AP-7
El fraude del camión que cortó la autopista 33 horas en Tarragona y pudo causar una tragedia
El Servei Català de Trànsit confirma que la documentación del vehículo era falsa (decía que transportaba aceite) y que la operación de trasvase se complicó al descubrirse la carga real: combustible
Bombers realizando tareas de transvase del camión cisterna volcado en la AP-7
El camión que ha bloqueado este fin de semana la autopista AP-7 a su paso por Tarragona, concretamente en un tramo entre L'Ametlla de Mar y L'Ampolla, sigue generando polémica. El último capítulo lo ha destapado el director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel, en los micrófonos de Catalunya Ràdio.
A simple vista, el accidente ocurrido poco antes de las 14 horas del sábado, entre un turismo y un camión cisterna, parecía fácil de solucionar una vez atendidos los heridos. Las grúas estaban en el lugar, el camión solo ocupaba parte de la calzada y no había restos visibles sobre el asfalto, lo que significaba que la carga seguía dentro de la cisterna.
Sin embargo, tras el aparente retraso —que acabó prolongándose más de 33 horas— se escondía una historia mucho más compleja que Lamiel ha explicado este lunes.
Los Mossos investigan también el posible origen y destino ilícito de la carga
Cuando los técnicos comenzaron las tareas para vaciar la cisterna, descubrieron que el camión no transportaba aceite industrial, como indicaban los papeles del vehículo pesado, sino 30.000 litros de gasoil, una sustancia mucho más peligrosa e inflamable (mercancía peligrosa). La documentación del vehículo, de nacionalidad lituana, era falsa y era la única referencia de la que disponían los responsables del operativo en el lugar del accidente.
Los Mossos d’Esquadra del área de Trànsit no pudieron tomar declaración al conductor, de nacionalidad ucraniana, que sufrió un traumatismo craneoencefálico en la salida de vía (derivado al hospital), ni localizar a la empresa propietaria del vehículo, matriculado en Lituania.
Lamiel ha explicado que “fuimos víctimas de un engaño, y todo lo dispuesto para retirar el producto el sábado estaba preparado para aceite, no para gasoil”, a 3Catinfo.
El descubrimiento obligó a detener la operación de trasvase programada y a activar los protocolos de seguridad, lo que prolongó los trabajos durante horas. El accidente pudo convertirse en una tragedia si el combustible se hubiera salido de la cisterna y entrado en contacto con algún punto de ignición.
No solo era gasóleo lo que llevaba, sino que los técnicos detectaron una presión peligrosa dentro de la cisterna, lo que forzó incluso a cortar la autopista en ambos sentidos, precisamente para evitar que hubiera una deflagración, explosión o un riesgo para los propios operarios.
Finalmente, una empresa especializada en gestión de residuos fue la encargada de realizar el complejo trasvase de la carga el domingo al mediodía, obligando a cortar la AP-7 el sábado y desviar los coches mediante un by-pass por la N-340. Esto provocó una saturación tanto en la autopista como en la N-340, donde se desviaban los vehículos.
Ramon Lamiel considera que este caso debe servir para reflexionar sobre los controles de mercancías peligrosas y la situación del sector del transporte por carretera. “En el marco de la Unión Europea y del Estado deberíamos garantizar que los conductores estén formados para manejar estos camiones y circular por nuestras autopistas”, lamentó.
El director del Servei Català de Trànsit denunció la precariedad creciente en el sector: “Estos conductores probablemente saben conducir, pero no saben circular”.
Según Lamiel, varios factores podrían haber provocado la salida de vía, desde una rueda pinchada hasta el consumo de sustancias o la somnolencia del conductor. Los Mossos investigan también el posible origen y destino ilícito de la carga.