Docentes, entre las ganas de volver y la incertidumbre

Maestros y profesores se reincorporaron ayer al trabajo para preparar un curso atípico

01 septiembre 2020 18:20 | Actualizado a 02 septiembre 2020 05:50
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«Tenemos ganas de que todo arranque ya. Parece que desde mediados de agosto no hay otra noticia que la vuelta al cole», explica Ana, profesora en un instituto de Tarragona quien dice no estar especialmente preocupada por contagiarse. Confía en que las medidas de seguridad e higiene que han adoptado funcionen, aunque reconoce que habrá que tener paciencia porque nuevas rutinas, como tomar la temperatura a todos los alumnos, retrasarán la actividad. «Pero tenemos claro que la seguridad es lo primero, si hay que acortar las clases o dar menos contenido se hará».

Una maestra de infantil reconoce que su preocupación principal es distinta: «Me cuesta imaginarme calmando a un niño que llora sin cogerlo en brazos».

En general los docentes consultados dicen estar tranquilos, a excepción de situaciones particulares, como la de una joven profesora interina que este septiembre se presenta a las oposiciones para una plaza fija. Su gran temor es que, después de tanto estudiar, tenga la mala suerte de que su grupo de clase o su centro tenga que ser confinado por un brote y no pueda presentarse.

Juan Carlos Feijoo, portavoz en Tarragona del sindicato USTEC-STEs, explica que, justamente por eso se pidió, sin éxito, que se pospusieran las oposiciones hasta junio del año que viene o que se sustituyeran por un concurso de méritos.

Respecto a la vuelta a las aulas Feijoo asegura que «lo que queremos es la vuelta a clases presencial, pero de la manera más segura posible, y no se ha puesto el presupuesto para ello».

Critica que se dejara en manos de los directores la elaboración de los planes de seguridad y asegura que muchos profesores no tienen indicaciones claras de lo que tienen que hacer. Es el caso, señala, de algunos de los docentes que son personal de riesgo debido a sus condiciones de salud y que serían en torno al 11%. Algunos, apunta, todavía no han hecho la evaluación médica para saber qué medidas tomar.

Adaptarse a la novedad

Josep Queraltó, director de la Escola Torreforta y representante de la junta de directores de Tarragona, no obstante, señala que en las escuelas que conoce las evaluaciones médicas se han realizado casi por completo y se ha determinado el nivel de vulnerabilidad. En su centro, por ejemplo, los docentes que pertenecen a grupos de riesgo podrán seguir trabajando con medidas como usar una mascarilla FFP2. En otras escuelas consultadas la medida es la misma.

En opinión de Queraltó «estamos en una situación novedosa y vamos a necesitar mucha comunicación entre todos, también con las familias». Y es que a los docentes también les preocupa tener que lidiar con la situación hipotética de que las familias decidan no llevar a los niños a clases.

Víctor Pomerol, director de la Escola Els Angels, explica que, en caso de que una familia esté preocupada porque un niño o niña tenga una condición de salud que le haga vulnerable, debe acudir a su centro de atención primaria. La escuela tiene un referente de enfermería que indicará lo que hacer.

Queraltó es partidario de que durante los primeros días haya cierta flexibilidad y se dé prioridad a hablar con las familias que no lleven los niños a la escuela antes de nombrar protocolos de absentismo que involucren a servicios socials.

Blanca Carrión, directora de la escola Cèsar August, señala que en su centro, de momento, no hay familias que les hayan manifestado que no llevarán a los niños. Próximamente publicarán el plan de apertura y allí habrá información más detallada.

Coloma Bartra, de la Escola Pau Delclòs, señalaba que en su centro la situación es similar y espera que las familias se sientan tranquilas. Ellos, por ejemplo, tienen la suerte de haber podido desdoblar varios grupos gracias a que contaban con los espacios y les dieron refuerzos. «Hay que ver lo positivo, bajaremos la ratio y todo estará más vigilado», señala. En la suya, como en otras escuelas, parte de las reuniones de profesores siguen siendo virtuales.

