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Ángel Cabezas: «El cánnabis aumenta el riesgo de psicosis entre los jóvenes»

Enfermedad. El experto destaca la detección precoz y el trabajo multidisciplinar para mejorar el pronóstico y la evolución del paciente

Sílvia Fornós

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Ángel Cabezas ha participado en la jornada de formación organizada por el Hospital Universitari Institut Pere Mata. FOTO: Alba Mariné

Ángel Cabezas ha participado en la jornada de formación organizada por el Hospital Universitari Institut Pere Mata. FOTO: Alba Mariné

Ángel Cabezas es psicólogo del Programa de Atención Específica al Trastorno Psicótico Incipiente (PAE-TPI) del Hospital Universitari Institut Pere Mata de Reus. Él y más de 300 profesionales participaron este jueves en una jornada sobre el trastorno psicótico incipiente en jóvenes. En el encuentro de formación, celebrado en la Facultat de Medicina i Ciències de la Salut de la URV, se analizó la asociación entre el abuso del cánnabis y el riesgo de psicosis. 

¿Por qué el Hospital Universitari Institut Pere Mata decidió celebrar una jornada de formación sobre psicosis incipiente?
Hace unos años se hizo ya un encuentro. Y ahora, después de diez años impulsando programas piloto de atención específica al trastorno psicótico incipiente, en ciudades como Reus, se ha decidido extender la iniciativa a todo el territorio. Se ha visto que son eficaces y que mejoran la detección y el tratamiento entre la población de entre 14 y 35 años. 

¿Qué balance hace?
Se ha comprobado que las personas a nivel clínico, síntomas y bienestar, se encuentran mejor y hacen menos uso de recursos hospitalarios.
El programa se ha llevado a cabo en una franja de edad concreta, empezando por la adolescencia. 
En Reus empezamos con jóvenes de 18 a 35 años, después bajamos la franja de edad hasta los 14 años. Incluso hay zonas en las que se ha hablado de la necesidad de empezar a partir de los 12 años. 

¿Por qué?
En algunos casos, el trastorno psicótico incipiente en jóvenes empieza muy tempranamente y cuando antes empiezas a trabajar mucho mejor, de cara al pronóstico y la evolución del paciente. A estos jóvenes se les debería realizar una atención especial para seguir un tratamiento más intensivo durante los primeros años, que son los más importantes. 

¿Qué relación existe entre el abuso del cánnabis y el riesgo de psicosis?
Si una persona tiene vulnerabilidad a la psicosis, o a desarrollarla a lo largo de su vida, y consume cánnabis tiene más riesgo. En cambio, hay personas que no tienen esta vulnerabilidad y aunque consuman cánnabis no presentarán psicosis.

«El trastorno psicótico incipiente en jóvenes empieza muy tempranamente y cuando antes empiezas a trabajar mucho mejor, de cara al pronóstico y la evolución del paciente»

¿El cánnabis es una causa directa o un desencadenante de los síntomas en personas vulnerables?
Durante la jornada, el doctor Josep M. Vázquez, psiquiatra del CAS de Sants, expuso un artículo muy reciente que hace referencia, en base a un estudio, a la causalidad. Pero por el momento, lo que sí que está establecido claramente es que si tienes vulnerabilidad y consumes cánnabis tienes más riesgo de psicosis. 

¿Cómo se mide la vulnerabilidad?
La vulnerabilidad a la psicosis es una combinación de factores genéticos y ambientales, siendo el consumo de cánnabis uno de ellos.

¿Cómo afecta el cánnabis?
Es un factor ambiental más, que aumenta el riesgo de psicosis en personas con vulnerabilidad a ésta. Tampoco es justo decir, como has fumado cánnabis tienes psicosis, porque hay gente que nunca ha fumado y desarrolla la enfermedad.

¿Y otras drogas?
Algunos estudios apuntan que si eres vulnerable y fumas tabaco o consumes alcohol también tendrás más riesgo, pero en menor medida. Con el cánnabis el riesgo es mayor porque es una sustancia perturbadora, por lo que el consumo de cánnabis genera más riesgo que otras drogas en la psicosis. 

¿Qué efectos tiene en la adolescencia? 
En esta etapa, el cerebro está en desarrollo y áreas como el lóbulo frontal y la corteza prefrontal se desarrollan más tarde. Por esta razón el consumo de cánnabis y otras drogas afectan al cerebro en desarrollo y el riesgo de psicosis incipiente es mayor.

¿Cuáles son los síntomas?
Hay dos grupos. Por un lado quienes tienen estados mentales de alto riesgo, que son personas que aún no han tenido la psicosis pero tienen riesgo de tenerla y tienen síntomas más bajos en cuanto a intensidad y de menor duración, o porque tienen unos antecedentes familiares y hay un descenso en su funcionamiento; y hay otros que ya tienen un primer episodio psicótico con síntomas como ideas delirantes, alucinaciones, desorganización y síntomas negativos como la apatía.

«La vulnerabilidad a la psicosis es una combinación de factores genéticos y ambientales, siendo el consumo de cánnabis uno de ellos»

¿Cuándo estos primeros síntomas acaban desencadenando enfermedades mentales más graves, como la esquizofrenia?
Hay personas que tienen un primer episodio, se tratan, se recuperan y ya no tiene síntomas ni vuelven a tener ningún episodio. Otras, aunque están en tratamiento, siguen teniendo síntomas y según cómo se mantengan en el tiempo llegará un momento en que el diagnóstico evolucionará hacia una esquizofrenia, un trastorno esquizoafectivo, trastornos bipolares, etc. Dependerá de la evolución del tratamiento y el tiempo, y los síntomas que haya en ese tiempo.

¿Cuál es el tratamiento?
Para los estados mentales de alto riesgo, que todavía no han tenido psicosis, la psicoterapia es lo más aconsejable, y los fármacos solo en algunos casos cuando la terapia no es suficiente. En cambio, a quienes han tenido un primer episodio hay que prescribirles fármacos, pero también seguir una terapia con el paciente y la familia, y la intervención de un equipo multidisciplinar: enfermera, psiquiatra, psicólogo, trabajador social; y otros recursos externos. 

¿Cuál es el rol de la familia?
De las terapias recomendadas en caso de psicosis, además de la terapia individual psicológica, hacer terapia con la familia y en grupo ayuda a que el paciente se recupere mejor. Comprender lo que está pasando, saber cómo puede ayudar y qué no ayuda es fundamental.

«La familia debe comprender lo que está pasando, saber cómo puede ayudar y qué no ayuda»

¿Qué ayuda y qué no?
La alta emoción expresada en el ámbito familiar a través de la hostilidad en los mensajes, criticar todo en exceso y la sobreprotección son lo que menos ayuda. Lo que beneficia a la persona es que la familia sepa y entienda qué es la psicosis, entienda las causas, cómo se manifiesta, cómo evoluciona la enfermedad y qué rol debe tener para ayudar. 

El paciente debe ser proactivo. 
Nosotros, como profesionales, debemos ser proactivos con el paciente, porque en estas enfermedades muchas veces hay una tendencia al aislamiento por los propios síntomas. Debemos hacer divulgación para que la gente sepa qué es y si sospechan derivar al paciente. La persona también debe ser más activa porque si no se implica y no está motivada el proceso será más lento. Son indicadores de mal pronóstico, de recaída o de que incluso el curso de la enfermedad vaya a peor. 

La detección precoz es fundamental.
En diferentes países hay criterios estipulados para detectar si una persona presenta un estado mental de riesgo o una psicosis, a través de entrevistas clínicas, porque no hay una prueba médica para saberlo.

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