Reus

Edificio abandonado

De promoción fallida a pesadilla diaria: los vecinos de Reus que conviven con un "vertedero"

Los vecinos de la calle Antoni Fabra i Ribas, en el barrio de la Pastoreta, denuncian el abandono de dos bloques que acumulan diez años de basura, peleas y incendios, mientras el Ayuntamiento se plantea actuar de oficio para garantizar su seguridad y salubridad

El interior de uno de los bloques abandonados.

El interior de uno de los bloques abandonados.ALFREDO GONZÁLEZ

Jaume Vich
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Los vecinos de la calle Antoni Fabra i Ribas, en el barrio de la Pastoreta, están desesperados. Ya no saben qué hacer. Desde hace 10 años conviven con un edificio inacabado —el número 12— que se ha convertido en un foco de problemas: pisos ocupados y destrozados, tránsito constante de gente, peleas, suciedad y malos olores, incendios y proliferación de palomas que se cuelan por todas partes. En definitiva, los vecinos de los edificios colindantes tienen la sensación de vivir al lado de un “vertedero” y reclaman que se ponga remedio cuanto antes.

El Ayuntamiento de Reus ha pedido a la empresa Carmen y Riba SL que realice las actuaciones necesarias para dejar el inmueble “en condiciones de seguridad, salubridad y ornato” y le ha impuesto tres multas coercitivas que ascienden a 4.500 euros, al comprobar que no respondía a ninguno de los requerimientos. El siguiente paso es que el consistorio ejecute las obras pertinentes de forma subsidiaria, de modo que las acabe repercutiendo económicamente a la empresa.

Promoción fallida

El inmueble conflictivo, formado por dos bloques conectados por un aparcamiento subterráneo, quedó abandonado —a pesar de estar completamente equipado— a consecuencia de la crisis inmobiliaria de 2008. Según recuerdan los vecinos, las viviendas estaban listas para entrar a vivir: cocinas con mármol, calentadores de agua e instalaciones de aluminio. Por algún motivo que desconocen, la constructora nunca llegó a entregar ningún piso y, desde entonces, el edificio se ha degradado hasta límites peligrosos.

“Nosotros llevamos 20 años viviendo aquí. Antes había una nave que se derribó para construir unos bloques nuevos. En teoría debían ser similares a los nuestros, pero no sabemos qué pasó. Desde entonces empezó a entrar gente por la puerta”, explica uno de los vecinos, Rafael Pastor.

Los vecinos recuerdan que los pisos estaban equipados; se lo llevaron todo

Al principio accedían por las entradas de la avenida Jaume I —que ahora está tapiada—, pero luego lo hacían por la calle Antoni Fabra i Ribas, y en el último año los vándalos entran por la puerta del garaje, que destrozaron. “Es un ir y venir constante de gente, se drogan en la calle, hacen ruido y queman basura. Hay tanta porquería que, cuando llueve, se forma una piscina de moho: hay humedad, suciedad, mosquitos, malos olores y ratas. Es insoportable”, dice Pastor.

De hecho, afirman que los increpan y amenazan por la calle, teniendo en cuenta además que se trata de una zona de paso entre la estación de autobuses y el centro de la ciudad.

Los pisos tienen cortinas improvisadas y hechas con sábanas.

Los pisos tienen cortinas improvisadas y hechas con sábanas.ALFREDO GONZÁLEZ

Olor que se cuela

El Diari accede a uno de los pisos con vistas a la zona interior de los bloques. El mal olor, que procede del alcantarillado compartido, se percibe nada más entrar al portal y se extiende por toda la escalera. Desde el balcón se ven los pisos desmantelados: no hay barandillas, ni ventanas, ni puertas. De hecho, algunos tienen colchones y cortinas improvisadas con sábanas, lo que confirma que hay gente viviendo allí. Por las noches, los bloques son un continuo tránsito de personas con velas.

Para colmo, como los edificios solo están separados por una valla baja fácil de saltar, las familias de la planta baja viven con miedo. “A mí me robaron dos bicicletas del patio. Doblaron las rejas de la cocina y de una habitación para poder entrar”, afirma Vanesa Zafra, que es madre y asegura que no deja salir solas a sus hijas a la calle, aunque lamenta que eso sirva de poco. Dice que hace una década presentó la primera denuncia.

Ha acudido tanto a los Mossos d’Esquadra como a la Guardia Urbana cada vez que han surgido problemas. Incluso intentaron contactar con la empresa responsable, pero nunca obtuvieron respuesta. “El Ayuntamiento nos dijo que no pueden entrar porque es una propiedad privada y que, si tenemos problemas, debemos llamar a la Guardia Urbana. El único consejo que nos da la policía es que cada vez que pase algo, llamemos”, afirma Zafra, que se ha organizado con el resto de vecinos afectados a través de un grupo de WhatsApp.

Los vecinos señalan el bloque fantasma.

Los vecinos señalan el bloque fantasma.ALFREDO GONZÁLEZ

La empresa no mueve un dedo

La empresa ignora todas las multas coercitivas del Ayuntamiento

El Ayuntamiento de Reus ha realizado varios requerimientos a Carmen y Riba SL para que adecúe y mejore el estado deplorable del inmueble. Según explican fuentes municipales, la constructora tiene un expediente abierto desde 2021 y se le han impuesto multas coercitivas desde 2022. Las cartas con los requerimientos siempre son devueltas y se publican inmediatamente en el BOE. Se le han notificado al menos dos multas coercitivas de 1.500 euros cada una, además de amenazarles con una tercera de 2.500 euros si no actuaban.

Una vez se superen los trámites vigentes en relación con las sanciones, el consistorio se plantea llegar a una ejecución subsidiaria, por la cual las arcas públicas asumirían los gastos que posteriormente se repercutirían a la empresa. No obstante, fuentes municipales señalan que, antes de llegar a ese extremo, deben agotarse los trámites de notificación y los plazos establecidos. Además, recuerdan que todavía no se ha tomado esta decisión, dado que tiene una importante repercusión económica.

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