Lo que no faltan, como no, son ganas de comenzar después de tantos días, porque, como dice Carrión: «sin niños no hay cole».

«Tenemos ganas de que todo arranque ya. Parece que desde mediados de agosto no hay otra noticia que la vuelta al cole», explica Ana, profesora en un instituto de Tarragona quien dice no estar especialmente preocupada por contagiarse. Confía en que las medidas de seguridad e higiene que han adoptado funcionen, aunque reconoce que habrá que tener paciencia porque nuevas rutinas, como tomar la temperatura a todos los alumnos, retrasarán la actividad. «Pero tenemos claro que la seguridad es lo primero, si hay que acortar las clases o dar menos contenido se hará».

Una maestra de infantil reconoce que su preocupación principal es distinta: «Me cuesta imaginarme calmando a un niño que llora sin cogerlo en brazos».

En general los docentes consultados dicen estar tranquilos, a excepción de situaciones particulares, como la de una joven profesora interina que este septiembre se presenta a las oposiciones para una plaza fija. Su gran temor es que, después de tanto estudiar, tenga la mala suerte de que su grupo de clase o su centro tenga que ser confinado por un brote y no pueda presentarse.

Juan Carlos Feijoo, portavoz en Tarragona del sindicato USTEC-STEs, explica que, justamente por eso se pidió, sin éxito, que se pospusieran las oposiciones hasta junio del año que viene o que se sustituyeran por un concurso de méritos.

Respecto a la vuelta a las aulas Feijoo asegura que «lo que queremos es la vuelta a clases presencial, pero de la manera más segura posible, y no se ha puesto el presupuesto para ello».

Critica que se dejara en manos de los directores la elaboración de los planes de seguridad y asegura que muchos profesores no tienen indicaciones claras de lo que tienen que hacer. Es el caso, señala, de algunos de los docentes que son personal de riesgo debido a sus condiciones de salud y que serían en torno al 11%. Algunos, apunta, todavía no han hecho la evaluación médica para saber qué medidas tomar.

Adaptarse a la novedad

Josep Queraltó, director de la Escola Torreforta y representante de la junta de directores de Tarragona, no obstante, señala que en las escuelas que conoce las evaluaciones médicas se han realizado casi por completo y se ha determinado el nivel de vulnerabilidad. En su centro, por ejemplo, los docentes que pertenecen a grupos de riesgo podrán seguir trabajando con medidas como usar una mascarilla FFP2. En otras escuelas consultadas la medida es la misma.

En opinión de Queraltó «estamos en una situación novedosa y vamos a necesitar mucha comunicación entre todos, también con las familias». Y es que a los docentes también les preocupa tener que lidiar con la situación hipotética de que las familias decidan no llevar a los niños a clases.

Víctor Pomerol, director de la Escola Els Angels, explica que, en caso de que una familia esté preocupada porque un niño o niña tenga una condición de salud que le haga vulnerable, debe acudir a su centro de atención primaria. La escuela tiene un referente de enfermería que indicará lo que hacer.

Queraltó es partidario de que durante los primeros días haya cierta flexibilidad y se dé prioridad a hablar con las familias que no lleven los niños a la escuela antes de nombrar protocolos de absentismo que involucren a servicios socials.

Blanca Carrión, directora de la escola Cèsar August, señala que en su centro, de momento, no hay familias que les hayan manifestado que no llevarán a los niños. Próximamente publicarán el plan de apertura y allí habrá información más detallada.

Coloma Bartra, de la Escola Pau Delclòs, señalaba que en su centro la situación es similar y espera que las familias se sientan tranquilas. Ellos, por ejemplo, tienen la suerte de haber podido desdoblar varios grupos gracias a que contaban con los espacios y les dieron refuerzos. «Hay que ver lo positivo, bajaremos la ratio y todo estará más vigilado», señala. En la suya, como en otras escuelas, parte de las reuniones de profesores siguen siendo virtuales.

Lo que no faltan, como no, son ganas de comenzar después de tantos días, porque, como dice Carrión: «sin niños no hay cole».

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