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El camping Las Palmeras y el Ayuntamiento de Tarragona, enfrentados

El negocio presentó un proyecto para la restauración de la duna, de más de 500.000 euros de inversión, que fue tumbado por la administración local. Está en el contencioso-administrativo

| Actualizado a 19 mayo 2022 07:00
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La práctica desaparición de la playa en la zona de la Llarga ha sido un tema largamente hablado en los últimos meses. Una problemática que en los últimos días se ha ‘solucionado’, a partir de la reposición de más de 4.000m3 de arena por parte de la Dirección General de Costas, y que en mayor o menor medida ha afectado al conjunto del litoral tarraconense. Pese a ello, a nadie se le escapa que esta actuación es un parche, que esconde una problemática de fondo, y que en el caso concreto de esta playa enfrenta al camping Las Palmeras con el Ayuntamiento de Tarragona.

La situación se ponía de manifiesto a raíz del temporal Gloria, a finales de enero de 2020. La virulencia del oleaje, de hasta siete metros de altura, ocasionó importantes daños en todo el litoral y la Llarga, y concretamente el ámbito del camping, sufrió importantes desperfectos. «Con el Gloria se produjeron importantes daños y la pérdida de la superficie de acampada, por lo que tuvimos que reducir algunos mobile homes», explica el propietario del establecimiento, Agustín Peyra. La parte afectada fue la que el camping tiene en objeto de concesión administrativa por parte del Estado –a raíz de la aprobación de la Ley de Costas de 1988– y que comprende una franja de entre cuatro y cinco metros, en algunos tramos, y de hasta siete en otros. Una concesión a treinta años, que en 2021 se renovó hasta 2051.

En las semanas posteriores se hizo una actuación de reparación del sistema dunar, que prácticamente había desaparecido. Según confirma Costas, el camping no tenía autorización. Asimismo, se hizo con materiales que no se consideraron adecuados, ya que mayoritariamente se utilizó piedra, por lo que el negocio fue sancionado con una multa de 3.000 euros.

Una vez finalizada la temporada de verano se empezó a trabajar con un proyecto de regeneración del sistema dunar, que buscaba aportar soluciones más blandas, y que sirviera de barrera de protección de cara a futuros temporales. «Nosotros siempre hemos tenido un sentido de protección de la naturaleza histórico», añade Peyra. La familia, que es la propietaria del Bosc de la Marquesa, contrató a una bióloga especializada que redactó el proyecto para «la reconstrucción de la duna y garantizar el espacio de playa, tanto para la gente del camping como para los usuarios de la playa», apunta.

Sacos de fibra de coco

El proyecto se inspiraba en una experiencia que se había puesto en práctica en Florida, con sacos de fibra de coco, que recogían la arena. Estos quedaban tapados por esta misma arena en la que además se ponían especies autóctonas para que quedaran fijados. Esto debía permitir recuperar la estructura dunar y como el material de los sacos era orgánico se descomponían, sin dejar rastro.

Este proyecto es el que se presentó a Costas y el 28 de febrero de 2020 fue remitido al Ayuntamiento. Este afectaba a un tramo de unos 300 metros en la zona sur –del total de 1,2 que tiene el camping en la línea litoral– y la inversión prevista superaba los 500.000 euros, que asumía íntegramente el camping. Costas lo aprobó, sin embargo, la administración local no. «Se hizo un cambio respecto al proyecto inicial, ya que dijeron que no habían encontrado el material con el que querían envolver la arena y que tenían que poner una malla geotextil», apuntan fuentes gubernamentales. La función era la misma, pero los sacos no eran biodegradables. Pese al cambio, Costas dio luz verde a la intervención ya que «al final era un proyecto de regeneración dunar».

Pese al cambio, Costas dio luz verde a la intervención y se iniciaron las obras

Para la concejal de Medi Ambient, Eva Miguel Gascón, el cambio en el material fue determinante. «Estamos hablando de geotextil que es un plástico y no es biodegradable y si viene un nuevo temporal y se lleva la arena queda al descubierto, como ha pasado recientemente», indica. Asimismo, la administración local expone que tanto ellos como la Generalitat defendieron «sacrificar» la primera línea de parcelas del camping para que las dunas naturales se recuperasen. Pese a la oposición de la administración local, Costas se mostró favorable. Entre los meses de enero y mayo de 2020 el Departament de Medi Ambient del Ayuntamiento asegura que detectó la ejecución de obras en el camping y que estas no estaban «amparadas por la conformidad a la declaración responsable o ningún título habilitante municipal», es decir no tenían licencia. Finalmente, el 16 de noviembre de 2020 esta sociedad presentó un comunicado en el que se informaba de que se realizarían las obras de estabilización y restauración del sistema dunar. Tres meses más tarde, desde la Plaça de la Font se emitía un decreto en el que se resolvía «la necesaria obtención de la correspondiente licencia de obras previa». Una situación que derivó en la interposición de un recurso contencioso-administrativo por parte del camping, que ha bloqueado el proyecto y que está pendiente de resolver.

