocio funcione hay cuatro premisas: tener mucho dinero (no es mi caso), hacer más horas que un burro (sí es mi caso), ofrecer un producto diferente y que no cuando el pánico».

Crítico
Pero Xavier Pagès también muestra su cara más crítica cuando habla de las administraciones y también de algunos clientes. «En muchos países hay ayudas a estos negocios o no se cobra el IAE. Agradezco todos los premios que me dan, pero por ejemplo cuando se estropea algo y hay que restaurarlo es extremadamente caro. Mantener una tienda así vale un pastón. Esto es un proyecto de vida». Respecto al papel del cliente, Xavier comenta que «el cliente (y yo también lo soy) es responsable de este cambio. Cuando alguno se queja del cierre de negocios como éste yo le pregunto: ¿y tú que haces por evitarlo? ¿Ibas a comprar a estos negocios antiguos?».

Xavier, quien admite que le «jode» enterarse del cierre de un comercio histórico, también habla del futuro del negocio. «¿El relevo? Siempre hay alguien con alma de artista y espero que lo encuentre cuando llegue el momento. Para llevar este negocio hay que tener vocación de conservación. Te tiene que emocionar y apasionar la tienda», concluye.

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