Sancionar por escalar el Montsant o por hacer running en el pantano del Gaià

Los agentes rurales han puesto en las dos primeras semanas de confinamiento 113 multas en el Camp de Tarragona

| Actualizado a 02 abril 2020 09:44
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No es un cuerpo policial pero durante estos días su actuación diaria se asemeja a los que realizan los Mossos d’Esquadra y los Policías Locales. Lejos de su quehacer habitual, los agentes rurales se dedican desde el pasado día 14 de marzo a velar por el cumplimiento de las restricciones de acceso al medio rural. Por un lado, han cerrado las áreas recreativas, por otro están levantando actas a personas que circulan sin ningún motivo contemplado en el Real Decreto. También realizan acompañamientos de personas que viven en la zona de confinamiento de Igualada y que tienen animales en comarcas tarraconenses.

Los agentes rurales también han tenido que tomar sus propias precauciones para afrontar su trabajo diario. Así, se han realizado parejas fijas. «Tienen que salir de dos en dos para que la patrulla sea operativa», señala el jefe regional del Cos d’Agents Rurals del Camp de Tarragona, Cándido Rincón. Añade que cada pareja coge siempre el mismo vehículo.

Una de las primeras tareas que realizaron después de declararse el estado de alarma, el pasado día 14, fue clausurar todas las áreas de ocio y recreativas así como también las zonas de aparcamiento. Se pusieron cintas así como también vallas y carteles «para que la gente no tenga la tentación de utilizarlos», señala Rincón. A partir de este momento, añade, que está realizando una tarea disuasoria, avisando o denunciando a la gente que sigue yendo al medio natural a pesar de las restricciones. En este sentido se han efectuado 789 inspecciones para comprobar que todo estaba correcto, que las cintas siguiesen colocadas y asegurarse de que no hubiese nadie alrededor.

Las asanciones

Hasta el lunes de la semana pasada, en el Camp de Tarragona se habían rellenado 323 actas. «Se redacta una por cualquier motivo, lo que no implica que sea propuesta de multa». En este sentido, señala que se han puesto 113 sanciones.

La mayoría de multas impuestas son por saltarse el confinamiento con actividades no permitidas. Entre las sanciones impuestas está a una persona que paseaba por la playa de Muntanyans, en Torredembarra, lejos de su domicilio; otra que hacia running peor el Camí de Sant Roc en el embalse del Gaià, en El Catllar; en Cornudella sancionaron a dos personas que hacían escalada, lo mismo que a otra en L’Albiol. Las otras fueron mayoritariamente por caminar por el medio rural sin justificación o alguien paseando lejos de su domicilio. También han multado a un hombre que paseaba su perro por el término municipal vecino sin ninguna justificación. Otras personas utilizaban las áreas recreativas a pesar de estas precintadas.

Acompañamientos

Los agentes rurales se encargan también de atender las necesidades de las personas que están confinadas en la cuenca del Òdena, en la zona de Igualada, y que tienen animales en el Alt Camp y la Conca de Barberà. Los agentes acuden hasta el anillo policial en aquella zona confinada, donde están los controles de los Mossos d’Esquadra. Allí, contactan con la persona a acompañar. Esta va en su vehículo privado hasta la granja o masía para que pueda dar comida a los animales. Una vez realizada dicha tarea, se hace el camino contrario.

El lunes de la semana pasada por la tarde, por ejemplo, realizaron el tercer acompañamiento a un hombre hasta su masía de Pontils para que pudiera dar comida a sus perros. Otro caso es el de un ganadero que cada dos días tiene que ir a dar alimento a sus ovejas.

Pero en su rutina también se han encontrado con personas que han intentado burlarse de la situación. Acompañaron a un hombre hasta su casa. Después supieron que no tenía ningún animal que cuidar, sólo había acudido a comprobar que todo estaba correcto, que no le habían robado. A pesar de la tomadura de pelo, no se le denunció.

También han sido protagonistas involuntarios de casos anecdóticos. Tuvieron que acompañar a un hombre hasta Pontils para dar de comer s sus perros. Pero una vez dentro, se encerró. Los agentes comprobaron que pasaba el tiempo y el hombre no salía. Al final manifestó su intención de quedarse allí. Después de mantener un rifirrafe, finalmente los agentes lograron convencerle.

Un trabajo que habitualmente realizaban los Mossos y que ahora no pueden hacer por dedicarse casi exclusivamente a tareas de control de las personas por el Covid-19, la visita a las masías o explotaciones, lo están efectuando los agentes rurales. Miran si todo está correcto y, en caso de encontrar alguna anomalía, lo comunican al Ayuntamiento o al propietario.

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