«Podía haberse evitado»

«Ni el Ayuntamiento ni la Generalitat dijeron nada sobre el material, tan solo incorporaban algunos temas relacionados con los accesos que se introdujeron en el proyecto», argumenta Peyra. Este considera que «el hecho de no haber podido hacer las obras, nos ha comportado problemas, no tan solo a nosotros sino que una parte de lo que ha pasado más tarde podría haberse evitado».

«Con otro material se hubiera valorado de otra forma evidentemente», asegura Eva Miguel Gascón. Esta defiende que la solución final debe ser «lo menos artificiosa posible», pero que también debe tenerse en consideración «la anchura de la duna». «Para hacer algo para cubrir el expediente y que no sea efectivo estaremos en lo mismo», por este motivo, apuesta por la renaturalización. «Hace mucho tiempo que estos campings han amortizado su inversión y lo que ahora mismo están sufriendo, si hay que retroceder para recuperar el espacio dunar es un mal menor», indica la concejal cupaire.

El camping defiende que, una parte del problema, viene de la falta de aportación de sedimentos y la construcción de los puertos de Tarragona y Altafulla. «Si vas cortando la arena, esta no llega», argumentan. Asimismo, Peyra expone que a raíz de los temporales ya han retrocedido unos 2.000 metros cuadrados, lo que significa hasta cuatro metros en algunos puntos. «Solo retrocediendo estás retrasando el problema», añade.

Desde el Ministerio de Transición Ecológica se anunció que va a hacerse un estudio para conocer las dinámicas litorales en el ámbito desde Tarragona a Roda de Berà, para saber por qué cada vez las playas quedan más debilitadas y si se trata de un fenómeno estructural, regresivo y sistemático de este conjunto de la costa. Este está en fase de licitación y se tardará un año en conocerse las conclusiones y si deben tomarse medidas estructurales.

Una de las opciones que hay encima de la mesa es la construcción de un espigón sumergido para evitar este retroceso. Una solución a medio plazo que deberá valorarse. Mientras tanto, se está redactando un nuevo proyecto que «permita las dinámicas dunares y garantice la seguridad», según Peyra, que en este caso afecta a unos 400 metros del tramo norte de las instalaciones.

El Ayuntamiento asegura que si no se aplica una solución ‘sostenible’ no dará luz verde a cualquier intervención

El camping defiende que «al final también somos víctimas de la situación, no los causantes». Por este motivo, apela a «encontrar un equilibrio para compatibilizar las diferentes actividades. Los intereses son comunes, por lo que debería ser relativamente fácil encontrar soluciones de consenso».

Plantaciones de posidonia

Por su parte, el Ayuntamiento argumenta que «hay una evidencia que es el cambio climático y la subida del nivel del mar y todos los estudios nos alertan desde hace mucho tiempo sobre al respecto, si ellos no retroceden no tendremos espacio para una duna, por lo que cualquier proyecto que se plantee necesitas este espacio sí o sí». De lo contrario, no darán su visto bueno. «Si vuelven a presentar una actuación que no cumpla con los mínimos para que tenga una viabilidad y consideramos que no tiene unas condiciones mínimas de sostenibilidad el Ayuntamiento no lo verá con buenos ojos y no daremos luz verde».

Costas defiende que debería aprovecharse la revisión del POUM para reactivar el plan especial de la Platja Llarga y que se tenga en cuenta si deben reubicarse algunas de las ocupaciones. Asimismo, apela a la creación de una mesa de diálogo y consenso para abordar estas cuestiones.

Por su parte, la plataforma SOS Costa i Camp de Tarragona defiende que «las dunas deben hacer su función y es evidente que si no hay este elemento defensivo será en detrimento de los campings y de todos». Por este emplaza a todas las partes a buscar una solución y que actúen con «generosidad» para evitar que «quede una duna raquítica, reducida a la mínima expresión». Asimismo, su portavoz, Lluís Estamariu, defiende que deberían plantarse campos de posidonia «para retener la arena y amortiguar la fortaleza del agua».

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