Por soñar que no quede. ¿Qué le podemos pedir al año recién comenzado? Que nadie se crea el dueño del mundo. Que se hable menos de patrias y más de personas. Que haya menos odio y más empatía. Que haya apagones... en la corrupción. Que no se use a los/las migrantes como mercancía política y para ganar unos miserables votos. Que se imponga la decencia en la política. Que los jueces sean solo jueces y no políticos con puñetas. Que el Dúo del Terror no gobierne en España.
Más deseos: Que no haya más violencia machista. Que la inteligencia sea cada vez más humana. Que nadie se crea los bulos. Que se desprecie y no se vote a quien los esparza. Que se escuche más. Que aprendamos a valorar lo que realmente importa.
Sigamos: Que ‘Cachitos’, el programa musical de TVE que hace disfrutar cada Nochevieja con sus rótulos, dure para siempre. Por cierto, este año con alusión a Tarragona: «Problema matemático: ¿Si un AVE sale de Tarragona a 210 kilómetros/hora en qué pueblo te dejará tirado?».
Y que Joaquín Sabina, que el año pasado se retiró de los escenarios, sea eterno. Parafraseándo su canción ‘Noches de boda?:
Que el calendario no venga con prisas.
Que el diccionario detenga las palabras.
Que los que esperan no cuenten las horas.
Que los que matan se mueran de miedo.
Que el corazón no se pase de moda.
Que las verdades no tengan complejos.
Que las mentiras parezcan mentira.
Que no se ocupe de ti el desamparo.
Que ser valiente no salga tan caro.
Que ser cobarde no valga la pena.
Que no te compren por menos de nada.
Que no te vendan amor sin espinas.
Que no te duerman con cuentos de hadas.
Que no te cierren el bar de la esquina.