Icomar contará con un nuevo semáforo y una rotonda

Ya se ha ejecutado la primera fase de este proyecto que pretende mejorar la permeabilidad y la seguridad de la antigua carretera de València, en su paso por este barrio de Ponent

| Actualizado a 26 noviembre 2021 11:49
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La entrada al barrio de Icomar, desde la N-340, ha estado de obras recientemente. Se han asfaltado los parterres, que antes eran de tierra, y se han pintado. También se han instalado unos nuevos semáforos y se ha habilitado un paso de viandantes para cruzar la antigua carretera de Valencia, mejorando la permeabilidad de esta vía.

Se trata de una primera actuación para mejorar los accesos al barrio y al polígono Francolí, que se ha impulsado en colaboración con el grupo Binelde. Se trata de la empresa que impulsa una sala de bingo al otro lado de la carretera, en las naves en las que hace unos años hubo un concesionario de vehículos y posteriormente el consulado de Marruecos. «Es una de las exigencias en materia de movilidad que nos marcó el Ayuntamiento, que nos pedía un paso de peatones en este punto», indica el vicepresidente ejecutivo de la compañía, David González.

La empresa hizo el proyecto, que fue supervisado por el Ayuntamiento y después recibió el visto bueno por parte de la Dirección General de Carreteras del Estado, que es la titular de la infraestructura. La ejecución se prolongó por espacio de tres semanas y «ya se ha comunicado al consistorio el certificado final de la obra por parte de la empresa», según indica González. A partir de aquí, la administración pública deberá asumir la gestión, en cuanto a conservación y mantenimiento.

No es la única actuación que se llevará a cabo en este punto y que se impulsa a partir de la colaboración con el sector privado. De hecho, la instalación de la nueva regulación semafórica forma parte de una primera fase, que posteriormente se completará con la construcción de una nueva rotonda. En este caso, la actuación va ligada a la implantación de la empresa Bricomart, que construirá una nueva superficie comercial en el solar ubicado en la esquina entre la carretera de València y la calle A del polígono industrial Francolí.

Los estudios de movilidad previos determinaron que la llegada de una empresa de estas características genera un incremento sustancial del tráfico, tanto de coches como de camiones, que podía comportar problemas. Así es que se estableció este requerimiento como condición sine qua non para poder seguir adelante con el proyecto. «Es una rotonda que ayudará a mejorar mucho la circulación que ahora mismo es caótica y no suficientemente segura entre la confluencia de la N-340A y la N-340B», indica el concejal de Territori, Xavier Puig.

Pendientes del DOGC

Esta glorieta mejorará la circulación con el Tanatori Municipal y el polígono industrial Francolí, eliminando una intersección que «genera inseguridad» y facilitando la movilidad en todo este sector, ya que ahora tan solo puede girarse a la derecha, en dirección Tarragona. Al respecto, el responsable municipal de movilidad indica que su construcción «permitirá mejorar la fluidez con el centro y Ponent, además de la entrada a un barrio, en este caso el de Icomar, que es uno de los objetivos de este Gobierno».

La empresa ya ha presentado todos los documentos y está a la espera de que se publiquen las normas subsidiarias urbanísticas en el Diari Oficial de la Generalitat (DOGC), para que estas entren en vigor, y pueda tramitarse la licencia. En concreto, será un doble expediente, uno para la tienda y el otro para la rotonda, que se abordará de forma paralela ya que «no podrá abrirse la nave hasta que la rotonda no esté hecha».

La inversión prevista asciende a un millón de euros, que asumirá íntegramente esta empresa del sector del bricolaje. «Lo que hacemos es que cuando tiene que implantarse una actividad empresarial potente en la zona, les hacemos participar, para que tenga un impacto urbanizador importante, que ayude no tan solo a la empresa sino también a la propia ciudad», añade el responsable de urbanismo. Unas mejoras sobre las que los vecinos aseguran que no han sido informados, y que los han conocido a través de los medios de comunicación. «Nos sabe mal porque la gente del barrio es la que más sabe sobre estos temas y a nosotros nadie nos ha preguntado», lamenta el presidente de la Associació de Veïns d’Icomar, Josep Bernat. Asimismo, los vecinos insisten en los problemas de inundaciones que se producen cada vez que llueve intensamente y que esta misma semana colapsaban tanto el polígono Francolí como el barrio, al quedar algunas de sus calles completamente anegadas. «Tenemos un problema muy grave con las inundaciones, que no es de ahora sino de hace muchos años, y no se ha solucionado», añade Bernat.

Bricomart tiene prisa para su implantación en la ciudad. La idea es que «a principios de año» puedan iniciarse las obras, que se prolongarán entre seis y ocho meses, por lo que se calcula que la nueva rotonda pueda entrar en servicio de forma paralela a la apertura de la nueva tienda. Y esta, según avanza el concejal de Territori, no será la única se construirá en esta zona. La previsión es que unos metros más adelante, en la intersección con la carretera de Salou (C-31), también se adopte la misma solución, regulando el acceso a Torreforta. «En este caso, el proyecto está más verde pero también camina», indica Puig. Y es que el objetivo es «ir arreglando y civilizando la N-340, como haremos en su momento con la T-11, para que dejen de ser carreteras y convertirlas en avenidas, con pasos de viandantes, aceras anchas y carriles bici».

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