Opinión

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Minnesota nos queda lejos. Geográficamente está al otro lado del Atlántico perdida por ahí el norte del Este de los Estados Unidos. Esa zona rural que puede ser difícil de recordar. Minneapolis, Minnesota, Missouri, Misisipi. Todos nombres con raíz de los habitantes legítimos de esas tierras: los indios. Pero lo ocurrido en Minnesota nos toca directamente primero al corazón. El asesinato brutal, -igual de brutal que los que ocurren por las calles de Irán o los que ocurren en las calles de Ucranianas de Maripol o Bocha- de enfermero Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos que como ciudadano de los EEUU estaba documentando la brutalidad de la Gestapo de Trump (ICE), debe, tiene que hacernos despertar. Todos los imperios-TODOS- se desmoronan cuando se empiezan las luchas identitarias: quién es de aquí y quién no lo es. El tejido social es siempre frágil, pero la solidaridad lo soporta siempre que no se agite el miedo al otro. Trump y todos los que como él creen en las «purezas de sangre» y «los de aquí, primero» deben ser confrontados. Como decía Winston Chruchill: no se negocia con un tigre cuando tienes la cabeza en sus fauces. El apaciguamiento no funciona. En este mundo que parece que ha dejado de funcionar hay que salir y luchar. Se han terminado los tiempos del disimulo.

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