Los locales comerciales vacíos, sucios y abandonados se adueñan de las calles de TGN

La crisis de la Covid-19 y los altos precios de los alquileres contribuyen a la desertización del centro. El Ayuntamiento aplica medidas urbanísticas para poner fin a esta lacra

03 abril 2021 17:36 | Actualizado a 04 abril 2021 06:00
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Persianas bajadas, aceras sucias, carteles de Se alquila y calles sin luz ni vida. En esto se han convertido algunas de las avenidas con más carácter comercial de la ciudad, como es el caso del último tramo de la calle Unió. La desertización del centro, con la marcha de algunas tiendas a grandes superficies comerciales de las afueras de la ciudad, es un fenómeno que ya hace años que existe. Pero ahora, con la crisis de la Covid-19, la situación ha empeorado y cada vez son más los empresarios que deciden bajar definitivamente la persiana de su negocio. El resultado son locales vacíos. En algunos casos, los propietarios se olvidan de hacerse cargo de ellos y acaban abandonados y deteriorando la calle. 

«Hace muchos años que no vivíamos una cosa así. Estamos hablando de que el estado de las calles, con tantos locales cerrados, recuerda a épocas pasadas, de guerra y de postguerra», explica Florenci Nieto, presidente de la patronal Pimec Comerç Tarragona i Província, quien pide un rescate urgente para el sector, «porque si hay comercio, la ciudad tendrá luz, volverá a estar viva. Es positivo, lo mires como lo mires».

¿Pero cuáles son las causas que han llevado hasta esta situación y que ponen en peligro el comercio de proximidad? La proliferación de grandes áreas comerciales en el extrarradio es uno de los principales motivos. Les Gavarres, el Parc Central y ahora el proyecto previsto para el PP10, el Ten Brinke. Todas ellas han contribuido a que algunas marcas importantes hayan decidido apostar por las afueras en lugar de quedarse en el centro. Los grandes perjudicados son los comercios pequeños, de barrio, que han perdido a sus principales cómplices. 

La población decide desplazarse hasta estas grandes superficies comerciales porque cuentan con toda la oferta completa. Supermercados, tiendas de ropa y restauración. 
La compra por Internet, en auge durante esta crisis, también actúa como hándicap en la supervivencia del pequeño comercio. El Ayuntamiento prepara políticas comerciales para estimular nuevos nichos de mercado, que tengan cierto valor añadido y así poder diferenciarse del comercio convencional.

Pero la mayoría de empresarios consultados por el Diari coinciden en que la principal causa de la proliferación de locales cerrados en los últimos meses es el precio del alquiler. Hay propietarios que, en lugar de ajustar el precio para que el local acabe alquilándose, prefieren mantenerlo a 3.000 o 4.000 euros y tenerlo cerrado, con todo lo que ello implica. «Son decisiones antieconómicas, que acaban perjudicando gravemente a la ciudad», explica Xavi Puig, concejal de Territori del Ayuntamiento de Tarragona. 

El Ayuntamiento confía en que la Illa Corsini devuelva el espíritu comercial a la ciudad

Es el caso de Laura, quien prefiere no dar a conocer el nombre de su tienda. «Llevaba quince años en el mismo local, pero, con la crisis que estamos pasando, no podía hacer frente a un alquiler tan alto», explica. Laura se ha visto obligada a trasladar el negocio a otro local. «Pese a que lo hemos informado, hay muchos clientes que no se hacen a la idea de que estamos en otro punto de la ciudad. Al final, la decisión me ha acabado perjudicando», asegura la empresaria. 

Entre las causas de esta desertización comercial también se encuentran temas relacionados con el urbanismo y la movilidad. «Tenemos que ganar densidad de población. En lugar de desarrollar nuevos planes parciales en las afueras de la ciudad, es momento de coserla, de llenar los agujeros», explica Puig, quien añade que «cuanta más gente viva en el centro, más actividad comercial va a generarse». 
Soluciones
«La gracia del pequeño comercio es que da vida y ofrece un vínculo social entre los vecinos. Además, ilumina las calles y permite desarrollar proyectos importantes como ciudad, como es el caso de los itinerarios escolares», opina el concejal Xavi Puig. Por eso, el Ayuntamiento trabaja en la búsqueda de soluciones, desde todos los ámbitos y departamentos, para frenar la proliferación de locales vacíos.

«Nosotros no podemos obligar a los propietarios a bajar los precios del alquiler, pero sí podemos hacer cumplir las reglas», apunta Puig. El concejal se refiere a que el Consistorio lleva meses exigiendo a los propietarios –sobre todo a los grandes tenedores– mantener los locales en condiciones. Inspectores del Departament de Disciplina Urbanística, junto con agentes de la Guàrdia Urbana, detectan aquellos locales en estado evidente de deterioro. Es entonces cuando el Ayuntamiento hace un requerimiento al propietario y, si este hace caso omiso, se pone una sanción. Desde principios de año, el Consistorio ha abierto una veintena de expedientes. «Deben entender que el espacio público es de todos», apunta Puig. 

Otra de las soluciones que plantea el Ayuntamiento para acabar con los locales vacíos es trasladar aquellos negocios que se encuentran en viviendas, como pueden ser notarías, peluquerías o clínicas dentales, a las plantas bajas. «Debemos estimular la bajada de estas empresas a locales, siempre teniendo en cuenta y respetando la protección de las zonas comerciales», explica Puig. La idea es que, en aquellas calles con tradición y vocación comercial, se mantenga el espíritu y se fomente la apertura de tiendas. «Pero luego hay otras avenidas repletas de locales vacíos, por donde apenas pasa gente. Es aquí donde necesitamos que bajen los negocios que ahora están en pisos para que vuelvan a subirse las persianas de los locales», detalla el concejal. 
Finalmente, Puig se muestra convencido de que la remodelación y peatonalización de la zona que envuelve el Mercat Central, conocida como Illa Corsini, será el revulsivo necesario para el comercio del centro. 

Tocados y ahora hundidos

Pese a todas estas medidas, la realidad es que la crisis derivada de la pandemia ha hundido a un sector que ya llevaba años tocado. «Las restricciones, tan injustamente aplicadas a nuestro sector, nos han dañado mucho. Nos han señalado como los culpables de los contagios, y nos han ignorado, abandonado y castigado», opina Florenci Nieto, quien añade que «con mucho dolor, hemos visto como poco a poco han ido cerrando negocios, lo que ha provocado el deterioro de calles, que se encuentran a oscuras y que invitan a la delincuencia». El plan de rescate tan reivindicado por parte de los comerciantes a las administraciones tendrá unas clara consecuencias positivas en la dinámica de las ciudades. 

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