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El FBI busca al tarraconense Cao de Benós por ayudar a Corea del Norte

En declaraciones al ‘Diari’, asegura que «es falso que yo solicitara ningún servicio» a un experto en criptomonedas

| Actualizado a 23 mayo 2022 21:45
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El FBI emitió este lunes una orden de búsqueda y captura contra el tarraconense Alejandro Cao de Benós, al que acusa de conspirar junto a un ciudadano estadounidense para ayudar a Corea del Norte a evadir algunas de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos.

Cao de Benós, fundador de la organización Amigos de Corea y defensor del régimen de Kim Jong-un, habría reclutado a un «experto en criptomonedas» para proporcionar servicios al Gobierno norcoreano durante una conferencia sobre tecnología en Pionyang que organizó él mismo en 2018, asegura el FBI.

Alejandro tiene su residencia habitual en La Riera de Gaià. Durante un tiempo abrió un local en la Part Baixa de Tarragona para mostrar «la amistad» con el pueblo norcoreano, pero lo tuvo que cerrar.

En declaraciones desde Tarragona ayer mismo al ‘Diari’, aseguró que «es falso que yo solicitara ningún servicio. Un fiscal de EEUU me acusa con una ley de ese país que solo es aplicable a los ciudadanos de allí».

El Buró Federal de Investigaciones afirma que el tarraconense facilitó el viaje del experto estadounidense Virgil Griffith al país asiático para asistir a la conferencia y que organizó un segundo evento sobre el tema en 2020.

«Un fiscal de EEUU me acusa con una ley de ese pais que solo es aplicable a los ciudadanos de allí»

Griffith, un antiguo desarrollador de la criptomoneda Ethereum, se declaró culpable el año pasado de conspirar para ayudar a Corea del Norte a evadir sanciones y fue condenado en EEUU a más de cinco años de cárcel y una multa de 100.000 dólares.

El FBI acusa a Cao de Benós de tomar «medidas para ocultar a las autoridades estadounidenses estas actividades». Cao publicó ayer un mensaje en su cuenta de Twitter en el que asegura no saber por qué se le busca. «No sé por qué hoy todo el mundo me busca. Estoy en Jerusalén, al lado del Gólgota comiéndome un durum de falafel», escribió.

Era una ‘broma’. Cao estaba en Tarragona como aclaró posteriormente: «Sres. periodistas, que no estoy en Jerusalén ni en sus catacumbas (El durum es real). Que llevo 6 años con mi pasaporte retenido provisionalmente y mi caso está en el CGPJ. Que el CNI y la Guardia Civil saben que soy vegetariano».

Según sostiene el FBI, Cao habría contado, además, con la ayuda de un ciudadano británico, Christopher Douglas Emms, quien fue imputado junto a Cao de Benós en abril pasado por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York por «conspirar» junto a Griffith para «suministrar ilegalmente criptomonedas y servicios con tecnología de cadena de bloques» a Pionyang.

El Tribunal Federal de Primera Instancia del Distrito Sur de Nueva York emitió una orden federal de captura a finales de enero contra Cao de Benós por supuestamente conspirar para infringir la Ley de Facultades Económicas en Casos de Emergencias Internacionales (IEEPA, en inglés), que permite EE.UU. establecer sanciones económicas contra países que «supongan una amenaza».

Cao de Benós, de 47 años y que ejerce como representante no oficial de Corea del Norte en España, se enfrenta a un máximo de 20 años de prisión en Estados Unidos por los delitos de los que está acusado, al igual que Emms.

En una entrevista al ‘Diari’ publicada el 21 de febrero de 2021, Cao de Benós aseguró que «estoy acostumbrado a que se use mi imagen, al igual que a Corea, para todo tipo de insultos, especulaciones y sensacionalismo. Me da pena que la gente venda su dignidad por dinero y, por otra parte, soy un firme creyente en el karma».

«Estoy acostumbrado a que se use mi imagen, al igual que a Corea, para todo tipo de insultos»

En alusión a ‘El infiltrado’, un polémico documental en el que se le vinculaba al tráfico de armas, Cao de Benós explicaba que «tengo mi teléfono, mis movimientos y mis conferencias monitorizadas desde hace más de 15 años por varios servicios de inteligencia y fuerzas de seguridad del Estado. No todo son enemigos, hay cloacas y fuentes. Si fueran ciertas las difamaciones del film, teniendo en cuenta que lleva seis meses circulando, hoy estaría en Bélgica, Corea o la cárcel de Estremera. Yo nunca me escondo ni tengo que justificarme ante tantísima gente que me conoce desde mi infancia en Sant Pere i Sant Pau. Ante otros que me juzgan a través de terceros, lo siento mucho pero no me importa su opinión».

«El documental está teniendo también un efecto positivo. Estoy saturado con peticiones de todo tipo de espectadores que me ven como una especie de gran gerifalte. Me escribió un empresario diciéndome que me había visto en la BBC y que yo era una «leyenda». Es curioso, en octubre de 2020 Mads Brügger (director de ‘El infiltrado’) y ciertos medios de comunicación me llamaban payaso o impostor y de repente esos mismos medios me han convertido en una especie de Pablo Escobar. Yo me río de todos ellos y sigo mi camino», decía.

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