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Jóvenes extutelados cubren la demanda de personal en el sector de la hostelería de Tarragona

Algunos empresarios están facilitando la incorporación de este colectivo al mercado de trabajo a falta de los universitarios. Aseguran que las condiciones son de 1.200 euros netos

| Actualizado a 11 julio 2022 07:00
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El sector de la hostelería tiene dificultades para encontrar trabajadores. Este verano algunos negocios aseguran que no están atendiendo toda la demanda que podrían por la falta de personal, por este motivo, estos empresarios están facilitando la incorporación de nuevos perfiles, como es el caso de los jóvenes extutelados.

Desde hace algún tiempo, la Associació d’Empresaris d’Hosteleria de Tarragona Ciutat (AEHT) colabora con la Fundació Mercè Fontanillas para la inserción laboral de estos jóvenes. «Desde que ha cambiado la ley de extranjería se les puede hacer contrato y a falta de trabajadores este va a ser un perfil muy interesante», apunta su presidente, Javier Escribano. En su restaurante de la Part Alta, La Morada, ha contratado hasta tres trabajadores que inicialmente formaban parte del Servei d’Acompanyament Especialitzat a Joves (SAEJ), y que se les acompaña en este proceso de inserción laboral hasta que tienen una autonomía.

El servicio atiene a 28 personas del conjunto de la demarcación a las que se les ayuda a pagar una habitación y que tengan una formación para encontrar un empleo. La fundación trabaja con el Àrea de Suport als Joves Tutelats i Extutelats de la Generalitat y un equipo de educadores se encarga de hacer todo el seguimiento. «La condición es que sean extutelados, por lo que pueden ser jóvenes que han migrado solos o no. La mayoría, casi el 90% es el perfil de joven no acompañado, principalmente chicos», explican Cristina Hichan y Zaida Rosell, educadoras del centro. Desde que esta iniciativa arrancó en 2017, la restauración ha estado detrás del porcentaje más elevado de inserciones, ya sea porque «les gusta y les motiva o porque ellos mismos han visto que es una salida laboral que les ofrece muchas posibilidades de empleo». Algunos de ellos tenían «ciertas habilidades» en su país de origen. Y esto hace que «se sientan cómodos», como ayudantes de cocina o de camareros. «Saben que pueden aprender rápidamente y que no tendrán grandes dificultades, porque el tema del idioma también representa una barrera para ellos a la hora de poder estudiar», añaden Cristina y Zaida.

«Hay empresas serias que controlan las horas y quien no esté a gusto que se vaya porque hay trabajo»

El itinerario empieza con el proceso de formación. En función del perfil participan en Programes de Formació i Inserción (PFI) o siguen un curso de Formació Professional (FP). Aunque también hay casos en los que «el jefe de la empresa les ofrece la posibilidad de hacer las prácticas y les enseña él mismo», manifiestan Hichan y Rosell. Estas aseguran que la mayoría de los dueños de estos negocios «tan solo piden actitud y ganas y si algo tienen estos jóvenes es esto. Tienen muy claro que quieren trabajar y en el 90% de los casos cuando se les ha ofrecido la oportunidad la respuesta ha sido buena».

Tutorías semanales

De las 28 plazas que ofrece este servicio en la demarcación, doce están trabajando en el sector de la hostelería y, de hecho, el primer contrato que firmaron fue el de ayudante de cocina. A partir de ahí empezó a ampliarse la red y la experiencia ha sido valorada de forma positiva. «Ha corrido la voz y algunos empresarios cuando tienen una demanda de empleo ya nos llaman directamente a nosotros», indican estas educadoras. En la primera etapa, los profesionales del centro hacen un acompañamiento para conocer el proceso de adaptación. «Tenemos un contacto semanal con el empresario para conocer cómo van, cómo lo ven y si hay algún déficit que debe asumir», siguen relatando. Una información que se habla después en las tutorías para que estos jóvenes puedan asumir los objetivos que deben llevarles a hacer una vida autónoma.

«Tienen muy buena actitud y ganas, y a la que se les da una posibilidad la aprovechan»

La mayoría de las personas que pasan por el servicio acaban de cumplir los 18 años y son derivados a fundaciones como esta para evitar que acaben en la calle. Y la experiencia es buena. «Durante el año pasado el 98% de los chicos salieron del servicio, por lo que el nivel de casos de éxito es muy elevado», afirman. Esta «salida» la facilita que tengan un trabajo, una vivienda, unos hábitos de convivencia y que sean autosuficientes para asumir cualquier gestión. Además de la restauración, este proceso de inserción otras veces acaba en campañas de recogida de la fruta o demandas del sector comercio y la carpintería. «La restauración es lo más demandado, muchos de ellos lo tienen como la primera o segunda opción, ya que ven que se les ofrece la posibilidad de estudiar y de aprender», indican estas educadoras. Una vez dentro, muchos de estos casos se traducen en una continuidad y la voluntad de mejorar y llegar a «más aspiraciones». Con todo, Zaida Rosell y Cristina Hichan aseguran que una de las claves del éxito es que «tienen muy buena actitud y ganas, y a la que se les da una posibilidad la aprovechan».

Por primera vez las Associació d’Empresaris d’Hostaleria estuvo presente en la Fira de l’Ocupació

1.200 euros al mes

Algunos de estos restauradores aseguran que están encontrando en «los inmigrantes» los empleados que hace unos años cubrían «jóvenes universitarios» que en verano se buscaban una ocupación para sacarse un dinero. «Muchos no quieren trabajar los fines de semana ni en horarios nocturnos», afirma Javier Escribano. Este defiende que «no creo que el problema sean los salarios». Afirma que un ayudante de cocinero o de camarero puede sacarse 1.200 euros netos al mes en jornadas de ocho horas y dos días de fiesta. «Hay cantidad de empresas de hostelería serias que controlan las horas y quien no esté a gusto que se busque trabajo a otro sitio, porque lo hay», manifiesta el presidente de la AEHT.

El sector dice que está cansado de pagar para acceder a los currículums de cara a encontrar posibles candidatos y que «luego haces la entrevista y ni se presentan o a veces vienen, hacen una jornada de prueba y el día siguiente ya no los ves más y ni siquiera dicen nada». Este año por primera vez la Associació d’Empresaris d’Hosteleria de Tarragona Ciutat participó en la Fira de l’Ocupació de la Cambra de Comerç de Tarragona para recoger currículums y tener información sobre estos demandantes de empleo. Pese a ello, Escribano explica que este verano quería abrir todos los días y al final tan solo son cinco. «Pedía tener otras dos personas más pero lo he dado por perdido y es una lástima porque podríamos generar más empleo en toda la cadena», concluye.

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