Seis de cada diez municipios de Tarragona pierden población

La demarcación tiene menos habitantes por quinto año consecutivo. La capital gana padrón mientras en que Reus desciende. Sólo Tarragonès y Baix Penedès salvan el ocaso demográfico 

08 enero 2018 16:15 | Actualizado a 08 enero 2018 22:04
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Tarragona pierde población por quinto año seguido. La provincia tiene 791.693 habitantes, la cifra más baja en nueve años. Son 606 personas menos que el año anterior (792.299), un descenso del 0,08%, que sucede al mayor que se experimentó un ejercicio antes (0,35%). Las comarcas tarraconenses consiguen amortiguar las pérdidas tan acusadas de los últimos años. Sin embargo, el censo total continúa en retroceso. 

Tarragona ha perdido desde hace tiempo el listón de los 800.000 habitantes. Lejos queda aquel pico demográfico histórico, logrado en 2012, con 814.199 habitantes. En sólo cuatro años, se han perdido más de 22.500 ciudadanos, en gran parte por la crisis y por el llamado invierno demográfico. 

La demarcación no escapa a la inercia general de la despoblación, que atañe sobre todo a las comarcas del interior y del mundo rural, sumidas en el envejecimiento generalizado de su censo. Eso sí, también cuesta ver a grandes municipios creciendo en población. De los diez principales, seis pierden padrón. Las excepciones son Calafell, El Vendrell, Tarragona y Vila-seca. 

Vila-seca sigue creciendo

A las dos localidades del Baix Penedès se añade Vila-seca, erigido en los últimos años en municipio que crece en población de manera muy clara, beneficiado por la proximidad de ciudades grandes como Tarragona o Reus. 

El caso de Tarragona capital es especial. La ciudad venía registrando descensos desde 2009, pero en 2017, a 1 de enero, la cifra había crecido, instaurando un cambio de tendencia. Registraba 413 habitantes más en su censo, según los datos oficiales del padrón ofrecidos hace unos días por el INE. En el resto de grandes municipios, la demografía va a la baja también: Amposta, Cambrils, Salou, Tortosa, Valls y Reus. 

La capital del Baix Camp pierde más habitantes de los que gana Tarragona: 492. Son pocos los municipios que mantienen un crecimiento demográfico significativo. La Pobla de Mafumet sigue destacando al respecto, al igual que otras localidades como Altafulla, Cunit, Mont-roig del Camp, Montbrió del Camp o Torredembarra. Sin embargo, la despoblación azota a los pueblos pequeños del interior. Un 62,5% de los municipios (115 del total de 184) perdieron censo en el último año registrado por el INE. 

Similar tendencia se reproduce al analizar las comarcas de la provincia. En ocho de las diez el padrón se ha reducido. Sólo dos de ellas, eminentemente urbanas y costeras como son el Tarragonès y el Baix Penedès, experimentan subidas. Los más de 600 habitantes que gana Calafell son claves en esa dinámica pero también los incrementos de Cunit, El Montmell, Albinyana, Banyeres del Penedès o El Vendrell. 

Todos ellos incrementaron su censo, a pesar de que el Baix Penedès sigue siendo una de las comarcas de Catalunya más lastradas por el paro, lo que supone siempre un obstáculo a la hora de ganar población. 

El ocaso demográfico no se detiene ni siquiera habiendo superado los mayores estragos de la crisis, si bien Tarragona no padece una situación tan negativa como otras provincias como Zamora o Soria, que son las que han perdido porcentualmente más población en el último registro. 

En líneas generales, el noroeste de España es la zona que más población pierde en beneficio de la zona este del país, con las Islas Baleares y Barcelona como casos más llamativos en cuanto a aumento de población. A diferencia de Tarragona, Catalunya sí logra incrementar su padrón. Lo hace en un 0,44%, por encima del dato de España (0,3%), sobre todo por ese tirón de la provincia de Barcelona, que crece en un 0,60%. 

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