Mas Pellicer
Desahucian a una pareja de un bloque de vivienda pública de Reus
Mari y Jose llevaban 30 años viviendo en el piso, pero acumulaban más de una década de impagos. La Agencia de la Vivienda de Cataluña, propietaria del inmueble, ha ordenado ejecutar el lanzamiento

La pareja se ha opuesto a abandonar su casa en un principio, pero ha acabado saliendo del bloque sin mostrar oposición a los cuerpos policiales.
Una pareja de Mas Pellicer, Mari y Jose, de unos cincuenta años, ha sido desahuciada este miércoles por la mañana del piso donde llevaba tres décadas viviendo, en el bloque 59 del mismo barrio de Reus. La Agencia de la Vivienda de Cataluña, propietaria del inmueble de alquiler asequible, ha ejecutado la orden de lanzamiento. La familia acumulaba una deuda de unos 30.000 euros después de más de diez años sin poder asumir una renta de entre 200 y 300 euros por falta de ingresos. El primer intento de desahucio, programado en octubre, se había suspendido. Este miércoles, sin embargo, la actuación se ha llevado a cabo con un amplio despliegue policial que ha impedido la acción de protesta del vecindario y de colectivos en defensa del derecho a la vivienda.
La unidad antidisturbios de los Mossos d’Esquadra, con hasta cuatro furgones de la BRIMO, ha precintado la entrada del edificio desde primera hora de la mañana, disuadiendo a los vecinos y a los miembros del Sindicato de Vivienda de Reus que protegían la puerta. Aun así, decenas de personas han bajado para apoyar a la pareja y protestar contra la presencia policial y los representantes de la Agencia. Según fuentes del colectivo, la familia —que ya ha recuperado una fuente de ingresos— había pedido renegociar la deuda, formalizar un nuevo contrato y reestructurar el pago, pero el organismo público exigía el abono inmediato de unos 15.000 euros, la mitad del total pendiente.
El Sindicato asegura que la Agencia mantiene un protocolo interno que impide renegociar deudas si la familia no abona de entrada un porcentaje elevado del total. Ante este escenario, explican, tanto la Secretaría de Vivienda de la Generalitat como la dirección de Programas Sociales de la Agencia les han trasladado que en otros municipios los ayuntamientos han llegado a avalar temporalmente esa parte de la deuda para evitar el lanzamiento y permitir una reestructuración posterior. «Nos dicen que se ha hecho en una cuarentena de ayuntamientos», afirma Guillem, miembro del Sindicato. «Pero hoy el Ayuntamiento de Reus ha negado esta opción.» Con todo, el colectivo anuncia que intentará activar esta vía en futuros casos. «Ya no habrá excusa para el próximo desahucio», aseguran, criticando que tanto desde la Agencia como desde el consistorio «se han ido pasando las responsabilidades» sin ofrecer ninguna alternativa a la familia.

Los vecinos de Mas Pellicer han mostrado su apoyo a la pareja desahuciada.
El bloque donde vivían Mari y Jose forma parte de una de las primeras promociones de vivienda pública de Reus, construida en 1977 y actualmente en proceso de rehabilitación energética por parte de la Generalitat. Entre el vecindario, el sentimiento dominante era de crispación e impotencia. Atribuían el desahucio a la necesidad de «recuperar dinero» a raíz de las obras de eficiencia energética que se están llevando a cabo en siete bloques del barrio.
Mossos han blindado puerta y ventanas
Pese al enfado y la oposición vecinal, la pareja ha salido de su casa sin ofrecer resistencia. Sus familiares les han ayudado a recoger sus pertenencias mientras los Mossos blindaban con rejas las puertas y ventanas del piso. Para evitar quedarse en la calle, sus familiares los acogerán temporalmente. «Cuando la administración te echa de casa, también es quien te bloquea el acceso a alternativas. Te tratan como si no merecieses otra vivienda ni pudieses entrar en listas de emergencia», denuncia Guillem.
Este viernes hay otro desahucio programado en el barrio Muralla, en un piso propiedad de una entidad bancaria. «Lo que ha pasado hoy no tenía que pasar y no puede volver a ocurrir. Nos organizaremos con el barrio para que nadie quede desamparado y para que Mari y Jose tengan un realojamiento digno», concluyen desde el Sindicato.