Movilidad
La R-2 Sur de Rodalies pide SOS
Tormenta perfecta: menos frecuencias y horarios que no se cumplen por las limitaciones temporales de velocidad
Imagen de archivo de un convoy de la R-2 Sur
La R-2 Sur está al límite. Ahora mismo es uno de los puntos más débiles del sistema de Rodalies de Catalunya, lo que ha convertido el desplazamiento de miles de usuarios entre Sant Vicenç de Calders y Barcelona en un calvario que no ve la luz al final del túnel.
Las causas son múltiples y, hasta que se resuelvan los problemas con la infraestructura, será difícil restablecer el servicio, con unos horarios que generen confianza. Todo esto está provocando andenes abarrotados, trenes como latas de sardinas e, incluso, en algún caso, tensión entre los usuarios y los maquinistas, que tienen que cumplir escrupulosamente unos horarios de conducción si no quieren perder la cartilla.
El trayecto está sembrado de limitaciones temporales de velocidad, como la de Cubelles, con vías oxidadas junto al mar, la trinchera de Vilanova y los Túnels del Garraf, con varias reducciones a 30 km/h por el estado de los puentes. Las obras de Castelldefels y el punto crítico de Bellvitge son otros de los elementos que suman retrasos a las líneas del corredor sur, que en este tramo pueden perder casi una hora. Esto hace que, para los usuarios de la R-2 sur, el viaje a Barcelona, que en condiciones habituales no llega a una hora, se convierta en un desplazamiento de más de una hora y cuarenta minutos.
«Los trenes incrementan un 50% el tiempo de trayecto y esto no se ve reflejado en los horarios», indica David Cortés, quien es el responsable de la R-2 sur de la plataforma Dignitat a les Vies.
A veces hay más de dos horas sin trenes y después pasan dos de seguidos
Este es un tema que ya ha salido en un par de reuniones entre la consellera y las plataformas de usuarios. «Como no tiene previsto un cambio de los horarios ahora mismo, es muy complicado, porque la prioridad es reabrir todas las líneas y, después, ya se abordará el tema de las limitaciones temporales de velocidad», indica.
Los ajustes que han tenido que hacerse han reducido a la mitad la frecuencia de los trenes que conectan con Barcelona. Si antes había dos circulaciones por hora y sentido desde Sant Vicenç de Calders y otras dos por Vilanova i la Geltrú, ahora solo se mantienen las primeras. «Se han cargado la mitad de los trenes, que van como un carrusel, de forma que si un convoy va con 45 minutos de retraso, este va amplificándose de cara a la vuelta, y hemos tenido franjas de más de dos horas sin servicio», indica Cortés.
Esto afecta a estaciones importantes como Sant Vicenç de Calders, Calafell, Segur de Calafell, Cunit, Sitges, Cubelles y Vilanova i la Geltrú, que en horas punta registran una gran afluencia, lo que provoca que cientos de usuarios tengan que esperar largo rato en los andenes y, cuando pasa un tren, este va abarrotado.
Los desajustes en el servicio acaban generando que a veces pasen dos trenes prácticamente seguidos, mientras quedan estas amplias franjas de hasta casi dos horas con las estaciones desatendidas. «Hemos propuesto que, ya que no quieren cambiar los horarios, en estos casos, en los que hay dos trenes seguidos, se dé unos minutos de margen para que puedan recuperarse las frecuencias», argumenta Cortés.
Los usuarios de esta línea aseguran que es un «infierno». «Si la gente de la R-2 sur no se ha ido al coche o al bus es porque no tiene dinero y no se lo puede permitir», indica Cortés. La línea express de Vilanova está batiendo récords de usuarios. Este es un servicio que ahora mismo está muy «tensionado», con pasajeros que tienen que quedarse en el suelo porque no hay disponibilidad y en el transporte por carretera no pueden ir de pie. Vilanova cuenta con buenas frecuencias con Barcelona, con autobuses cada diez minutos. Esto hace que muchos vecinos de las poblaciones cercanas lo estén utilizando.